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Anexiones: Rusia vetó resolución de Consejo de Seguridad de ONU

«Nos obligan intencionalmente a utilizar nuestro veto para que puedan lanzarse en ejercicios líricos sobre el hecho de que abusamos de nuestro derecho», afirmó el embajador ruso, Vassily Nebenzia.

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Rusia vetó hoy en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución de condena a los referendos de adhesión a Moscú realizados en cuatro regiones de Ucrania, en una votación celebrada poco después de que el presidente Vladimir Putin firmara la anexión tras siete meses de invasión.

La resolución, propuesta por Estados Unidos, fue sometida a votación de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y obtuvo 10 votos a favor de países como Francia y Reino Unido, mientras que cuatro se abstuvieron: Brasil, China, Gabón e India.

La resolución condenaba «los referendos ilegales», que «no tienen validez» y «no pueden formar la base de ninguna alteración del estatus de estas regiones», incluyendo «cualquier pretendida anexión».

También pedía que Rusia «retire inmediatamente, completamente y sin condiciones todas sus fuerzas militares» de Ucrania.

«Nos obligan intencionalmente a utilizar nuestro veto para que puedan lanzarse en ejercicios líricos sobre el hecho de que abusamos de nuestro derecho», afirmó el embajador ruso, Vassily Nebenzia, que denunció que la resolución constituía una «acción hostil de Occidente» y una «provocación» y era un «nuevo ejemplo» de su «doble rasero».

Nebenzia afirmó que los referendos «cumplieron las normas y los principios de la legislación internacional», informó AFP.

El principal órgano de decisión de Naciones Unidas cuenta con cinco miembros permanentes y con poder de veto (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido) y con otros diez que son elegidos por periodos de dos años.

Algunos representantes de los 15 miembros del Consejo se quejaron de que el organismo está contribuyendo a exacerbar el conflicto en lugar de aplacarlo.

Zhang Jun, el representante de China, destacó que «la soberanía y la integridad territorial de todos los países deben ser salvaguardadas», pidió que se hagan «todos los esfuerzos para que se desescale» el conflicto y reclamó que se «reanuden negociaciones diplomáticas cuanto antes para abrir la puerta a una solución política».

Brasil, uno de los cuatro países que se abstuvo, justificó su decisión en que «el alcance y el lenguaje» del texto sometido a votación «no favorecía un entorno que conduzca a una solución para el conflicto de Ucrania» y se quejó de la falta de tiempo para consultarlo.

Estados Unidos y la Unión Europea han dejado claro que «nunca» reconocerán la anexión rusa de estos territorios en Ucrania, que pidió hoy a su vez acelerar su adhesión a la OTAN.

Poco antes de la reunión del Consejo de Seguridad, Putin, firmó en una ceremonia en el Kremlin la anexión de las cuatro regiones ucranianas controladas por su Ejército donde se realizaron las consultas y prometió a los rusos la «victoria» tras siete meses de ofensiva militar.

El mandatario dijo que la anexión era irreversible e instando al Ejército ucraniano a deponer las armas y negociar.

«Quiero decirle esto al régimen de Kiev y a sus amos en Occidente: los habitantes de Lugansk y Donetsk, Jerson y Zaporiyia se convierten en nuestros ciudadanos para siempre», afirmó Putin que instó al Gobierno ucraniano a «cesar inmediatamente los disparos, todas las hostilidades y volver a la mesa de negociaciones».

El texto pasará ahora a la Asamblea General de la ONU de 193 miembros, donde no existe derecho a veto, a diferencia del Consejo de Seguridad.

Geopolítica 🌎

Trump y Xi en la Casa Blanca: tregua comercial prorrogada hasta enero

La visita de Estado del presidente chino a Washington selló una extensión del alto al fuego arancelario que vencía en noviembre. Las dos potencias proclamaron «grandes avances» pero el fondo de la disputa estructural sigue intacto.

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Trump y Xi renuevan la tregua, pero la disputa estructural sigue sin resolverse.

La tregua arancelaria entre las dos mayores economías del planeta acaba de ganar tres meses más de vida. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció este jueves que el acuerdo comercial entre Washington y Beijing, que vencía el 10 de noviembre, fue prorrogado hasta el 10 de enero. El anuncio llegó minutos antes de que Donald Trump y Xi Jinping iniciaran sus conversaciones formales en la Casa Blanca, en lo que constituye la tercera reunión entre ambos líderes en menos de un año.

Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado que comenzó con una ceremonia de bienvenida en la explanada de la Casa Blanca, con los dos mandatarios acompañados por sus esposas. Se trata de la segunda visita oficial de un presidente chino a suelo estadounidense, un dato que Trump subrayó ante los medios acreditados en el lugar como señal de la importancia del vínculo bilateral.

