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Centroamérica sin descanso: tras el huracán Eta, ahora en riesgo por la tormenta Lota
Ante la formación de esta nueva tormenta tropical en el Caribe, Honduras, Guatemala y Nicaragua llamaron a la población a evacuar.
La tormenta tropical Lota, que amenaza con llevar vientos peligrosos, marejada ciclónica y abundantes lluvias a Centroamérica el domingo a la noche, puede convertirse en huracán cuando se aproxime a Nicaragua y Honduras a partir de ese día, dos países golpeados recientemente por Eta, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
La noche del viernes su centro fue localizado a 335 millas (550 km al sur-sureste de Kingston, Jamaica, con vientos sostenidos de 40 millas por hora (65 kilómetros por hora).
la tormenta podría convertirse en un huracán mayor en la escala de Saffir-Simpson
Lota se desplaza con lentitud desde el sur-sureste de Kingston, Jamaica, hacia el oeste-suroeste, a una velocidad de 3 millas por hora (6 kilómetros por hora), con vientos sostenidos de 40 millas por hora (65 kilómetros por hora).
«Un fortalecimiento de constante a rápido es posible durante el fin de semana, por lo que la tormenta podría convertirse en un huracán mayor en la escala de Saffir-Simpson (se considera así a los que tienen de categoría 3 para arriba) cuando se aproxime a Centroamérica», informó la agencia de noticias EFE.
Ante la formación de esta nueva tormenta tropical en el Caribe, Honduras, Guatemala y Nicaragua llamaron a la población a evacuar.
Según datos oficiales, Honduras mantiene la alerta máxima decretada por Eta, que dejó al menos 62 muertos, 8 desaparecidos, más de 2 millones de personas afectadas y la destrucción de infraestructura y de cultivos.
«La alerta roja ordena los desalojos forzados» con policías y militares, dijo Julissa Mercado, vocera de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) de Honduras que aún no se repuso de los estragos causados por Eta.
En tanto, los organismos de socorro de Nicaragua comenzaron a evacuar comunidades indígenas del río Coco, en la frontera con Honduras, que podrían ser afectadas con fuertes lluvias e inundaciones a causa del ciclón.
Las autoridades nicaragüenses temen que Lota afecte las comunidades de Cabo Gracias a Dios, en el extremo noreste de la frontera y aldeas cercanas como Bihmuna, Saupuka, Kislaya, Leymus y el propio Waspan, principal ciudad del río Coco.
En Guatemala, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) emitió recomendaciones para las provincias de Petén, Izabal y Alta Verapaz (norte y noreste), que aún mantienen comunidades afectadas por Eta.
Algo similar ocurre en Panamá, donde las muertes se elevaron a 19 con el hallazgo en las últimas horas de dos cuerpos, doce desaparecidos y destrucción de caminos productivos y fincas en el norte del país, mientras siguen en albergues más de 2.500 personas, por lo que el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) de ese país declaró un alerta de prevención hasta el 15 de noviembre para siete de las 10 provincias del país.
En Costa Rica, que registra dos muertes y 300 personas albergadas por las lluvias de los días pasados, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) comenzó la preparación ante los efectos que podría ocasionar el nuevo fenómeno que se encuentra en el Caribe.
Hasta ahora hubo 30 tormentas tropicales con nombre, de las cuales 12 han sido huracanes y, de éstos, cinco fueron mayores.
Geopolítica 🌎
Treinta y dos años después: Rafecas procesó a ocho acusados por el atentado a la AMIA
El juez federal Daniel Rafecas dictó una resolución de más de 600 páginas que avanza sobre las máximas autoridades iraníes y un agente de Hezbollah, con embargos de US$ 500 millones para cada imputado. Es el paso previo al primer juicio oral en ausencia por la masacre que mató a 85 personas el 18 de julio de 1994.
Ochenta y cinco muertos, 151 heridos y 32 años de impunidad. Ese es el peso que cargó la causa AMIA hasta este lunes, cuando el juez federal Daniel Rafecas procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses como responsables del atentado más letal de la historia argentina y dispuso embargos por US$ 500 millones para cada uno de los imputados.
La resolución, que supera las 600 páginas, fue dictada en el marco del régimen de juicio en ausencia establecido por la ley 27.784, instrumento que habilitó avanzar en el proceso pese a que los acusados permanecen prófugos en el extranjero y sus países de origen jamás los extraditaron ni los juzgaron. El fallo marca un punto de inflexión histórico: por primera vez, la justicia argentina pone nombre, cargo y responsabilidad penal sobre quienes ordenaron y ejecutaron la bomba que destruyó la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994.
