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El presidente de México brindó su pésame por la muerte de diez personas durante una misa

López Obrador, envió hoy su «pésame a los familiares de 10 personas que fallecieron» al derrumbarse el techo de una iglesia católica durante una misa en la localidad Ciudad Madero.

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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, envió hoy su «pésame a los familiares de 10 personas que fallecieron» al derrumbarse el techo de una iglesia católica durante una misa en la localidad Ciudad Madero, en el estado de Tamaulipas (noreste).

El episodio provocó «mucha solidaridad de la gente», destacó el mandatario al referirse a las personas fallecidas, hacia las 14.18 hora local (17.18 de este domingo argentino), cuando se vino abajo el techo de la iglesia donde, según medios locales, unas 70 personas celebraban una misa.

Por su parte, Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, dijo anoche a la prensa que «lamentablemente, están confirmándose diez personas fallecidas. De ellas son cinco mujeres, dos hombres y tres niños».

A su vez, explicó que aún deben recuperar el cuerpo de una mujer de entre los escombros y que probablemente no haya más víctimas, informó la agencia de noticias AFP.

También se brindó atención médica a unas 60 personas por distintas heridas, de las cuales 23 seguían hospitalizadas. «Dos con lesiones graves, puede estar en peligro su vida», precisó Villarreal.

Interrogado sobre la causa del colapso del techo de este templo, dijo que -según el sacerdote a cargo- no se habían detectado fallas en esta iglesia de estilo industrial, construida hace unos 50 años.

«Todos morimos en el momento en que Dios quiere. Unos se fueron y otros nos quedamos. Los que se fueron, descansan en paz, los que nos quedamos seguramente vamos a sufrir toda la vida», dijo a 4C News el sacerdote Ángel Vargas, quien oficiaba la misa al momento de la tragedia.

Con voz entrecortada, explicó que todos los domingos eran «especiales» por la celebración de bautismos a los que asistían familias enteras.

«Estamos viviendo un momento muy difícil (…) se ha colapsado el techo de una iglesia estando la celebración de la eucaristía», dijo previamente en un video en redes sociales José Armando Álvarez, obispo de la diócesis de Tampico, a la que pertenece la iglesia.

La Arquidiócesis Primada de México también expresó su pesar: «nos unimos en oración con nuestra hermana diócesis de Tampico para pedir al Señor por nuestros hermanos fallecidos y lesionados», señaló en X (ex Twitter).

En imágenes de la televisora Milenio se ve a decenas de personas tratando de sostener con postes de madera parte de la estructura colapsada mientras otros se abren paso entre los restos en busca de sobrevivientes.

Los rescatistas, tal como se hizo en las labores de rescate del sismo de 2017 que sacudió al centro de México, levantaban sus puños en alto para pedir silencio y poder identificar algún grito de las personas atrapadas.

Un video de una cámara de seguridad muestra el momento en que la iglesia empieza a colapsar en medio de una espesa nube de polvo.

La zona estaba rodeada por varias ambulancias, patrullas, policías y militares, además de numerosas personas que llegaban corriendo en busca de familiares que se encontraban en la iglesia.

En redes sociales se difundían mensajes para pedir herramientas como maderas, gatos hidráulicos o marros, para remover los escombros.

Ciudad Madero es un municipio del sur de Tamaulipas, en la costa del Golfo de México, con unos 205.000 habitantes.

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Movilizaciones históricas: Río de Janeiro salió a defender a Lula antes del balotaje

A dos semanas de la segunda vuelta, las calles de Copacabana se llenaron de simpatizantes del Partido de los Trabajadores en respaldo al presidente Lula da Silva, quien ya el domingo había encabezado una marcha de un millón de personas en San Pablo. La cuenta regresiva hacia el 25 de octubre arrancó con la marea popular en las calles.

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Las imágenes del domingo en la Avenida Paulista se repitieron este lunes en Copacabana. Decenas de miles de personas salieron a las calles de Río de Janeiro en apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección frente al candidato del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, en el balotaje del 25 de octubre. La movilización porteña fue la continuación de una jornada que el día anterior había reunido a más de un millón de personas en San Pablo, en uno de los estados donde Lula más votos perdió en la primera vuelta.

El Partido de los Trabajadores (PT) publicó en sus redes sociales videos de la movilización en Río, con el mensaje: «Todo el mundo en Río para apoyarlo: ¡Lula! Copacabana quedó así hoy. Ahora es sin descanso hasta la apertura de las urnas. ¡Vamos a darla vuelta!«. La convocatoria adquiere particular peso político por el peso simbólico del distrito: en la primera vuelta, Flávio Bolsonaro se impuso en Río de Janeiro con el 53,01% de los votos frente al 39,41% de Lula.

Un resultado que obliga a la remontada

Los resultados del 4 de octubre dejaron a Lula en una posición incómoda pero no imposible. El candidato del PT quedó 2.224.985 votos por debajo de Flávio Bolsonaro en el escrutinio final. San Pablo también fue un territorio adverso: Bolsonaro obtuvo el 51,93% contra el 38,20% de Lula. Ambos estados, que concentran una porción decisiva del padrón electoral brasileño, se transformaron así en el epicentro de la estrategia de remontada del oficialismo.

A eso se suma el dato de la abstención: el 21,08% del electorado no concurrió a las urnas el 4 de octubre, lo que equivale a 33.469.244 personas. Es en ese universo donde Lula pone sus fichas para revertir el resultado. «Tenemos que intentar convencer a esas personas», dijo el mandatario el lunes en una reunión de organización del PT, transmitida por YouTube. Y fue más preciso aún sobre el tono de esa campaña: «No peleen con el votante. No hablen mal porque el elector no votó por nosotros. Tenemos que tener humildad.»

Lula en San Pablo.

La democracia como bandera

En San Pablo, ante un millón de personas, Lula apeló a un argumento que trasciende la disputa partidaria y convoca a un electorado más amplio: «Este país no puede perder la democracia.» La frase no es retórica: el bolsonarismo de Flávio recoge el legado del expresidente Jair Bolsonaro, cuyo gobierno estuvo marcado por el cuestionamiento permanente a las instituciones y cuya derrota ante Lula en 2022 derivó en un intento de golpe el 8 de enero de 2023.

La lectura del PT es que el balotaje no es solo una disputa entre candidatos, sino entre dos proyectos de país. En ese marco, las movilizaciones masivas de los últimos días buscan instalar la sensación de que la marea se puede invertir; que la diferencia de primera vuelta no define el resultado final, y que la energía popular puede compensar lo que las encuestas aún no terminan de reflejar.

La mirada argentina sobre la elección brasileña

El resultado del balotaje brasileño tendrá impacto directo en la geopolítica regional. Lula representa una visión de integración latinoamericana, soberanía nacional y justicia social que se enfrenta al proyecto de Flávio Bolsonaro, alineado con la derecha internacional y, en particular, con el presidente Donald Trump, quien celebró el resultado de primera vuelta como «una gran victoria» y anticipó una segunda vuelta ajustada.

Javier Milei, en tanto, no ocultó sus preferencias durante la campaña y volvió a llamar «ladrón» a Lula públicamente, en una injerencia que generó rispidez diplomática y reforzó la percepción de que la elección brasileña tiene consecuencias directas sobre el vínculo entre los dos países más grandes de América del Sur. El 25 de octubre, cuando Brasil vote por segunda vez, también se jugará algo del mapa político argentino.

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