«Grandes avances» con detalles esquivos

El encuentro produjo una catarata de declaraciones de buena voluntad. Trump afirmó que ambos líderes lograron «grandes avances» en los asuntos que afectan a los dos países y destacó el respeto mutuo como base de la relación. Xi, por su parte, describió a Washington y Beijing como responsables históricos del «desarrollo y el progreso de la humanidad» y sostuvo que ambas potencias «deberían ser socios, no adversarios». La precisión de esos avances, sin embargo, no fue detallada públicamente.

Lo concreto y verificable es la prórroga comercial. El acuerdo de tregua, que había sido alcanzado en el marco de la escalada arancelaria de 2025, corría riesgo de caducar sin renovación. La extensión hasta enero despeja el horizonte inmediato pero no resuelve las tensiones de fondo: guerra tecnológica, restricciones a semiconductores, cuestionamientos al yuan y tensiones en el Mar de China Meridional siguen siendo asignaturas pendientes.

El Consejo de Comercio y la arquitectura bilateral

Trump recordó que durante su última visita a China, en mayo pasado, las dos potencias crearon el Consejo de Comercio, un mecanismo bilateral que el mandatario calificó como de «éxito increíble». «Nuestros equipos han trabajado arduamente para construir una relación comercial más equilibrada», afirmó, en una formulación que esquiva mencionar los desequilibrios estructurales que persisten en el intercambio sino-estadounidense.

Desde Beijing, Xi fue más preciso en sus ambiciones: propuso una relación «caracterizada principalmente por la cooperación, una competencia moderada, diferencias controlables y una paz duradera». La fórmula tiene el mérito de reconocer la competencia como un dato de la realidad, a diferencia de los discursos de épocas anteriores que aspiraban a una armonía total. También reconoció que las fuerzas armadas de ambos países mantienen diálogo y comunicación para gestionar crisis.

La trampa de Tucídides y la inteligencia artificial

Xi retomó en Washington el concepto que ya había invocado durante la cumbre de Beijing de mayo: la «trampa de Tucídides», la teoría académica que postula que el choque entre una potencia establecida y una emergente es casi inevitable. El presidente chino sostuvo que esa trampa «puede evitarse» y que ambos países pueden «convivir en este planeta que ambos llamamos nuestro hogar». La referencia es al mismo tiempo un diagnóstico y una advertencia: Pekín es consciente del patrón histórico y apuesta a romperlo.

Otro eje de la agenda fue la inteligencia artificial. Trump anticipó que la «superinteligencia» ocuparía un lugar central en las conversaciones y planteó mantenerla bajo el control del Departamento de Justicia. Xi, desde su perspectiva, coincidió en que ambas naciones son «líderes» en ese ámbito y sostuvo que el desarrollo de la IA debe estar siempre bajo control humano. La coincidencia retórica no disimula la disputa real: la carrera tecnológica entre Washington y Beijing es uno de los ejes de tensión más profundos de la relación bilateral, con restricciones a la exportación de chips y sanciones a empresas chinas como puntos calientes vigentes.

Pompa diplomática en contexto de disputa estratégica

La escenografía fue cuidada. Xi agradeció la hospitalidad y felicitó a Estados Unidos por su 250.° aniversario de independencia. Trump evocó la alianza de ambos países en la Segunda Guerra Mundial como precedente de cooperación posible. Pero la coreografía diplomática no puede ocultar que la relación sino-estadounidense sigue siendo la tensión geopolítica más determinante del siglo XXI, con implicancias directas para el orden comercial global, la estabilidad en el Indo-Pacífico y la governance de tecnologías críticas.

La prórroga hasta enero compra tiempo. Lo que se haga con ese tiempo, en términos de negociación sustantiva sobre aranceles, acceso a mercados y reglas tecnológicas, determinará si este encuentro fue un hito real o apenas otra foto en la larga secuencia de cumbres que no terminan de resolver nada.

Lo que tenés que saber

  • La tregua comercial entre EE.UU. y China fue prorrogada hasta el 10 de enero; vencía el 10 de noviembre.
  • La prórroga fue anunciada por Scott Bessent minutos antes de que comenzaran las reuniones formales.
  • Es la tercera reunión entre Trump y Xi en menos de un año y la segunda visita de Estado de un presidente chino a EE.UU.
  • Xi volvió a apelar al concepto de la «trampa de Tucídides» para argumentar que el conflicto entre las dos potencias no es inevitable.
  • La inteligencia artificial y la seguridad estratégica figuraron en la agenda, sin acuerdos concretos difundidos públicamente.
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