Conectate con El Argentino

Mundo 🌐

Debate en Brasil: Bolsonaro cuestionó la relación de Lula con Alberto

Lula y Bolsonaro participaron por primera vez de un debate cara a cara siendo los favoritos, realizado en la emisora del barrio de Morumbí de San Pablo, donde también estuvieron los candidatos Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del expresidente Michel Temer; la senadora Soraya Thronicke, de Unión Brasil, del exjuez Sergio Moro; y Felipe D’Avila, del libertario Partido Novo, exbolsonarista.

Publicado hace

#

Por Pablo Giuliano

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Jair Bolsonaro, y su principal rival para las elecciones del 2 de octubre, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, se acusaron mutuamente de mentir y elevaron el voltaje del primer debate televisivo de la campaña, que incluyó un insulto del jefe del Estado a una periodista que intervino en el programa de la TV Bandeirantes.

Líder en los sondeos, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) fue el blanco elegido por Bolsonaro, que lo acusó de haber comandado entre 2003 y 2010 el gobierno «más corrupto de la historia» por los desvíos en la estatal Petrobras en el escándalo Lava Jato por el que fue condenado y luego absuelto por ser víctima de «lawfare».

El jefe de Estado le dijo dos veces «expresidiario» a Lula, quien le respondió que «está más limpio que el presidente y su familia» y prometió eliminar los decretos con secretos de Estado por 100 años firmados por Bolsonaro sobre gastos y personas con las que se reúne.

A su vez, Lula respondió que su Gobierno fue el que mejoró la vida de las personas y el que tuvo más transparencia en el Estado y acusó a Bolsonaro de haber «abandonado» al pueblo, tras afirmar que en 2018 fue preso para impedir que ganara.

El mandatario de ultraderecha protagonizó el momento más violento de la noche al insultar a la periodista Vera Magalhaes, que preguntó sobre el rol del Gobierno en la pandemia y Bolsonaro le respondió que «era una vergüenza para el periodismo» por abordar este tema, tras lo cual fue repudiado por sus colegas.

Por otro lado, el presidente brasileño cuestionó la relación política de su colega argentino, Alberto Fernández, con Lula al comentar cómo en Sudamérica han vencido elecciones aliados del líder del PT como Fernández en Argentina, Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia.

«Miren hacia dónde va la Argentina, el presidente de Argentina visitó a Lula en la cárcel. Hoy 40 por ciento de la población argentina está a la miseria. Lula apoyó al candidato que en Chile incendiaba el metro, en Colombia al candidato que está a favor de liberar las drogas y los presos. Lula apoya a Daniel Ortega en Nicaragua persiguiendo a religiosos», dijo Bolsonaro.

Lula y Bolsonaro participaron por primera vez de un debate cara a cara siendo los favoritos, realizado en la emisora del barrio de Morumbí de San Pablo, donde también estuvieron los candidatos Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del expresidente Michel Temer; la senadora Soraya Thronicke, de Unión Brasil, del exjuez Sergio Moro; y Felipe D’Avila, del libertario Partido Novo, exbolsonarista.

Tebet y Thronicke intentaron posicionarse ante los electores -para los que no son muy conocidas- y atacaron los dichos de Bolsonaro. La senadora del MDB lo acusó de ser «misógino» y defensor de violadores y de torturadores de mujeres en la dictadura militar.

Bolsonaro, más tarde, dijo que existe una «victimización de la mujer» y defendió la agenda conservadora contra el aborto. Incluso dijo que liberó la posesión de armas para que las mujeres campesinas puedan defenderse.

Según las encuestas en tiempo real divulgadas por la prensa, Ciro Gomes fue el mejor evaluado por los usuarios de internet, presentándose como un «pacificador». El candidato del PDT tiene entre 5 y 8% de intención de voto y discutió con Lula, del que fue ministro de Ciudades durante tres años.

Gomes dijo que Lula es un «encantador de serpientes» y que el PT provocó una crisis económica y política en el gobierno de Dilma Rousseff que permitió «el surgimiento de Bolsonaro».

Lula le endilgó que en 2018 se fue a París durante la segunda vuelta para evitar hacer campaña para Fernando Haddad en la elección en la que venció Bolsonaro, aunque afirmó que el PDT de Gomes será convocado para componer un eventual gobierno. Gomes también repartió cuestionamientos hacia el actual jefe del Estado.

«Bolsonaro corrompió a todas sus esposas y a todos sus hijos. No tiene corazón ni escrúpulos. Usted simuló asfixia cuando moría gente de Covid-19», dijo en las críticas cruzadas.

