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La brutal diplomacia argentina: el Gobierno libertario celebró con euforia la escalada bélica contra Irán

Mientras el Papa León XIV pidió una salida diplomática al conflicto, el régimen de Javier Milei celebró los bombardeos de EEUU contra instalaciones nucleares iraníes. Los mensajes eufóricos y sin matices dejaron en evidencia una política exterior subordinada al eje Washington-Tel Aviv.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Donald Trump.

Apoyo sin matices a Trump y a los ataques a Irán

El gobierno argentino, encabezado por Javier Milei, expresó su respaldo explícito al reciente ataque de Estados Unidos contra tres plantas de enriquecimiento de uranio en Irán, realizado en coordinación con la ofensiva militar israelí. Lejos de un planteo de mediación o prudencia, como hizo el Vaticano, la Casa Rosada replicó el discurso del presidente Donald Trump y adoptó una postura de alineamiento automático con la lógica bélica del eje Estados Unidos-Israel.

El ministro de Defensa, Luis Petri, publicó en X que “mañana el mundo despertará más libre y en paz”, y agradeció a Milei por «estar del lado correcto de la historia». El mensaje fue retuiteado por el propio Presidente y coincidió con el comunicado de Trump, quien desde la Casa Blanca advirtió a Irán: “habrá paz o una tragedia”.

También el vocero presidencial, Manuel Adorni, se sumó al coro con un escueto: “Terrorismo nunca más. Fin”, mientras que el jefe del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense, Agustín Romo, elogió a Trump y celebró el posicionamiento de la Argentina: “Primera vez que estamos del lado correcto. Y, lo más importante: del lado ganador”.

Una política exterior atada a la guerra y sin autonomía

El giro diplomático del gobierno libertario se consolida con cada episodio internacional. Desde su asunción, Javier Milei dejó en claro su ruptura con la tradición de neutralidad activa y búsqueda de consensos multilaterales que caracterizó a buena parte de la política exterior argentina desde el retorno a la democracia.

La situación actual confirma esa ruptura: mientras organizaciones como la ONU y países aliados de Argentina pidieron prudencia y diálogo, el oficialismo eligió el camino opuesto. No hubo comunicados institucionales, ni menciones al derecho internacional, ni preocupación por las posibles víctimas civiles del ataque.

El director de Comunicación Digital, Juan Carreira, incluso fue más allá, defendiendo los bombardeos con una serie de publicaciones donde justificó la intervención militar bajo el supuesto peligro inminente que representaba Irán. “La decisión de Trump de atacar los sitios de enriquecimiento de uranio de Irán es una de las más importantes que tomó un presidente de Estados Unidos en décadas”, afirmó.

Silencio sobre la paz, entusiasmo por la guerra

Frente a este contexto, contrasta la voz del Papa León XIV, quien desde Roma instó a una salida pacífica al conflicto y advirtió sobre el riesgo de una escalada incontrolable. “La paz no se construye con bombas, sino con acuerdos”, sostuvo en una misa dominical.

El contraste entre el mensaje papal y la efusividad bélica de los funcionarios argentinos evidencia una falta de equilibrio diplomático. Ningún representante del gobierno hizo mención a los riesgos humanitarios del conflicto, ni al papel de la Argentina como promotora de soluciones pacíficas en foros multilaterales.

El alineamiento con Trump parece total. El influencer libertario Daniel Parisini, cercano al oficialismo, resumió ese espíritu con una frase que sintetiza el tono del oficialismo: “Qué contento que estoy. Lloran los zurdos en el mundo. Yo festejo. Gracias Donald. Gracias Javo”.

¿Argentina en el “lado correcto de la historia”?

El entusiasmo del gobierno libertario por la ofensiva militar liderada por Estados Unidos no solo revela una visión ideológica de la política exterior, sino que también plantea interrogantes sobre las consecuencias estratégicas de ese alineamiento.

¿Qué significa para Argentina respaldar bombardeos preventivos sin mandato internacional? ¿Qué rol jugará el país si el conflicto escala aún más? ¿Cuál es el costo de dejar de lado la histórica defensa del multilateralismo y el derecho internacional?

La falta de una cancillería activa y el vaciamiento institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores refuerzan la sensación de que las decisiones en política internacional se toman por Twitter, guiadas por impulsos ideológicos más que por análisis estratégico.

