Geopolítica 🌎
Milei volvió a atacar a Sánchez usando la crisis migratoria de Ceuta
El libertario aprovechó la emergencia en la frontera norteafricana de España para lanzar desde sus redes sociales una nueva andanada contra el gobierno español. La violencia de Milei profundiza la tensión bilateral y consolida su rol de animador internacional de la ultraderecha.
Javier Milei volvió a inmiscuirse en la política interna española. En una publicación difundida en sus redes sociales, el mandatario argentino aprovechó la crisis migratoria que atraviesa Ceuta para declarar que «el final del socialismo se acerca», apuntando directamente contra el gobierno de Pedro Sánchez. La intervención, en línea con un patrón de declaraciones que se repite desde los primeros meses de su gestión, no tardó en sumar reacciones y en profundizar el ya deteriorado vínculo bilateral entre Buenos Aires y Madrid.
La crisis en Ceuta como munición retórica
La situación en la ciudad autónoma española, que en los últimos días registró un incremento masivo de intentos de cruce irregular desde Marruecos y derivó en un refuerzo del despliegue de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas, le proporcionó a Milei el escenario que necesitaba para reeditar su ofensiva discursiva. Según publicó el propio Presidente en sus redes, la crisis no sería el resultado de factores geopolíticos, migratorios o humanitarios complejos, sino la consecuencia directa e inevitable del «fracaso del modelo socialista» que, a su juicio, encarna Sánchez.
El razonamiento de Milei siguió la lógica binaria que caracteriza su comunicación política: cualquier fenómeno de tensión social o institucional en un país que no sea gobernado por la derecha o ultraderecha, es presentado como un fracaso. La crisis migratoria en Ceuta, con su complejidad histórica, sus dimensiones humanitarias y sus derivaciones diplomáticas dentro de la Unión Europea, quedó reducida, en la publicación presidencial, a un argumento de campaña global contra el socialismo europeo.
El injerencismo de Milei que se repite
El episodio no es aislado. Desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023, Milei ha convertido sus intervenciones sobre la política española en una constante. Visitó España en múltiples ocasiones sin reunirse con el jefe de gobierno, elogió públicamente a figuras de la ultraderecha española como Santiago Abascal, de Vox, y protagonizó cruces diplomáticos que llevaron a Madrid a llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires. La tensión bilateral escaló notablemente luego de que Milei calificara a la esposa del presidente español de corrupta en un acto público, episodio que el gobierno de Sánchez respondió con una protesta formal.
En esa trayectoria de provocaciones deliberadas, el mensaje sobre Ceuta representa un nuevo capítulo. El Presidente argentino volvió a señalar que los gobiernos que «sostienen ese modelo» terminan enfrentando «crisis que ellos mismos generan», atribuyendo a la administración española la responsabilidad de un fenómeno migratorio que tiene raíces profundas en la historia colonial, las desigualdades globales y la dinámica de las relaciones entre Europa y África.
La crisis en Ceuta registró, en su momento más agudo, decenas de muertos y la entrada de decenas de miles de personas en situación irregular, según datos difundidos por organismos de seguridad españoles y confirmados por medios internacionales. Frente a esa realidad, la lectura de Milei prescinde de cualquier consideración humanitaria y la reduce a un relato ideológico al servicio de su posicionamiento internacional.
La postura del Presidente argentino se inscribe en la corriente de líderes de ultraderecha que, a nivel global, utilizan las crisis migratorias para atacar a gobiernos progresistas y promover agendas de restricción y securitización de fronteras. En ese esquema, Milei actúa como vocero voluntario de una internacional conservadora que tiene en España uno de sus frentes más activos, con partidos como Vox y sectores del Partido Popular presionando al gobierno de Sánchez desde la oposición.
Una política exterior de confrontación selectiva
Lo que las declaraciones de Milei sobre España evidencian, una vez más, es el perfil de la política exterior argentina bajo su gestión: una diplomacia selectiva que reserva el elogio para líderes afines a su cosmovisión libertaria o de ultraderecha, y la confrontación pública y sostenida para quienes gobiernan desde la centroizquierda o la izquierda. Esa lógica de bloques ideológicos desplaza consideraciones de interés nacional, intercambio comercial o cooperación bilateral, subordinando la relación con el segundo destino de la diáspora argentina en el mundo a una guerra cultural de alcance internacional.
Mientras España continúa lidiando con la presión en la frontera y evalúa medidas de contención, el gobierno de Sánchez debió agregar a sus preocupaciones las intervenciones del mandatario argentino como ruido político adicional. Para Buenos Aires, en cambio, las declaraciones sobre Ceuta pasaron sin ningún costo diplomático visible, en un vínculo bilateral que ya acumula varios episodios de este tenor sin consecuencias formales para ninguna de las partes.