Por su parte, Lula acusó a Bolsonaro de no «derramar una sola lágrima» por los muertos por la pandemia y lo cuestionó por el negacionismo con la vacuna, mientras que Tebet respaldó al expresidente y dijo que hubo corrupción en el Ministerio de Salud del actual mandatario para adquirir anticipadamente en un paraíso fiscal la vacuna india Covaxin.

Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, lidera la carrera electoral con 47% de la intención de voto contra 32% de Bolsonaro, según una encuesta del Instituto Datafolha publicada el 18 de agosto. Otros sondeos también ubican a Lula en la delantera, aunque con una ventaja menor.

El objetivo de Bolsonaro es recuperar puntos o restarle apoyos a Lula para llegar a la segunda vuelta electoral. La jugada de Tebet, según analistas, fue acompañar a Lula mientras que la esperanza de Bolsonaro es que el laborista Gomes le arañe votos al líder del PT.

Lula y Bolsonaro prometieron que el próximo año, en caso de ser electos, mantendrán el programa social de 600 reales. Lula acusó a Bolsonaro de haber mentido debido a que en el presupuesto de 2023 enviado al Congreso no está previsto el aumento del subsidio.

Ante las promesas de privatizaciones del magnate D’Avila y la empresaria de moteles en Mato Grosso do Sul Thronicke, Lula defendió las políticas de inclusión social y de generación de empleo prometiendo una reforma en la legislación para permitir derechos laborales a los informales, sobre todo a los repartidores que trabajan para aplicaciones de delivery.

«El pobre volverá a ser respetado, no es posible que un trabajador entregue comida sin poder comprar qué comer. Hay que legalizar la vida de ese ciudadano y darle ciudadanía. La esclavitud terminó en 1888. Nada de esclavitud del siglo XXI», aseguró Lula.

El presidente, por su parte, negó la existencia de 33 millones de personas con hambre diciendo que es una «exageración» y manipuló datos para indicar que el plan social actual es mayor que el que pagaban los gobiernos del PT.

En la puerta del canal había grupos de militantes del PT y del Partido Liberal de Bolsonaro.

Durante el intercambio entre los favoritos, el exministro de Ambiente bolsonarista Ricardo Salles se enfrentó a empujones con el diputado lulista André Janones en las bambalinas de la transmisión televisiva….

Geopolítica 🌎

Bill Gates advirtió que la inteligencia artificial podría causar mil millones de muertes

El cofundador de Microsoft advirtió que la combinación de inteligencia artificial y malas intenciones es el arma más poderosa de la historia y reclamó leyes que obliguen a controlar los modelos avanzados, mientras la Casa Blanca rechaza cualquier freno en nombre de la carrera con China.

Publicado hace

#

Hasta Bill Gates pide frenar la IA sin control, pero Trump prefiere ganar la carrera a cualquier costo.

La inteligencia artificial ya tiene poder suficiente para desencadenar hechos que cuesten mil millones de vidas. La advertencia no salió de un activista antitecnología ni de una novela de ciencia ficción, sino de uno de los hombres que construyeron la industria informática moderna. Cuando el propio establishment tecnológico habla de muertes masivas, el debate sobre la IA dejó de ser una discusión de laboratorio para convertirse en un problema político global.

El magnate y cofundador de Microsoft, Bill Gates, lo dijo en el programa de televisión «Meet the Press», de la cadena estadounidense NBC, en una entrevista con la periodista Kristen Welker que salió al aire el domingo. «La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes», afirmó. Y agregó que, «aunque resulta muy difícil alcanzar una certeza absoluta, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de individuos malintencionados que utilizan las herramientas de IA más avanzadas».

El arma al alcance de pequeños grupos

Gates explicó que, en la actualidad, «pequeños grupos equipados con IA pueden llevar a cabo acciones que antes estaban al alcance exclusivo de las grandes potencias», por lo que «es la combinación de intenciones maliciosas e IA lo que representa una amenaza significativa». El riesgo que describe no es el de una máquina que se rebela, sino el de una tecnología que pone capacidades de destrucción estatal en manos de cualquiera.

En ese sentido, el empresario mencionó los ciberataques y el bioterrorismo como los usos que un sistema de monitoreo serio debería prevenir, y descartó que el llamado «botón de apagado» de los modelos alcance para evitar que la tecnología sea manipulada con fines dañinos. «Si los gobiernos no implementan salvaguardas adecuadas, nos enfrentaremos a graves consecuencias negativas precisamente debido a la falta de protecciones», advirtió.