Entre la diplomacia ausente y la euforia bélica

Mientras crece la tensión en Medio Oriente, el gobierno argentino elige el aplauso fácil de la tribuna libertaria antes que una postura reflexiva y diplomática. Las expresiones de apoyo a Trump y a los bombardeos contra Irán no solo dejan en evidencia un alineamiento sin matices, sino también una peligrosa pérdida de autonomía en política exterior.

Argentina, que alguna vez fue reconocida como mediadora en conflictos internacionales y defensora del derecho humanitario, parece hoy más interesada en agradar a los halcones de Washington que en construir una voz propia en el escenario global.

Puntos clave:

  • El gobierno argentino respaldó los ataques de Estados Unidos a Irán con mensajes públicos de varios funcionarios.
  • Javier Milei retuiteó mensajes celebratorios y adoptó el discurso de Donald Trump.
  • No hubo referencias a víctimas civiles ni a una salida diplomática.
  • El Papa León XIV llamó a evitar una escalada y pidió buscar la paz.
  • El oficialismo mostró entusiasmo por la guerra y desdén por la mediación internacional.

Energía

Cuatro reclamos urgentes: la Argentina llevó a Londres al Tribunal del Mar por el petróleo de Malvinas

Vencido el ultimátum a Londres, el Gobierno pidió en Hamburgo medidas provisionales con cuatro reclamos urgentes. Mientras corría el plazo, Rockhopper comprometió 44 millones de dólares más en el proyecto petrolero y Navitas aseguró que no prevé un impacto material.

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Milei celebra en Hamburgo la herramienta que usó Cristina para recuperar la Fragata Libertad.

El petróleo extraído no vuelve al lecho marino, y ningún fallo posterior puede revertir ese daño. Ese es uno de los argumentos centrales del pedido urgente que la Argentina presentó este martes ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar: frenar el proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte antes de que las perforaciones previstas para 2027 conviertan la disputa por los recursos en un hecho consumado.

La Oficina del Presidente informó que el gobierno de Javier Milei solicitó medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos por parte del Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte. Según el comunicado oficial, la presentación busca “preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental” y evitar que las actividades autorizadas unilateralmente por Londres agraven la disputa reconocida por las Naciones Unidas. En el escrito trabajaron la Cancillería que conduce Pablo Quirno, la Secretaría Legal y Técnica a cargo de María Ibarzabal, la Consejería Legal Internacional del embajador Mario Oyarzábal y la Procuración del Tesoro que dirige Sebastián Amerio.

Del ultimátum a Hamburgo

La presentación es el segundo paso de la estrategia anunciada el 28 de septiembre, cuando la Argentina notificó al Reino Unido el inicio de un procedimiento arbitral conforme al Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y le otorgó dos semanas para frenar las actividades vinculadas a Sea Lion. El plazo venció el lunes 12 de octubre. Londres rechazó el planteo y sostuvo que las actividades petroleras se rigen por la legislación de las islas y se desarrollan “en plena conformidad con el Derecho Internacional”.

El fundamento jurídico es el artículo 290, inciso 5, de la CONVEMAR, que habilita a cualquiera de las partes a pedir medidas provisionales al Tribunal, con sede en Hamburgo, mientras se constituye el tribunal arbitral de cinco miembros que deberá resolver el fondo del asunto, un proceso que puede demorar años. Si el Tribunal decide dictar esas medidas, serán jurídicamente obligatorias para ambos Estados.

Los cuatro reclamos argentinos

Quirno detalló en su cuenta oficial de X el alcance de la solicitud. El primer pedido apunta directamente a Sea Lion: que el Reino Unido impida el inicio o la continuación de la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Norte mediante ese proyecto. El segundo exige que Londres “se abstenga de utilizar la información obtenida durante la exploración de los recursos naturales de las áreas marítimas en disputa en perjuicio de los derechos de la República Argentina”.

El tercero incorpora la dimensión ambiental: que el Reino Unido cese de impedir a la Argentina cumplir con los artículos 192 y 194 de la CONVEMAR, que obligan a los Estados a proteger el medio marino y a prevenir su contaminación. El cuarto busca bloquear el otorgamiento de nuevos permisos de explotación en la plataforma en disputa mientras dure el litigio.

