Cambio climático
Científicos advierten que los humanos «comemos y respiramos plástico»
«Podemos ingerir plásticos desde el agua de la canilla o envasada hasta los alimentos marinos y la sal, incluso pueden respirarse porque las partículas muy pequeñas flotan en el aire y tienen la capacidad de generar respuestas inflamatorias y alérgicas», señalaron.
La quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA 5) acordó esta semana la creación del primer tratado internacional contra la contaminación por plásticos, una iniciativa en la que participó Argentina y que científicos caracterizaron como «histórica», al tiempo que señalaron las dificultades para revertir esta crisis en un mundo donde hasta lo que tomamos, comemos y respiramos tiene partículas plásticas.
En el encuentro que finalizó el miércoles en Nairobi, la capital de Kenia, respaldaron este acuerdo 175 países, entre ellos Argentina a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con la participación de Cecilia Nicolini, secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación.
La propuesta establece abordar todo el ciclo de vida del plástico, desde su origen hasta el mar, y ordena la creación de un «Comité intergubernamental de negociación» encargado de elaborar un acuerdo internacional jurídicamente vinculante para 2024.
«Venimos promoviendo el tratado desde hace tiempo y seguíamos el compromiso argentino por adherir a esta declaración de Naciones Unidas», aseguró a Télam el director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina, Manuel Jaramillo.
«Estamos más que satisfechos por el desafío que implica que este tratado sea vinculante y obligue a los Estados, las empresas y la sociedad a modificar el consumo de plásticos», agregó.
De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de las 460 millones de toneladas de plásticos producidos en 2019 a nivel global, menos del 10% se recicla y el 22% se abandonó en vertederos improvisados, se quemó al aire libre o se arrojó en plena naturaleza.

Andrés Arias, investigador del Conicet en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), fue el único científico del país en participar del informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) titulado «De la contaminación a la solución», que fue presentado en octubre de 2021 como base para las discusiones en la UNEA 5.
En diálogo con Télam, Arias aseguró que la decisión de la ONU es un hecho histórico por ser el «acuerdo global, en términos ambientales, más grande desde el 2015 luego del Acuerdo de París contra el cambio climático».
Para el doctor en Biología es fundamental revertir esta contaminación porque los plásticos generan daños físicos, químicos y toxicológicos, entre los que destacó el impacto de las redes abandonadas en el mar que entrampan a animales como tortugas marinas y delfines, causándoles heridas, asfixia, restricciones de movilidad y la muerte.
Otro problema es cuando los peces ingieren los fragmentos de plásticos más pequeños que les provocan «cambios en su ciclo de reproducción y en su organismo, que comienza a defenderse del compuesto extraño en su sistema digestivo».
Arias también alertó sobre el impacto en las personas: «Podemos ingerir plásticos desde el agua de la canilla o envasada hasta los alimentos marinos y la sal, incluso pueden respirarse porque las partículas muy pequeñas flotan en el aire y tienen la capacidad de generar respuestas inflamatorias y alérgicas».
«Atraviesan las membranas celulares, el tracto digestivo, incluso en estudios clínicos se encontraron microplásticos menores a 5 milímetros en placenta humana», detalló el científico y agregó que comemos plástico de forma inconsciente porque casi todos los alimentos vienen en un packaging elaborado a partir de combustibles fósiles.
Según el estudio «Dieta plástica» del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) consumimos más de 100.000 micropartículas de plástico al año, lo que equivale a comer una tarjeta de crédito por semana.

En nuestro país, el nivel de contaminación por plásticos en ambientes acuáticos es «muy similar al resto del mundo, no tenemos zonas de altísimo impacto», dijo Arias.
Sin embargo, advirtió que «donde se ha buscado hemos encontrado» y citó como ejemplo un relevamiento al Iado de nueve lagos patagónicos, sin población en sus márgenes, donde hallaron en todos ellos microplásticos.
