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Flávio Bolsonaro otra vez noticia: también mintió en su CV

El candidato presidencial se atribuyó un posgrado en Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Río de Janeiro, pero la institución aseguró que no existen registros de que haya cursado o aprobado esos estudios. Tras el escándalo, difundió sus diplomas y calificó el dato como un “error”.

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El candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro quedó envuelto en una nueva polémica luego de que se detectara una inconsistencia en su currículum académico. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro había consignado que contaba con un posgrado en Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), pero la institución confirmó que no encontró registros que acrediten esos estudios.

La información fue revelada por el medio brasileño g1, que detectó que el supuesto posgrado figuraba en los perfiles oficiales del senador, tanto en el Senado como en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro (Alerj), además de aparecer en materiales vinculados con su campaña presidencial.

La universidad negó que haya registros

Ante la consulta periodística, la UFRJ informó que no encontró constancias que demostraran que Flávio Bolsonaro hubiera realizado o aprobado un posgrado en Ciencias Políticas en esa institución.

La situación obligó al equipo del candidato a salir a dar explicaciones. Desde su campaña reconocieron que se trató de “un error” en la información consignada en su currículum.

El episodio rápidamente adquirió dimensión política, especialmente porque Bolsonaro busca disputar la Presidencia de Brasil y se presenta como uno de los principales referentes de la derecha brasileña.

Flávio Bolsonaro publicó sus diplomas

Luego de que la información tomara estado público, el senador decidió responder a través de X y difundió imágenes de los títulos correspondientes a su formación académica.

“Para que no quede ninguna duda sobre mi formación académica, adquirida a través de muchos años de duro estudio y dedicación, aquí están mis diplomas”, escribió.

En la publicación enumeró las distintas credenciales que asegura haber obtenido:

  • Licenciatura en Derecho por la Universidad Cândido Mendes.
  • Inscripción en el Colegio de Abogados de Brasil desde 2006.
  • Especialización en políticas públicas por IUPERJ-UCAM y la Escuela de Políticas Públicas y Gobierno.
  • MBA en Emprendimiento y Desarrollo de Nuevos Negocios por la Fundação Getúlio Vargas (FGV).

Sin embargo, la explicación no evitó la controversia generada por la inclusión del supuesto posgrado de la UFRJ en distintos perfiles oficiales.

El candidato de Bolsonaro y su vínculo con Milei

Flávio Bolsonaro fue elegido por su padre como candidato del sector bolsonarista para las próximas elecciones presidenciales de Brasil.

En ese marco, mantiene una relación política cercana con el presidente argentino Javier Milei, quien viajó a San Pablo para participar del acto en el que Flávio lanzó formalmente su candidatura.

El senador brasileño también respaldó públicamente al mandatario argentino y cuestionó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por la relación bilateral con la Argentina.

La polémica por su currículum se suma así a una campaña que ya comenzó a estar marcada por la fuerte disputa política entre el bolsonarismo y el oficialismo brasileño.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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