Geopolítica 🌎
El gran “aliado” de Milei quiere cerrar el comité de la ONU donde se trata Malvinas
Washington planteó el 15 de octubre ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General que el C-24 termine su mandato y calificó parte de su trabajo como un derroche. El pedido llega del principal aliado de Javier Milei y apunta a uno de los pocos foros donde la Argentina obtiene respaldo a su reclamo de soberanía.
El principal socio internacional del Gobierno de Javier Milei pidió desmontar uno de los pocos foros de las Naciones Unidas donde la Argentina consigue, año tras año, resoluciones que reconocen la disputa de soberanía por Malvinas.
La representación de Estados Unidos formuló el planteo el 15 de octubre ante la Cuarta Comisión (Política Especial y de Descolonización) de la Asamblea General de la ONU, en una sesión en la que ese cuerpo aprobó más de veinte proyectos de resolución y una decisión, según consta en el comunicado GA/SPD/841 del organismo. De acuerdo con ese documento, el representante estadounidense pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y describió algunas de sus actividades como un “despilfarro de recursos”. Washington también cuestionó los costos del comité y sostuvo que dejó atrás el propósito para el que fue creado.
Un foro clave para el reclamo argentino
El C-24 fue creado en 1961 por la Asamblea General para velar por la aplicación de la resolución 1514 (XV), la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Examina cada año las 17 situaciones coloniales aún pendientes, entre ellas la Cuestión Malvinas, y adopta resoluciones que instan a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva. Es el ámbito donde cada año queda registrada la existencia de una disputa de soberanía entre Buenos Aires y Londres.
El canciller Pablo Quirno expuso ante el comité el 25 de junio de 2026 y sostuvo que en las islas no existe un pueblo colonizado sino una población británica implantada por la potencia ocupante. Antes lo hicieron sus predecesores Gerardo Werthein, el 19 de junio de 2025, y Diana Mondino, el 18 de junio de 2024, que también reclamaron la reanudación de las negociaciones bilaterales.
Washington no puede cerrarlo por su cuenta
El pedido estadounidense no implica que el comité haya sido disuelto. Solo la Asamblea General puede poner fin a su mandato, y en ese ámbito Estados Unidos no tiene poder de veto. Hasta este lunes no existe ninguna decisión en ese sentido. Además, un eventual cierre del C-24 no eliminaría la resolución 2065, de 1965, que reconoce la disputa, ni sacaría de manera automática a Malvinas de la agenda de Naciones Unidas.
La paradoja de Milei y el giro de Trump
Donald Trump había mencionado su apoyo a la Argentina en el reclamo por las islas, lo que llevó al Gobierno nacional a reimpulsar su agenda de soberanía. Según la prensa local, el panorama cambió después de que el 22 de septiembre Trump se reuniera con el primer ministro británico, Andy Burnham, y descartara desde entonces su intención de mediar entre Buenos Aires y Londres, una versión que no tiene confirmación oficial.
Milei dijo ante la Asamblea General que “Malvinas es para nosotros una causa nacional” y detalló que el Gobierno respondió a la explotación autorizada de recursos en el área en disputa con sanciones a las empresas involucradas y a sus proveedores, acciones jurídicas y el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. En el mismo discurso cuestionó la capacidad de la ONU para hacer valer sus propias resoluciones y planteó que lo que falta es que tengan consecuencias.
La contradicción es evidente: el Gobierno que reclama consecuencias para quienes ignoran las resoluciones sobre Malvinas ve cómo su principal aliado propone eliminar el ámbito que las produce. La alianza con la Casa Blanca se profundizó desde el inicio de la gestión libertaria, con acuerdos sobre minerales críticos, cadenas de suministro, comercio bilateral y seguridad, además del respaldo financiero de Washington, que incluyó un swap por US$ 20.000 millones. Queda en entredicho qué recibe la Argentina a cambio de un alineamiento tan explícito cuando se trata de una causa que el propio Presidente definió como nacional.
Qué se espera ahora
Según trascendió, el vicesecretario de Estado Chris Landau y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, llegan a Buenos Aires para reunirse con Quirno en un encuentro de agenda abierta, en el que la Argentina rechazaría formalmente la propuesta estadounidense. Nada de esto fue confirmado oficialmente hasta el momento.
Lo que tenés que saber:
- El 15 de octubre, Estados Unidos pidió ante la Cuarta Comisión de la ONU poner fin al mandato del Comité de Descolonización (C-24).
- El C-24 examina cada año la Cuestión Malvinas y sus resoluciones instan a la Argentina y al Reino Unido a negociar.
- Solo la Asamblea General puede disolver el comité, y Estados Unidos no tiene poder de veto allí.
- Hasta este lunes no existe ninguna decisión de la Asamblea General para cerrar el C-24.
- Milei había definido a Malvinas como una causa nacional ante la Asamblea General de la ONU.
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