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Reguladores británicos temen los estragos de la inteligencia artificial en próximas elecciones
Esta tecnología no solo está en manos de expertos políticos y tecnológicos, sino también del público en general.
El futuro del sistema electoral británico se ve amenazado por los avances tecnológicos en inteligencia artificial, que habilitarían nuevas herramientas de manipulación del electorado, por lo que los reguladores temen que la falta de leyes adecuadas puede desencadenar consecuencias devastadoras en las próximas elecciones generales.
Según un informe del diario The Guardian, se está agotando el tiempo para promulgar «cambios generales» que se aseguren al día con las nuevas tecnologías, y existe una creciente preocupación sobre los posibles estragos que la inteligencia artificial podría causar en el proceso electoral en el Reino Unido y Estados Unidos.
Esta tecnología no solo está en manos de expertos políticos y tecnológicos, sino también del público en general.
Desde la generación de videos e imágenes falsas convincentes hasta la manipulación y persuasión masiva de los votantes, el escenario electoral se ve amenazado por un panorama incierto y sin regulaciones claras, asegura el informe.
Preocupan las sospechas sobre el posible mal uso de la inteligencia artificial generativa después de los avances tecnológicos, donde herramientas como ChatGPT y Midjourney pueden generar texto, imágenes e incluso voz de manera convincente.
Aunque las nuevas leyes no estarán listas para las próximas elecciones, que se llevarán a cabo a más tardar en enero de 2025, el organismo de control encargado de regular el financiamiento electoral británico y establecer estándares sobre cómo se deben llevar a cabo las elecciones, instó a los partidos políticos para que se comporten de manera responsable.
Un ejemplo de las posibles nuevas obligaciones que podrían establecerse en el Reino Unido es la responsabilidad de los partidos políticos de revelar cuánto gastan en inteligencia artificial.
Mientras tanto, el Gobierno británico continúa las conversaciones con los reguladores, incluida la Comisión Electoral, que afirma que los nuevos requisitos establecidos por la legislación de 2022 para que el material de la campaña digital incluya una «impresión» que ayude a garantizar que los votantes puedan ver quién pagó por un anuncio o quién está tratando de influir en ellos.
Sin embargo, Louise Edwards, directora de regulación y transformación digital en la Comisión Electoral, dijo al diario británico que los votantes aún no podrán ver cuánto dinero han gastado específicamente los partidos y los activistas en publicidad digital antes de una elección, ni podrán determinar si un anuncio que están viendo ha sido generado con inteligencia artificial.
Edwards afirmó que la ley que regula las campañas políticas y el gasto electoral ha quedado rezagada en relación con el crecimiento y los métodos de las campañas digitales.
La confianza en la forma en que se regulan las campañas en línea es demasiado baja, según Edwards, quien citó una investigación de la comisión que reveló que casi el 60% del público está preocupado por la regulación de las campañas políticas en línea.
La directora de regulación instó a las partes interesadas a actuar de manera responsable en el ámbito de las campañas en internet y la inteligencia artificial, y considera que los reguladores tienen un papel importante en asegurar la confianza del público en las próximas elecciones, que probablemente se llevarán a cabo antes de enero de 2025.
América Latina
Inflación: Argentina, segunda en América Latina y seis veces sobre sus vecinos
Con un 23,6% acumulado entre enero y septiembre, la Argentina solo quedó detrás de Venezuela en un relevamiento de 15 economías de la región. En el mismo período, Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay rondaron el 4% y Paraguay apenas llegó al 1,9%.
Entre enero y septiembre, los precios en la Argentina subieron 23,6%. En Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, en esos mismos nueve meses, la suba rondó el 4%. La economía que el Gobierno presenta como un caso de estabilización exitosa acumula casi seis veces la inflación de sus principales vecinos.
El dato surge de cruzar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con una suba de 1,9% en septiembre, contra los registros de otras 14 economías latinoamericanas con información disponible, según un relevamiento difundido por la prensa local. En esa comparación, la Argentina de Javier Milei ocupó el segundo lugar en la región, superada únicamente por Venezuela.
