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Cultura

Con una distopía sobre el ascenso de la extrema derecha, un escritor irlandés ganó el Booker Prize

El escritor irlandés Paul Lynch obtuvo el premio Booker, el galardón literario más prestigioso del Reino Unido, que le fue concedido por su libro titulado «Prophet song».

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Con una novela que pretende capturar el signo de los tiempos al plantear una trama que lee en clave de ficción el ascenso global de las opciones de derecha más radicalizadas y los padecimientos de los refugiados, el escritor irlandés Paul Lynch obtuvo el premio Booker, el galardón literario más prestigioso del Reino Unido, que le fue concedido por su libro titulado «Prophet song».

Todos los escritores seleccionados en esta edición -dos estadounidenses, una canadiense, dos irlandeses y una keniata – formaban parte de la selección final por primera vez. En el caso del ganador, no es conocido masivamente fuera del Reino Unido pero ya va por su quinta novela y seguramente comenzará a circular en otros mercados como le ocurrió a Salman Rushide, Margaret Atwood o Arundhati Roy, escritores que conquistaron antes el Booker Prize.

En «Prophet song», la obra galardonada, Lynch plantea una Irlanda distópica donde crece la xenofobia y se afianzan los nacionalismos, una historia que dialoga con episodios de la realidad como el que tuvo lugar hace cuatro días en la capital irlandesa, cuando grupos intolerantes con la inmigración incendiaron vehículos, saquearon comercios y se enfrentaron a la policía, perpetrando el brote de violencia más intenso en casi dos décadas.

“Intentaba ver algo en medio del caos moderno. La inquietud existente en las democracias occidentales. El problema de Siria —la implosión de toda una nación, la escala de su crisis de refugiados y la indiferencia de Occidente. ‘Prophet Song’ es en parte un intento de lograr una empatía radical. Para entender mejor las cosas, debemos experimentar nosotros mismos el problema. Quise profundizar en una aproximación distópica para obtener un grado elevado de realismo”, explicó el escritor en la página web del premio.

La novela está protagonizada por Eilish Stack, cuya vida parece hundirse cuando su marido, un líder sindicalista, es apresado por los servicios secretos del país, en el marco de una Irlanda convertida en un país al borde de la tiranía política.

“Es un premio literario al trabajo más logrado. El principio rector [para su concesión] es: ¿ha triunfado este libro desde un punto de vista artístico? No podemos permitir que los sucesos que ocurren en el mundo decidan qué libro merece ganar -señaló Esi Edugyan, la escritora canadiense que ha sido presidenta del jurado este año-. Dicho esto, queríamos escoger un título que reflejara aquello contra lo que estamos luchando en estos momentos. Los seis libros finalistas hablan sobre nuestro tiempo, aunque sean obras a la vez atemporales”, añadió..

«No fue un libro fácil de escribir, mi parte racional pensaba que estaba condenando mi carrera», indicó Lynch, de 46 años, al recoger el premio en una gala celebrada en Londres, según consigna la agencia de noticias AFP.

«Creo que es importante que los novelistas puedan ser contrafácticos, ya sea escribiendo algo paralelo al presente o una historia que se proyecte en el futuro. Pero siempre hace preguntas sobre lo atemporal y sobre lo que tenemos que prestar atención», consideró.

El escritor, autor de otras cuatro novelas, nació en Limerick (Irlanda) y actualmente vive en Dublín. El año pasado reveló en una entrevista al diario The Irish Times que sufría un cáncer del que, al parecer, ya se habría recuperado después de meses de tratamiento. Su tercer trabajo, «Grace», ganó en 2018 el premio Kerry Group a la mejor novela irlandesa. Su segunda obra, «The Black Snow», obtuvo el premio de los libreros franceses, Prix Libr’à Nous, a la mejor novela en lengua extranjera.

El ganador del Booker, que se otorga cada año a la mejor novela en lengua inglesa, obtendrá una recompensa de 50.000 libras (unos 57.000 euros, unos 62.000 dólares) y la garantía del éxito internacional.

CABA

Gran abrazo a Zivals: el próximo sábado se planta la cultura contra la demolición

Con la consigna “Frenemos la demolición”, una convocatoria difundida en Instagram pide rodear Zivals el sábado 31 de octubre, a las 17, en Callao y Corrientes. La histórica disquería y librería, abierta desde 1971, integra la lista de inmuebles a expropiar para la Línea F del subte, mientras su familia propietaria sostiene que hay alternativas técnicas sin demolición.