En la costa bonaerense también se evidencia la contaminación: el 84,5% de los residuos encontrados fueron plásticos, según la última edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina realizado en octubre de 2021 por diferentes ONG.
Algo similar ocurre en las orillas del río Paraná, donde se hallaron «valores de plástico realmente preocupantes localizados casi todos en cercanías a las ciudades más importantes», explicó a Télam Martín Blettler, investigador adjunto del Conicet en el Instituto Nacional de Limnología (Inali).
Desde 2016, su grupo de investigación realiza estudios en la cuenca del Paraná Medio, abarcando las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, donde encontraron que la mayoría de los residuos plásticos son de un solo uso, es decir que «lo que está en el supermercado lo encontramos en el río», precisó.
«Eso nos está hablando de una política de gestión del manejo de los residuos sólidos urbanos deficiente», apuntó el científico y consideró que se tienen que hacer los esfuerzos en esa dirección, pero no solamente educando a la población sobre el consumo responsable, sino también elaborando políticas de reducción del uso de plásticos que vayan hacia atrás en la escala jerárquica de responsabilidades.
Para el doctor en Ciencias Biológicas, «el problema es que se producen botellas de plástico porque es más barato y no porque sean una necesidad real».
En la misma línea, Arias pidió traer a la solución a los productores porque es «una compleja cadena que inicia desde la producción de petróleo, las grandes productoras de plástico, las productoras de envases y luego los consumidores».
Para mitigar la contaminación, los especialistas coincidieron en que junto a las políticas nacionales se necesitan acuerdos globales que permitan cambiar la matriz de producción.
«La mayoría de las resinas plásticas que hoy se producen a nivel mundial son 100% no biodegradables, por eso es necesario rediseñar el producto con ingenierías más amigables con el ambiente», indicó Arias y marcó la importancia de desarrollar una economía circular, donde los productos puedan ser reciclados de manera fácil y estandarizada.
«El gran problema del plástico es que parece un producto súper reciclable pero no lo es», señaló y explicó que cuando se mezclan plásticos reciclados son diferentes porque los productores utilizaron distintos aditivos y colorantes.
Sobre las expectativas frente al acuerdo global que deberá estar listo para 2024 con metas para reducir la contaminación, los investigadores señalaron que hay que esperar cómo siguen las negociaciones.
«Es una decisión realmente importante, pero creo que es apenas el comienzo de un camino muy duro porque habrá que enfrentar ahora grandes corporaciones», concluyó Blettler.
Cambio climático
Alerta por la crecida del río Paraná: Yacyretá anticipa cuándo comenzaría a bajar el nivel del agua
Después de varias semanas con registros superiores a los valores habituales, las proyecciones hidrológicas muestran un cambio en la tendencia. Ituzaingó y Ayolas continúan con niveles elevados y los especialistas advierten sobre posibles nuevas crecidas durante el verano.
El río Paraná atraviesa un período de niveles elevados que mantiene en alerta a las poblaciones ribereñas de Argentina y Paraguay. Sin embargo, las últimas proyecciones de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) muestran una posible estabilización de los caudales y anticipan un descenso gradual hacia el próximo fin de semana.
De acuerdo con el informe hidrológico difundido el martes 27 de octubre, actualmente ingresan a la central hidroeléctrica alrededor de 33.500 metros cúbicos de agua por segundo.
Las estimaciones indican que durante los próximos días los registros podrían mantenerse dentro de un rango de entre 33.000 y 35.000 metros cúbicos por segundo.
Aunque los valores continúan siendo elevados, la ausencia de precipitaciones importantes en distintos sectores de la cuenca durante el período analizado permite proyectar un comportamiento más estable del río.
Los caudales del Paraná llegaron a duplicar los valores habituales
El comportamiento del río durante los últimos meses estuvo marcado por un incremento considerable del volumen de agua que llega a Yacyretá.
Los registros oficiales muestran una diferencia significativa respecto de los promedios históricos:
- Septiembre: los caudales superaron en un 37% los valores habituales.
- Octubre: la diferencia llegó aproximadamente al 100%.