Un ranking que desarma el relato oficial
Venezuela registró en septiembre una inflación mensual de 8,4% y acumula 225,3% en el año, según su Banco Central, un caso excepcional que no admite una comparación directa con el resto. Detrás de la Argentina quedó Guatemala, con 1,18%, y luego un bloque de doce países que no llegaron al 1% mensual: Bolivia (0,85%), Brasil (0,82%), Uruguay (0,54%), Honduras (0,48%), El Salvador (0,45%), México (0,42%), Chile (0,40%), Colombia (0,37%), República Dominicana (0,33%), Perú (0,14%), Costa Rica (0,11%) y Paraguay (0,10%).
Nueve de los quince países relevados tuvieron una inflación mensual inferior al 0,5%. Aun si se dejara afuera a Venezuela, la Argentina encabezaría con holgura el ranking regional, tanto en el mes como en el acumulado del año. El 1,9% local fue más de una vez y media el de Guatemala, más del doble que el de Bolivia y Brasil, y 19 veces el de Paraguay.
Además, el número de septiembre no fue un respiro sino un retroceso: el índice se aceleró respecto del 1,7% de agosto, que había sido la variación mensual más baja en 14 meses. Como informó este medio, la suba estuvo traccionada por los precios regulados (2,3%), con gas, electricidad y prepagas a la cabeza, y por los estacionales (2,9%), mientras que la inflación núcleo fue de 1,7%. Buena parte del empuje vino de tarifas que fija o autoriza el propio Gobierno.
Nueve meses que pesan más que un mes
La distancia no se explica por un mes puntual. En el acumulado de 2026, contra el 23,6% argentino, Bolivia registró 3,88%; Brasil, 3,95%; Chile, 4%; y Uruguay, 4,21%. Paraguay, con 1,9% en nueve meses, mostró el registro más bajo entre los países limítrofes: la Argentina acumuló en el año más de doce veces la inflación paraguaya.
La comparación interanual profundiza el diagnóstico. En los últimos doce meses, los precios argentinos subieron 33,4%, frente al 5,7% de Bolivia, el 4,68% de Uruguay, el 4,58% de Brasil, el 4,3% de Paraguay y el 4,1% de Chile.
El dato incómodo para la Casa Rosada es que la Argentina ni siquiera mejora contra sí misma. En septiembre de 2025, la inflación interanual había sido de 31,8% y el acumulado de los primeros nueve meses, de 22%, según los registros del INDEC. Un año después, ambos indicadores están peor, en lugar de converger hacia los niveles de la región. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
El costo de la «estabilización» se paga en los hogares
Cada país tiene su propia estructura de consumo, su política monetaria y su metodología estadística, y eso obliga a leer los rankings con cuidado. Pero la brecha es lo suficientemente amplia como para desmentir la idea de que la Argentina ya resolvió su problema de precios. Que el índice mensual esté lejos de los tres dígitos de otros años no convierte a la inflación argentina en un problema menor: sigue siendo una anomalía regional.
El impacto sobre la vida cotidiana depende de cómo evolucionen los ingresos. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, los hogares pierden capacidad de compra y terminan ajustando gastos o endeudándose para llegar a fin de mes. Ese golpe es más fuerte cuando los aumentos se concentran en alimentos, transporte y energía, rubros que no admiten recorte.
Ahí está el núcleo del modelo libertario. Según relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-CONICET), desde diciembre de 2023 la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte por encima del 900% y el gas por encima del 700%. Y el calendario de aumentos no se detiene: en noviembre llegan nuevas subas de hasta 4% en colectivos y subte del AMBA. Incluso con una inflación mensual por debajo del 2%, la presión sobre los ingresos rezagados sigue siendo asfixiante.
La pregunta de fondo ya no es si el IPC perfora tal o cual umbral, sino cuánto tiempo necesitará la Argentina para acercarse a la dinámica de precios de sus vecinos, y qué pasará con los salarios, las jubilaciones y la actividad mientras tanto. Por ahora, la respuesta la siguen pagando los mismos bolsillos.
Lo que tenés que saber:
- Con 1,9% en septiembre, la Argentina quedó segunda en un ranking de 15 economías latinoamericanas, solo detrás de Venezuela (8,4%).
- Entre enero y septiembre, la inflación argentina acumuló 23,6%, frente a cerca del 4% en Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, y 1,9% en Paraguay.
- En doce meses, los precios subieron 33,4% en la Argentina, contra menos de 6% en Bolivia, Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay.
- Hace un año, la inflación interanual era de 31,8% y el acumulado de nueve meses, de 22%: ambos indicadores empeoraron.
- El REM del Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
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