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El Gobierno porteño ni siquiera dice que necesite expropiar para empezar la obra de la Línea F, pero el edificio de Zivals sigue en la lista de inmuebles a demoler. Por eso, el sábado 31 de octubre, a las 17, vecinos, lectores y amantes de la música están convocados a abrazar la esquina de Callao y Corrientes.

La convocatoria, difundida en Instagram por la cuenta descalzo.nico bajo el lema “Frenemos la demolición | Gran abrazo a Zivals”, se apoya en un reclamo que la familia propietaria de la librería y disquería sostiene desde hace semanas contra la expropiación del inmueble, prevista en el proyecto de la futura Línea F del subte que impulsa el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. La consigna agrega la etiqueta #ZivalsNoSeVa y pide a los asistentes que lleven a sus familias y amigos.

Una consigna que no enfrenta al subte con la cultura

El texto de la convocatoria evita el falso dilema entre transporte y patrimonio. “Zivals y el subte no son opuestos: los dos son parte de la identidad porteña”, sostiene. Y precisa la demanda: “Queremos la Línea F y queremos que Zivals siga en su esquina. Existen alternativas técnicas para hacer la estación en otro lugar”. El reclamo no es contra el subte, es contra la decisión de llevárselo puesto.

Alternativas sin respuesta y una oferta rechazada

Como publicó El Argentino el 8 de octubre, Fernando Laviz, referente de Zivals, difundió una Carta Abierta en la que afirmó que se trata de “una obra pública que eligió hacerse sobre Zivals”, teniendo otras opciones. Entre ellas, la familia mencionó el proyecto Estación Tucumán 2×1 y el uso del Pasaje Discépolo para los accesos, propuestas que hasta entonces no habían recibido respuesta oficial. También rechazó la fórmula de “coexistencia” que planteó la Ciudad, porque implicaría un cierre de al menos tres años que, advirtió, rompería el vínculo con su comunidad: “El hábito de la esquina, en tres años, deja de ser hábito”.

El ministro de Infraestructura y Movilidad porteño, Pablo Bereciartua, defendió que la esquina de Corrientes y Callao es la que mejor resuelve la combinación con la Línea B, sin escaleras, y señaló que trasladar la estación a Callao y Tucumán exigiría un túnel de 200 metros. Sin embargo, aclaró que la obra puede comenzar por el túnel sin esperar las expropiaciones. Si las expropiaciones no son condición para arrancar, la urgencia por tirar abajo un sitio cultural queda sin explicación a la vista.

El propio dueño de Zivals contó que durante la pandemia recibió una oferta de 6 millones de dólares por la propiedad y no la aceptó, un dato que refuerza el argumento de la Carta Abierta: “Si esto fuera un negocio, ya lo habríamos negociado”. Según advirtió el gerente general, Alfredo Suhring, la dirección Callao 373 integra la lista de 12 parcelas que el Gobierno porteño decidió expropiar.

Una Línea F entre demoras y acusaciones

Macri presumió en redes sociales que la Ciudad ya licitó “la primera en 25 años”, pero el proyecto acumula cuestionamientos. El legislador porteño Emmanuel Ferrario denunció en julio que la apertura de sobres de la licitación se postergó por tercera vez y recordó que, en junio, ya habían pasado 475 días desde el anuncio de la obra. Según consignó un medio local, mientras tanto el Gobierno avanzó con el financiamiento mediante endeudamiento y con la expropiación de los inmuebles necesarios.

El exvicepresidente Amado Boudou fue más lejos en su programa de Somos Radio AM 530, donde acusó a la administración porteña de usar la excusa de la estación para un “negocio inmobiliario”. Se trata de una acusación política que, hasta ahora, no está comprobada.

Por ahora, la decisión final depende del tratamiento legislativo del proyecto de expropiación y de cómo responda el Gobierno porteño a las alternativas técnicas presentadas. El sábado, la esquina de Callao y Corrientes será el escenario de una pregunta simple: si una ciudad puede construir un subte sin demoler la cultura que tiene arriba.

Lo que tenés que saber:

  • El sábado 31 de octubre, a las 17, se convoca a un abrazo a Zivals en Callao y Corrientes bajo el lema “Frenemos la demolición”.
  • El proyecto de la Línea F prevé una estación en esa esquina, lo que implica expropiar el edificio donde funciona Zivals desde 1971.
  • Zivals propuso alternativas (Estación Tucumán 2×1 y accesos por el Pasaje Discépolo) y rechaza la coexistencia por una interrupción de al menos tres años.
  • El ministro Pablo Bereciartua dijo que llevar la estación a Callao y Tucumán exigiría un túnel de 200 metros, y aclaró que la obra puede empezar sin las expropiaciones.
  • La convocatoria reclama la Línea F y la permanencia de Zivals: “no son opuestos”.
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