Trump y la lógica de la carrera sin frenos

Las palabras de Gates apuntaron de lleno contra el enfoque de Donald Trump. A principios de este mes, el presidente estadounidense rechazó los pedidos para que el gobierno federal impusiera restricciones a las empresas que desarrollan modelos de IA y escribió en su cuenta de Truth Social: «¡QUIEN GANE EN IA, GANA!». Para la Casa Blanca, la respuesta a un riesgo que los propios desarrolladores describen como catastrófico es acelerar.

Gates eligió un tono conciliador con el mandatario. «Lo que él (Trump) dijo es legítimo, pero creo que, tras escucharme a mí y a otros (y al darse cuenta de que esto no nos coloca en desventaja en lo que él percibe como una competencia entre naciones), se alcanzará un consenso», sostuvo. Consultado sobre qué mensaje le daría al presidente, respondió que no le pediría frenar la innovación, sino establecer estándares de supervisión y monitoreo para los modelos más avanzados, lo que según su visión implicaría un costo menor para la industria y no una desaceleración drástica.

La entrevista se conoció pocos días después de que Trump recibiera en la Casa Blanca al presidente chino, Xi Jinping, en una cumbre donde la IA ocupó un lugar central junto al comercio, los minerales de tierras raras y los semiconductores. Un día antes de la emisión del programa, la Casa Blanca anunció la creación de un «diálogo sobre superinteligencia» entre ambos países. La contradicción salta a la vista: Washington acepta hablar de IA con su principal rival geopolítico, pero se niega a ponerle reglas a sus propias empresas.

Más difícil que la Guerra Fría

Gates advirtió que alcanzar un acuerdo internacional sobre un marco regulatorio global para la IA podría resultar más difícil que las negociaciones de la Guerra Fría para limitar las armas nucleares, sobre todo si disminuye la cooperación con los aliados. Para reforzar su planteo, apeló a la historia reciente de su país: «Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, Estados Unidos puede sentirse muy orgulloso de cómo abordó los desafíos globales: lo hicimos de manera constructiva, colaborando con amigos y aliados (basta pensar en la seguridad aérea, la protección de la capa de ozono o las armas nucleares) y actuando siempre con rectitud, sin tratar de explotar nuestras fortalezas singulares en beneficio exclusivo propio».

«En el caso de la IA, tendremos que volver a este concepto: oigan, toda la humanidad está en el mismo barco», lanzó. La apelación a un Estados Unidos desinteresado y cooperativo es, como mínimo, una lectura benévola de la historia, difícil de sostener desde los países que padecieron sus intervenciones y condicionamientos. Aun así, el diagnóstico de fondo choca de frente con la doctrina de la actual administración republicana, que concibe la tecnología como un campo de batalla y no como un bien común.

El fin del mito de la autorregulación

El cofundador de Microsoft fue tajante respecto del rol de las empresas: «Nadie cree que la autorregulación sea suficiente». Por eso reclamó una legislación que haga obligatorias las salvaguardas y el monitoreo, que exija a las compañías supervisar de cerca sus modelos más avanzados y mantener registros detallados de su actividad, y que involucre a las fuerzas de seguridad y a la dirigencia política en la definición de esos controles.

Su voz se suma a la de los líderes de Anthropic y OpenAI, que también reclaman intervención estatal. «Vamos a desacelerar tanto como sea necesario para asegurarnos de que cada nueva tecnología de IA que lancemos sea realmente segura», sostuvo Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, con quien Trump confirmó que se reuniría el mismo domingo por la noche. La paradoja es elocuente: los dueños de la tecnología piden reglas, mientras el poder político que debería imponerlas prefiere mirar hacia otro lado.

No es la primera vez que Gates alerta sobre los efectos de la IA sin control humano: tiempo atrás ya había advertido que la tecnología podía convertirse en la mayor fuerza igualadora o en la peor fuente de injusticia. Que ese mensaje provenga de uno de los hombres más ricos del planeta, fundador de una empresa que es protagonista central del negocio de la inteligencia artificial, no le quita peso a la advertencia, pero sí obliga a una pregunta incómoda. Si ni siquiera quienes se benefician del negocio confían en que el mercado se ordene solo, la discusión ya no es si regular, sino quién pone las reglas y en beneficio de quién.

Lo que tenés que saber:

  • Bill Gates afirmó en el programa «Meet the Press» de la NBC que la IA es lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes.
  • Según Gates, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de personas malintencionadas y las herramientas de IA más avanzadas.
  • Donald Trump rechazó imponer restricciones federales a las empresas de IA y sostuvo en Truth Social que «quien gane en IA, gana».
  • Gates advirtió que un acuerdo global para regular la IA podría ser más difícil que las negociaciones nucleares de la Guerra Fría.
  • El empresario reclamó leyes que hagan obligatorios las salvaguardas y el monitoreo, y afirmó que la autorregulación de las empresas no alcanza.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo