Cambio climático
El año arrancará con olas de calor extremas en todo el país
Las altas temperaturas en casi todo el territorio argentino continuarán por lo menos hasta el lunes próximo con máximas que, en promedio, rondarán entre los 35 y 40 grados y mínimas elevadas.
Las altas temperaturas que se registran desde hace días en casi todo el país continuarán por lo menos hasta el lunes próximo con máximas que, en promedio, rondarán entre los 35 y 40 grados y mínimas elevadas que podrían activar alertas por olas de calor y temperatura extrema en la región central argentina, precisó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Las jornadas agobiantes afectan desde hace más de una semana a casi todo el país, desde el norte de la Patagonia hasta el norte del país, y entre el 17 al 23 de diciembre las ciudades de Catamarca, Tinogasta, La Rioja, Córdoba, San Luis, Esquel (Chubut); Tres Arroyos (Buenos Aires); Las Lomitas (Formosa); Chepes (La Rioja); Iguazú (Misiones); San Martín, en Mendoza y la capital de esa provincia; registraron la primera ola de calor de la temporada.
En tanto, una segunda ola de calor comenzó el 24 de diciembre pasado y continuó hasta ayer en las ciudades de Córdoba, Neuquén, San Martín (Mendoza); Rio Grande (Santa Cruz) y continúa hoy en toda la región de Cuyo, precisó Cindy Fernández, meteoróloga del SMN.
En este contexto, aclaró que “si bien las temperaturas son muy elevadas en la ciudad de Buenos Aires, aún no se cumplió el criterio de ola de calor” en el distrito ya que para eso la temperatura mínima debe alcanzar o superar los 22 grados durante tres días consecutivos.
“Esta semana las temperaturas máximas serán elevadas en el centro y norte de Argentina y se va a notar un ascenso en las mínimas, así que es muy posible que en los próximos días se cumplan con los criterios de ola de calor en varias ciudades más”, detalló la especialista.
Asimismo, precisó que Mendoza, San Luis, La Pampa y Neuquén se encuentran en alerta naranja por calor, esta categorización del SMN establece que las marcas térmicas pueden tener “efecto moderado a alto en la salud” y “pueden ser muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo”.
Desde el norte patagónico, parte de Buenos Aires, sur del Litoral, parte de Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero “están en alerta amarilla por temperaturas extremas por el calor” y es probable que en “los próximos días se alcancen los umbrales de olas de calor que pueden tener un efecto moderado a peligroso para población de riesgo”, afirmó Fernández.
La meteoróloga aseguró que las temperaturas máximas durante los próximos días, desde “el norte patagónico hasta el norte del país, van a rondar entre los 35 y 40 grados y, en el sur, los valores serán un poco más bajos, pero en gran parte cerca de los 30” grados.
“Hay sectores de Argentina que van a tener algunas disminuciones temporales, como en la costa argentina, donde se registrarán algunos días con brisa desde el mar que provocarán un leve, muy leve, descenso de temperatura y entre jueves y viernes, distritos del centro del país podrían registrar algo de nubosidad, lo que puede hacer que las máximas sean algo más bajas”, explicó la meteoróloga.
En cuanto a las temperaturas mínimas, está previsto que en la región central del país ronden los 20 grados, y en algunas ciudades los 25.
Cambio climático
El Niño recién comienza: cómo sigue el clima en la Ciudad
La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el fenómeno alcanzará su punto máximo en diciembre y se extenderá hasta mediados de 2027. En la región pampeana, expertos advierten que las obras hidráulicas no alcanzan si no hay planificación urbana, gestión del riesgo y un Estado presente.
Temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta, alteración de las pautas de precipitación y un riesgo creciente de sequías e inundaciones en diversas regiones: ese es el escenario que proyecta la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para los próximos meses. El organismo confirmó este jueves que el fenómeno El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su punto álgido en diciembre de 2026 y que sus efectos se prolongarán durante los primeros tres o cuatro meses de 2027.
