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Fuerte caída de 4,4 años de la expectativa de vida en Brasil a causa de Bolsonaro y la pandemia

La gestión de la lucha contra el coronavirus por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro fue pésima e irresponsable, y el saldo es que el país es el segundo en muertes y el tercero en contagios en el mundo.

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La pandemia de coronavirus redujo 4,4 años de la expectativa de vida en Brasil, que es el segundo país en muertes y el tercero en contagios en el mundo, de acuerdo con estudios de especialistas en demografía en base a datos oficiales divulgado este lunes.

Es que la gestión de la lucha contra el coronavirus y las medidas impulsadas por el Gobierno de Jair Bolsonaro en el marco de la pandemia dejaron diezmada a la población, ya que el mandatario brasileño priorizó que el engranaje productivo continuara funcionando frente a las políticas sanitarias, algo que provocó una escalada de contagios y muertes sin precedentes en el país.

En 2019, antes de la pandemia, una persona nacida en Brasil tenía un promedio de expectativa de vida de hasta 76,6 años, mientras que hoy, después de más de 644.000 muertos, esa cifra se redujo a 72,2 años, de acuerdo con un trabajo de Ana Camaran, coordinadora de investigaciones demográficas del gubernamental Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA).

El estudio también arroja interrogantes sobre el vínculo entre demografía y economía, ya que habrá menos aportes al sistema jubilatorio: la pandemia anticipó en una década la desaceleración esperada para el crecimiento de la mano de obra.

«El primer impacto de la pandemia es el aumento de la mortalidad y como consecuencia la fuerte reducción de la expectativa de vida. Se ha perdido 4,4 años de expectativa en 22 meses. Eso significa una pérdida de vida de cuatro meses por cada mes vivido», señaló la investigadora al diario económico Valor.

Los datos utilizados son los oficiales del Portal de la Transparencia del Estado, en base a los nacimientos y fallecimientos.

Camarano, coordinadora de Estudios de Investigaciones de Igualdad de Género, Raza y Generaciones del gubernamental IPEA, explicó que la mortalidad, con la pandemia, se convirtió en una importante variable del envejecimiento poblacional, teniendo en cuenta que los nacimientos ya venían disminuyendo.

«Estaba prevista la reducción de la población a mediados de la década de 2030, pero con la pandemia esto debe ocurrir en esta década. Comienza reducción de la población en general y de la población económicamente activa», dice el estudio.

La población económicamente activa debe aumentar de los 136 millones de habitantes en 2020 a 142,7 millones en 2025, con el inicio de la curva descendente de 139,8 millones en 2030 y 133,1 millones en 2035.

«Anticipamos en cerca de diez años la desaceleración del crecimiento de mano de obra. La tendencia será que haya más padres y menos hijos y eso deberá ser tenido en cuenta para la cuenta del sistema jubilatorio», expresó.

En tanto, el demógrafo José Eustáquio Diniz Alves, exprofesor de la Escuela Nacional de Ciencias Estadísticas, opinó que el movimiento es similar en todo el mundo.

«La pandemia no va a cambiar el rumbo demográfico pero deberá anticiparlo. No sabemos cuándo la pandemia terminará pero se reducirá la mortalidad después de ella. No creo que exista un boom de nacimientos sino que las mujeres que postergaron sus decisiones reproductivas retomarán sus planes», enfatizó.

Brasil, principal economía latinoamericana, tendrá, de acuerdo con Diniz Alves, menos gente ingresando al mercado de trabajo con una cantidad de personas de la tercera edad aumentando, impactando al sistema jubilatorio y de salud.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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