La cadena de mando iraní en el banquillo
Según la reconstrucción incluida en el fallo, la decisión de perpetrar el atentado fue adoptada en agosto de 1993 por las máximas instancias del régimen iraní, que encomendaron su ejecución a Hezbollah. La organización montó una red de apoyo regional y local con base en la Triple Frontera.
Rafecas procesó como autores mediatos a cuatro funcionarios de la cúpula del gobierno iraní: Ali Fallahijan, quien entonces era ministro de Inteligencia; Ali Velayati, ministro de Relaciones Exteriores en ese período; Mohsen Rezai, comandante de la Guardia Revolucionaria; y Ahmad Vahidi, comandante de la fuerza Al Quds, el brazo de operaciones externas de esa fuerza de élite.
En la figura de cómplices necesarios fueron procesados Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Argentina; Mohsen Rabbani, quien se desempeñaba como consejero cultural de la Embajada iraní y que históricamente fue señalado como el articulador local del atentado; y Ahmad Asghari, identificado como agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.
El octavo procesado es Salman Raouf Salman, también conocido como Samuel El Reda, agente libanés de Hezbollah a quien el magistrado atribuyó la coordinación de la etapa final de la operación. Su rol resulta clave en la cadena operativa: fue quien, según el fallo, articuló el eslabón entre la planificación estratégica iraní y la ejecución en suelo argentino.
La mecánica del crimen: 300 kilos de explosivo y una Renault Trafic
La resolución reconstruye con precisión los pasos operativos del atentado. El 10 de julio de 1994, los responsables adquirieron una camioneta Renault Trafic que fue acondicionada y cargada con 300 kilos de amonal y TNT. Ocho días después, el vehículo fue conducido hasta la sede de la AMIA y detonado, provocando el derrumbe del edificio y la muerte de 85 personas.
Los hechos fueron tipificados como homicidios y lesiones reiteradas, agravados por odio racial o religioso y por el uso de un medio capaz de causar peligro común, además de daño agravado por motivos discriminatorios. Rafecas fue más lejos aún en la calificación: encuadró el atentado como crimen de lesa humanidad y lo tipificó también en la figura de genocidio en los términos del Derecho internacional, una decisión de enorme peso político y jurídico que proyecta la causa más allá de los límites del derecho penal doméstico.
Quiénes quedaron afuera y por qué
El juez dispuso la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar, cuyas responsabilidades no alcanzaron el umbral probatorio requerido para el procesamiento. Tampoco se trató la situación del líder supremo iraní Alí Khamenei, del histórico jefe de operaciones de Hezbollah Imad Mughniyeh ni de Ali Hussein Abdallah, dado que los tres fallecieron, según la resolución, en 2026, 2008 y 2020, respectivamente.
El camino hacia el juicio oral
La resolución de Rafecas no es firme. La Defensa Oficial está habilitada para apelarla y, en ese caso, deberá recorrer las instancias superiores antes de quedar confirmada. Si el procesamiento queda en pie, el juzgado correrá vista a las partes para avanzar hacia el primer juicio oral y público bajo el régimen de ausencia en la causa AMIA, una instancia que la Argentina lleva tres décadas intentando alcanzar.
La ley 27.784 fue precisamente el instrumento que desbloqueó esa posibilidad: permite juzgar a personas que no se encuentran en el país y que sus estados de origen se niegan a entregar. La aplicación de ese régimen a la causa AMIA convirtió lo que parecía un obstáculo procesal permanente en un mecanismo viable para la búsqueda de verdad y justicia.
Lo que tenés que saber
- El juez Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.
- Los cuatro autores mediatos son ex altos funcionarios del gobierno iraní: el ministro de Inteligencia, el canciller, el comandante de la Guardia Revolucionaria y el jefe de la fuerza Al Quds.
- El atentado del 18 de julio de 1994 mató a 85 personas, hirió a 151 y fue calificado en el fallo como crimen de lesa humanidad y genocidio.
- La resolución se dictó bajo el régimen de juicio en ausencia (ley 27.784), que permite avanzar con acusados prófugos en el exterior.
- Si el procesamiento queda confirmado en las instancias superiores, la causa se encamina al primer juicio oral y público por la masacre.
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