“La estrategia integral impulsada por el Presidente @JMilei para defender nuestros recursos en la Plataforma Continental argentina está generando resultados concretos”, escribió el canciller. Los movimientos del propio proyecto petrolero, sin embargo, relativizan ese entusiasmo.

Sea Lion sigue sumando capital

El yacimiento, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas, fue descubierto en 2010 por la británica Rockhopper Exploration, que conserva el 35 por ciento, y hoy lo opera la israelí Navitas Petroleum, dueña del 65 por ciento restante. A fines de 2025 ambas firmas tomaron la decisión final de inversión para la primera fase, que contempla once pozos submarinos conectados a un buque de producción y almacenamiento, perforaciones de desarrollo en 2027 y producción comercial durante el primer trimestre de 2028. Las licencias del área fueron renovadas el 22 de septiembre por otros cinco años.

El 7 de octubre, con el ultimátum argentino todavía en curso, Rockhopper anunció una inversión de 44 millones de dólares por su participación del 35 por ciento en la sociedad propietaria del buque FPSO OSX-1. Las empresas no dejaron de comprometer capital mientras corría el plazo que la Argentina le había dado a Londres. La Oficina del Presidente informó que Halliburton confirmó que sus filiales se abstendrían de prestar servicios a Sea Lion; Navitas admitió que trabaja para reemplazar a dos contratistas, pero aseguró que mantiene sus planes y que no espera un impacto material adverso sobre el proyecto.

Un camino que abrió la Fragata Libertad

El mecanismo no es nuevo para la diplomacia argentina. En 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la Cancillería recurrió al mismo esquema (un arbitraje bajo el Anexo VII y un pedido de medidas provisionales ante el Tribunal del Mar) para liberar a la Fragata ARA Libertad, retenida en el puerto ghanés de Tema a pedido del fondo buitre NML Capital. La solicitud se presentó el 14 de noviembre y el 15 de diciembre el Tribunal ordenó a Ghana la liberación inmediata e incondicional del buque escuela. La herramienta que hoy exhibe el oficialismo libertario como un logro inédito fue utilizada con éxito por la gestión que sus funcionarios suelen descalificar.

Existe otro antecedente relevante: en abril de 2015, una sala especial del Tribunal ordenó impedir nuevas perforaciones petroleras en un área marítima cuya delimitación disputaban Ghana y Costa de Marfil, aunque permitió la continuidad de algunas operaciones ya existentes.

La competencia, el gran obstáculo

La discusión jurídica de fondo pasará por la competencia del Tribunal. La CONVEMAR permite resolver diferencias sobre la interpretación y aplicación de sus normas, pero no otorga jurisdicción para decidir cuestiones de soberanía territorial. Por eso la Argentina encuadró el reclamo en las obligaciones vinculadas con la explotación de recursos y la protección del medio marino, sin pedir un pronunciamiento sobre las islas. Para dictar medidas, los jueces deberán verificar una base de jurisdicción prima facie del futuro tribunal arbitral y una situación de urgencia real. Aún no hay fecha fijada para las audiencias ni para una resolución.

El planteo se apoya además en las resoluciones 2065, de 1965, y 31/49, de 1976, de la Asamblea General de la ONU, que reconocieron la disputa de soberanía e instaron a ambos países a negociar y a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales. Es el mismo sistema multilateral que el presidente Milei calificó de “organización inútil”, y al que ahora su propio gobierno recurre para sostener el reclamo argentino.

Quirno reiteró la invitación al Reino Unido a “retomar la mesa de negociación bilateral para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía”, y la Oficina del Presidente cerró su comunicado con la consigna “Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”. La defensa de los recursos estratégicos no se agota en un escrito judicial: exige una política de Estado sostenida en el tiempo, más allá de la conveniencia política del momento.

Lo que tenés que saber:

  • La Argentina pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales para frenar la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
  • La presentación llegó tras vencer el 12 de octubre el plazo de dos semanas que el Gobierno le había otorgado al Reino Unido.
  • Los cuatro reclamos apuntan a Sea Lion, al uso de datos de exploración, a la protección ambiental y a la emisión de nuevas licencias.
  • Rockhopper anunció el 7 de octubre una inversión de 44 millones de dólares y Navitas dice que no prevé un impacto material adverso.
  • El mismo mecanismo permitió en 2012, bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la liberación de la Fragata Libertad.
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