- Actualidad: los ingresos se ubican cerca de los 33.500 metros cúbicos por segundo.
Esto significa que durante octubre el volumen de agua recibido por la central prácticamente duplicó el promedio histórico correspondiente a ese período.
Las precipitaciones registradas en diferentes sectores de la cuenca del Paraná explican buena parte de este comportamiento.
Para los días comprendidos entre el martes 27 y el viernes 30 de octubre, las previsiones no contemplaban lluvias de relevancia hidrológica, un factor que favorece las perspectivas de estabilización.
Cómo trabaja Yacyretá para anticipar las crecidas del río Paraná
El seguimiento del Paraná requiere analizar distintos factores que influyen sobre el comportamiento del agua. No alcanza con observar las precipitaciones registradas cerca de la represa, ya que el río recibe aportes de diferentes regiones de su extensa cuenca.
También incide la operación de las centrales hidroeléctricas ubicadas aguas arriba.
Por ese motivo, el Sector Hidrología del Departamento Técnico de Yacyretá realiza controles permanentes sobre las lluvias, los caudales y las alturas del río.
Con esa información meteorológica e hidrológica, los especialistas elaboran pronósticos de corto plazo para anticipar posibles variaciones y brindar información a las autoridades y comunidades ribereñas.
Desde el inicio del incremento sostenido de los caudales, la entidad ya emitió 11 alertas precautorias para comunicar anticipadamente la evolución prevista del Paraná.
Qué función cumplen los vertederos de Yacyretá durante una crecida
La central hidroeléctrica cuenta con estructuras especiales de descarga denominadas vertederos, que permiten evacuar el agua que supera la capacidad de procesamiento de las turbinas.
Estas instalaciones cumplen una función importante durante los períodos de crecida, porque permiten gestionar el volumen de agua que atraviesa la infraestructura.
Su operación busca atenuar, dentro de las posibilidades técnicas de la represa, los picos de las crecidas y regular el paso del agua hacia las zonas ubicadas aguas abajo.
El monitoreo de estas condiciones resulta fundamental tanto para el funcionamiento energético de Yacyretá como para la planificación de medidas preventivas en las poblaciones cercanas.
Ituzaingó y Ayolas siguen en alerta pese a la posible bajante
Aunque las proyecciones muestran una tendencia más estable, los niveles del Paraná todavía permanecen por encima de los umbrales de referencia en localidades próximas a la represa.
La situación requiere especial atención en Ituzaingó, Corrientes, y Ayolas, Paraguay.
Ituzaingó, Corrientes
4,31 m
Altura registrada el martes a las 12:30
- Nivel de alerta: 3,50 metros.
- Nivel de evacuación: 4 metros.
- Previsión: entre 4,10 y 4,30 metros.
Ayolas, Paraguay
6 m
Altura aproximada del río
- Los registros continúan cerca de los 6 metros.
- Se prevé un descenso gradual.
- Los niveles siguen por encima de los umbrales de alerta e inundabilidad.
En ambos sectores, las autoridades mantienen el seguimiento de la evolución del río debido a que los registros todavía se encuentran por encima de los valores considerados de referencia.
Las estimaciones difundidas por Yacyretá llegan hasta el viernes 30 de octubre y pueden modificarse según las precipitaciones y los caudales que ingresen desde las regiones ubicadas aguas arriba.
El Niño podría provocar nuevas crecidas entre noviembre y enero
Más allá de la posible estabilización inmediata, las proyecciones hidrológicas también contemplan un escenario de atención para los próximos meses.
Los especialistas advierten que las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño podrían favorecer nuevos episodios de aguas altas durante el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Por ese motivo, el seguimiento de las precipitaciones y los caudales continuará siendo fundamental para anticipar cambios en el comportamiento del Paraná.
Aunque las previsiones para el cierre de octubre muestran una tendencia hacia la estabilización, las localidades ribereñas deberán continuar atentas a los avisos y actualizaciones de los organismos técnicos.
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