La información surge del boletín mensual de la OMM correspondiente al trimestre octubre-noviembre-diciembre, publicado el 8 de octubre de 2026. El episodio se desarrollará en su fase catalogada como «muy fuerte», con temperaturas superficiales del océano Pacífico que escalarán a niveles récord, sobre todo en su sector tropical y oriental.
Un fenómeno que ya condiciona economías y ecosistemas
Desde la OMM advirtieron que este Niño «influirá en los patrones climáticos y tendrá un impacto en las economías, los ecosistemas y las comunidades de todo el mundo«. La advertencia no es menor para una Argentina que históricamente alterna entre la sequía extrema y las inundaciones devastadoras según el ciclo climático dominante. La fase muy fuerte del fenómeno implica que ninguna región del país puede descartar impactos severos en su sistema productivo y en la vida cotidiana de sus comunidades, desde el norte subtropical hasta la Patagonia.
La región pampeana: mucho más que una cuestión de obras
En ese marco, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, planteó una lectura que va más allá de la obra hidráulica. Araujo señaló que las inundaciones son un fenómeno recurrente en buena parte de la región pampeana, pero que sus consecuencias dependen de múltiples factores que exceden la cantidad de lluvia: la exposición de la población, las condiciones previas de vulnerabilidad y la capacidad institucional para prevenir, responder y recuperarse.
«Las obras hidráulicas pueden contribuir a reducir la amenaza, pero no eliminan por sí solas el riesgo», sostuvo Araujo. Y amplió el diagnóstico: «La expansión urbana sobre áreas inundables, los cambios en los usos del suelo, la pérdida de superficies de amortiguación y las condiciones socio-habitacionales también inciden sobre la magnitud final del impacto». La misma precipitación no produce el mismo daño en todos los territorios: los barrios populares construidos sobre humedales rellenos, los asentamientos sin saneamiento formal y las zonas con déficit habitacional acumulan una vulnerabilidad que ningún canal alivia.
Araujo fue contundente al señalar que el impacto de una inundación continúa mucho después de que el agua baja. «La pérdida de viviendas, bienes e ingresos puede generar efectos prolongados sobre los hogares, especialmente entre aquellos con menor capacidad de ahorro o protección. Al mismo tiempo, el Estado debe reconstruir infraestructura, reponer servicios y destinar recursos extraordinarios a asistencia y recuperación», advirtió.
Sin Estado presente, no hay solución técnica que alcance
La propuesta del investigador es integral: combinar infraestructura hidráulica tradicional con reservorios, áreas de amortiguación, superficies permeables y soluciones basadas en la naturaleza, pero también intervenir sobre el crecimiento urbano, proteger áreas de reserva y evitar que continúe creciendo la exposición de población e infraestructura en zonas inundables. La ecuación no cierra si el Estado se retira del territorio.
A esto se suma una dimensión institucional que en el contexto de ajuste libertario adquiere una carga política concreta: la necesidad de contar con monitoreo hidrometeorológico, mapas de riesgo actualizados, sistemas de alerta temprana, ordenamiento territorial, Defensa Civil activa, planes de emergencia y mecanismos de coordinación entre municipios, la Provincia y los organismos de cuenca. Ninguno de esos recursos se sostiene con un Estado desfinanciado y desguazado.
Lo que tenés que saber de “El Niño”
- La OMM confirmó que El Niño alcanzará su pico máximo en diciembre de 2026 y se extenderá hasta el segundo trimestre de 2027.
- El episodio se desarrollará en fase «muy fuerte», con temperaturas superficiales del Pacífico en niveles récord.
- El fenómeno eleva el riesgo de sequías e inundaciones en la Argentina y altera los patrones de precipitación a escala global.
- El investigador Matías Araujo advirtió que la vulnerabilidad social y la expansión urbana sobre áreas inundables determinan el impacto real de las lluvias, más allá de las obras.
- La respuesta efectiva requiere planificación estatal integral: no solo infraestructura, sino también ordenamiento territorial, sistemas de alerta y protección de los sectores más expuestos.
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