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Región

Maduro dice que Zelenski es «como el payaso usado y tirado a la basura de Guaidó»

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Durante una transmisión mediática en Con Maduro+, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, comparó al opositor Juan Guaidó y al líder ucraniano, Volodímir Zelenski, calificándolos de «payasos». Maduro afirmó que estas figuras sirven para sembrar el odio y provocar guerras en las naciones.

En sus declaraciones, Maduro mencionó a Guaidó como el «payaso mayor», recordando su autoproclamación como presidente en 2019 y cómo fue desechado por el imperialismo y «lanzado al basural de Miami», viviendo ahora como una «basura multimillonaria». Maduro advirtió sobre aquellos que sirven al imperio y cómo, una vez utilizados, son despreciados y abandonados.

Sobre Guaidó, se recordó que en diciembre de 2022, la oposición puso fin al «gobierno interino» argumentando debilitamiento y falta de objetivos cumplidos. Guaidó viajó a Colombia y luego a Estados Unidos, donde reside actualmente, enfrentando acusaciones que van desde el robo de activos hasta bloqueo de fondos a través de sanciones.

En relación con Zelenski y la situación en Ucrania, se informó que la estrategia de comunicación del país está generando críticas internas debido a la brecha entre los mensajes oficiales optimistas y la situación real en el conflicto. Rivalidades políticas y descontento militar han surgido, cuestionando la efectividad de la estrategia ucraniana. La asesora de comunicación Irina Zolotar señaló que la simulación del dominio del optimismo confunde tanto a los ucranianos como a los socios occidentales, dejándolos preguntándose por qué deberían contribuir con el dinero de sus contribuyentes si su aliado en Europa oriental siempre está «a punto de ganar».

Elecciones

Brasil: Lula amplía la ventaja en la primera vuelta, pero el balotaje sigue abierto

A seis días de las elecciones, el presidente brasileño aparece cinco puntos por encima de Flávio Bolsonaro en la última medición de Quaest. La segunda vuelta, en cambio, permanece dentro de un escenario de paridad.

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A menos de una semana de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula da Silva amplió su ventaja sobre Flávio Bolsonaro en la intención de voto para la primera vuelta. La última encuesta de Quaest ubicó al presidente y candidato a la reelección con el 39 por ciento, frente al 34 por ciento del senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Son cinco puntos de diferencia que modifican parcialmente el escenario registrado durante las últimas semanas, cuando distintas mediciones mostraban una disputa mucho más ajustada. Pero la fotografía de la primera vuelta no alcanza para despejar la principal incógnita de la elección: qué puede ocurrir si la disputa llega al balotaje del 25 de octubre.

Cinco puntos que no cierran la elección

El sondeo de Quaest, realizado para O Globo y Globo, registró un crecimiento de dos puntos para Lula respecto de la medición anterior y de un punto para Flávio Bolsonaro.

Por detrás de ambos, ninguno de los restantes candidatos alcanza el 4 por ciento. El 5 por ciento de los consultados todavía no definió su voto, mientras que otro 10 por ciento manifestó que votará en blanco, anulará el sufragio o no concurrirá a votar.

La elección del 4 de octubre será, por lo tanto, apenas la primera estación de una disputa que puede extenderse hasta fines de octubre. Para evitar una segunda vuelta, un candidato debe superar el 50 por ciento de los votos válidos.

El balotaje vuelve a ser la gran incógnita

El dato central para entender la elección brasileña está en el eventual enfrentamiento entre Lula y Flávio Bolsonaro.

Las mediciones de las últimas semanas mostraron escenarios de empate técnico entre ambos en una segunda vuelta. Es decir, la ventaja que Lula registra en la primera ronda no se traduce automáticamente en una diferencia equivalente si la elección se reduce a dos candidaturas.

Ese escenario obliga a mirar más allá de los porcentajes de la primera vuelta. El destino de los votos obtenidos por los demás candidatos, junto con el comportamiento de los indecisos y de quienes todavía evalúan no votar por ninguna de las principales opciones, puede resultar determinante para la segunda instancia.

La disputa por el legado de Lula

La elección también funciona como un plebiscito sobre la gestión del actual presidente. La valoración del gobierno permanece dividida y constituye uno de los principales ejes de la campaña.

Quaest registró en sus últimas mediciones niveles elevados de desaprobación de la gestión, aunque Lula mantiene una posición competitiva en la intención de voto. La economía, el costo de vida y la situación de los ingresos forman parte de las preocupaciones centrales expresadas por los electores.

En paralelo, la candidatura de Flávio Bolsonaro concentra el voto del espacio político identificado con su padre, Jair Bolsonaro, quien permanece como una figura central de la disputa electoral pese a no ser candidato.

Una elección atravesada por la polarización

La contienda presidencial brasileña vuelve a quedar estructurada alrededor de dos proyectos políticos enfrentados. De un lado, Lula busca un nuevo mandato y reivindica la continuidad de su programa de gobierno. Del otro, Flávio Bolsonaro intenta reconstruir electoralmente el espacio político de su padre y llevarlo nuevamente al Palacio del Planalto.

La primera vuelta será el 4 de octubre y definirá qué dos candidaturas, en caso de que ninguna alcance la mayoría necesaria, avanzarán al balotaje del 25 de octubre.

A seis días de las urnas, la encuesta de Quaest muestra una diferencia de cinco puntos en la primera vuelta. Pero también deja expuesto que la disputa por la Presidencia de Brasil todavía tiene una segunda instancia por delante.

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