Región
Argentina y Uruguay avanzan en la creación de nuevas rutas aéreas
Este acuerdo tiene como objetivo coordinar estrategias conjuntas para aumentar el flujo de conexiones.
Acuerdo Histórico para la Aviación Regional
Argentina y Uruguay han firmado un memorando de entendimiento que marca un importante paso hacia la liberalización de vuelos entre ambos países. Este acuerdo tiene como objetivo coordinar estrategias conjuntas para aumentar el flujo de conexiones, establecer un sistema de frecuencias aéreas ilimitadas, ampliar las rutas y servicios no regulares, y potenciar el mercado internacional fomentando empresas locales del sector, según informaron fuentes oficiales.
Participación de Altos Funcionarios
La firma del memorando contó con la presencia de la Canciller Diana Mondino, el Secretario de Transporte de la Nación, Franco Mogetta, y el Secretario de Turismo, Ambiente y Deporte, Daniel Scioli. También estuvieron presentes el Subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, el Administrador Nacional de Aviación Civil, Gustavo Marón, y el Director Nacional de Transporte Aéreo, Diego Idiart.
Por parte de Uruguay, participaron el Director Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica, Leonardo Blengini, el Subsecretario de Transporte y Obras Públicas, Juan José Olaizola, y el Director General de Transporte Aéreo Comercial, Daniel Olmedo, junto con otros funcionarios de la Cancillería y Embajada uruguaya.
Impulso a la Apertura de Cielos
Esta medida se enmarca en la política de apertura de cielos impulsada por el Presidente Milei, que ya ha avanzado con países de la región como Chile, Perú y Ecuador. Con la inclusión de Uruguay, se fortalece un importante vínculo regional en materia de transporte aéreo.
Rutas Actuales y Expansión
Actualmente, existen tres rutas aéreas entre Uruguay y Argentina: Aeroparque – Montevideo, con 30 frecuencias semanales; Aeroparque – Punta del Este y Bariloche – Montevideo, ambas con 14 frecuencias semanales en promedio. Con este nuevo acuerdo, se espera aumentar el número de vuelos entre ambos países, potenciar el turismo y atraer nuevas inversiones en el sector.
Observadores y Participantes del Sector Privado
La firma del memorando también contó con la presencia de representantes de importantes empresas del sector aéreo, incluyendo Latam, Jetsmart, Flybondi, Sky, Andes, Aerolíneas Argentinas, JURCA, London Supply, Aeropuertos Argentinos e Intercargo, quienes actuaron como observadores.
Puntos Destacados
- Argentina y Uruguay firmaron un memorando para liberalizar vuelos.
- Se coordinarán estrategias para aumentar las conexiones aéreas y establecer frecuencias ilimitadas.
- La firma contó con la participación de altos funcionarios de ambos países.
- La medida se enmarca en la política de apertura de cielos impulsada por el Presidente Milei.
- Actualmente existen tres rutas aéreas entre ambos países que serán ampliadas.
- Representantes de importantes empresas del sector aéreo participaron como observadores.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
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