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Argentina y Bolivia avanzan en proyectos para la industria del litio

Tras la reunión bilateral entre el presidente Alberto Fernández y su par Luis Arce, ambos países suscribieron un entendimiento y acordaron concretar una reunión técnica en Argentina entre Y-Tec y Yacimientos de Litio Boliviano, en mayo próximo, con la participación de los organismos con competencias en la materia.

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El-Argentino-Visita de Luis Arce a la Argentina

Los gobiernos de Argentina y Bolivia acordaron este jueves avanzar en proyectos de cooperación para el desarrollo de la cadena de valor del litio, un mineral de creciente demanda global para la electromovilidad y la transición energética, para lo cual se agendó una primera reunión técnica a realizarse en mayo.

El entendimiento -denominado Memorándum de Entendimiento de Cooperación en la Integración en Recursos Evaporíticos y Litio- fue suscripto este jueves por la tarde por el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, y su par de Hidrocarburos boliviano, Juan Franklyn Molina Ortiz, en el marco de un acto realizado en Casa de Gobierno encabezado por los presidentes Alberto Fernández y Luis Arce.

De manera previa, Fernández y Arce dieron a conocer una declaración conjunta, en el que destacaron «la importancia de concretar proyectos de cooperación para el desarrollo de la cadena de valor en torno al litio, mediante el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos, la capacitación y perfeccionamiento de los recursos humanos y la promoción de tecnologías de extracción sustentable».

Para esto, acordaron concretar una reunión técnica en Argentina entre Y-Tec y Yacimientos de Litio Boliviano en mayo próximo, con la participación de los organismos de ambos países con competencias en la materia.

Los extensos salares de la Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado «triángulo del litio» que contiene las mayores reservas mundiales de ese mineral, por lo que el interés de los Gobiernos es generar mayor valor agregado a ese recurso natural y no solo ser exportadores de materia prima de baja industrialización.

«Estamos hablando de fortalecer recursos humanos, intercambio de información, vinculación de proyectos conjuntos, de mirar nuevos materiales porque las tecnologías evolucionan muy rápido».

Filmus expresó -luego de firmar el memorando- que ambos países siguen «apostando al desarrollo científico tecnológico de este recurso natural estratégico para Argentina y para Bolivia al sumar sinergia para la investigación, intercambio de conocimiento para lograr optimizar su proceso de investigación, explotación e industrialización».

«Es clave dejar de ser un país que solo exporta recursos primarios y pasar a darles valor agregado, industrializarlos y posicionarnos en el mundo ante un escenario que transiciona hacia este mineral», enfatizó el ministro al destacar el esfuerzo de la región por «avanzar en la cooperación para lograr cambiar la matriz productiva y darle más valor agregado a nuestras exportaciones».

El presidente de YPF Tecnología (Y-Tec), Roberto Salvarezza, explicó que el acuerdo busca coordinar esfuerzos para trabajar no solo sobre la exploración y explotación del recurso en la actividad minera, sino ser capaces de agregar valor mediante el intercambio y transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos de acuerdo con las áreas de interés común.

«Estamos hablando de fortalecer recursos humanos, intercambio de información, vinculación de proyectos conjuntos, de mirar nuevos materiales porque las tecnologías evolucionan muy rápido, en un marco de cooperación con un país con el que compartimos las dos mayores reservas de litio del mundo», explicó el directivo de la empresa de investigación y desarrollo.

La premisa es potenciar los recursos científicos y tecnológicos a fin de proporcionar un mayor desarrollo e independencia tecnológica, y participar en el diseño de programas y proyectos tecnológicos, socioeconómicos, procesos científicos, educativos y de investigación en esta materia.

Desde 2020, cuando Salvarezza era ministro de Ciencia y Tecnología, se viene trabajando con el Ministerio de Energía de Bolivia «en una agenda de fortalecimiento del sistema de ciencia y tecnología dedicada a la investigación y desarrollo en la cadena del litio», explicó el titular de Y-Tec al señalar que la firma del entendimiento de este jueves se encamina en esa dirección.

Ambos países llevan adelante planes pilotos para avanzar en la integración local de componentes que permitan llegar a la fabricación de celdas y batería de litio, un desarrollo orientado en principio al almacenamiento de energía generada a partir de fuentes renovables como la solar y la eólica, o la micromovilidad entre otras prestaciones, sin descartar el desafío de los vehículos eléctricos.

«En el desarrollo de estas baterías es necesario pensar la mayor cantidad de materias primas nacionales para su integración en un producto de mayor valor, lo que se logra con el fortalecimiento de todos los recursos de investigación», subrayó Salvarezza.

En la Argentina, Y-Tec avanza desde el año pasado junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en el desembolso de más de $500 millones para la adecuación de edificios, provisión de servicios y la compra de equipamiento de la futura planta de fabricación de celdas y baterías de litio.

El objetivo es desagregar el paquete tecnológico y generar los conocimientos que permitan desarrollar todo el proceso industrial, en el marco del proyecto denominado «Desarrollo de nuevas tecnologías para extracción de litio, síntesis de compuestos de litio de mayor valor agregado y construcción de una planta de escalado de celdas y baterías de litio».

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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