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Femicidio

A 6 años de la desaparición de Johana Ramallo, instalan una imagen en su memoria en Tribunales

Organizaciones y familiares de víctimas de violencia de género instalaron en el ingreso a los Tribunales de La Plata una nueva imagen de la joven desaparecida a modo de señalización de casos de femicidios.

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Marta Ramallo, madre de Johana, la joven desaparecida el 26 de julio de 2017 en un contexto de trata de personas y cuyo cadáver mutilado fue hallado en agosto de 2018 en las costas de la ciudad de Berisso, renovó su pedido de justicia al cumplirse hoy seis años de la última vez que vio a su hija con vida.

Mientras, organizaciones sociales y familiares de víctimas de violencia de género instalaron este mediodía en el ingreso a los Tribunales Federales de La Plata una nueva imagen de la joven desaparecida a modo de señalización de casos de femicidios.

«Esperemos que el Poder Judicial avance en favor de la memoria de todas nuestras Johanas a las que redes de trata no dejaron volver a sus casas», dijo Marta.

La mujer sostuvo que hoy, junto a familiares y amigos, recordaron a Johana como en «estos seis años, con alegría» y apuntó: «Ella tenía 23 años y era una piba que le sonreía a la vida. Vamos a seguir peleando por justicia para ella y para todas nuestras Johanas.»

Marta encabezó una señalización en los tribunales federales de las calles 8 y 50, dado que la instalada el año pasado fue «vandalizada y destruida» en junio pasado «de la misma manera que hicieron con la vida de Johana».

«El 18 de junio encontré la imagen de Johana en dos pedazos, con la misma maldad con que me devolvieron a mi hija. Hoy vamos a reconstruir esa imagen y pedir justicia. Queremos un ‘Nunca más’ para nuestras pibas, que sean recordadas después de asesinadas y que no les falten más el respeto a sus memorias», expuso.

En el acto en los tribunales estuvieron presentes familiares de otras víctimas de femicidios como Natalia Melmann, Laura Iglesias, Luna Ortíz, Mónica Garnica, Sandra Ayala Gamboa, Emilia Uscamayta Curi, Emma Córdoba, Eliana Mendilaharzu, Araceli Fulles, entre otras.

«Estamos recordando un nuevo aniversario de la desaparición de Johana, luego conocimos que fue un femicidio, y señalizamos este lugar, justamente donde está el Poder Judicial», indicó, en tanto, la ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, Estela Díaz, también presente en el acto.

«A Johana la mataron en un contexto de explotación sexual, de tráfico de estupefacientes, algo que viene demostrándose en la justicia federal, y ahora tenemos, a diferencia de lo que ocurrió en cinco años, a personas detenidas», afirmó la ministra.

Para Díaz, «la política de la memoria ha sido y seguirá siendo fundamental para construir un camino en contra de la impunidad, y también para construir una política de prevención de la violencia de género».

«En este acto estuvimos rodeados de madres, de padres, de familiares de víctimas de femicidio y dan una fuerza y una potencia muy grande en la lucha en contra la violencia por razones de género», añadió.

Johana fue vista por última vez el 26 de julio de 2017, cuando salió de su casa, donde vivía con su madre y su pequeña hija, con la promesa que regresaría a las 20.30 de ese día, lo que nunca ocurrió.

Casi dos meses antes de desaparecer, Johana se había separado del padre de la niña, había regresado a la casa de su madre Marta y los problemas económicos la habían puesto en situación de prostitución.

La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en las calles 1 y 63 de La Plata, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su hogar.

Los restos mutilados de su cuerpo fueron hallados en las costas de la ciudad de Berisso en agosto de 2018, aunque no fueron identificados como pertenecientes a la joven hasta el año 2019.

«Johana pasó a ser hija de cada una de las compañeras, de toda la ciudad de La Plata porque todas pidieron aparición con vida, porque todas llevaron su bandera de lucha, porque todas colgaron en alto el cartel de ‘devuelvan a Johana’ y pidieron justicia por ella estos seis años», enfatizó Marta y remarcó: «No estamos solas en esta lucha».

Asimismo, manifestó que cuenta con «el acompañamiento de los medios, el respeto hacia ella y su nieta, la hija de Johana» y evaluó que la lucha los acercó «a compañeras con las que está bueno caminar, luchar, gritar, llorar», lo cual los fortalece.

«El dolor sigue siendo el mismo. Los días pasan y el dolor aumenta porque no tenemos derechos nosotros como familiares de víctimas de femicidio o transfemicidio de hacer un duelo porque debemos salir a luchar», analizó la mujer.

Y agregó: «A nuestras pibas las desaparecen para ser prostituidas, descuartizadas, desechadas, asesinadas víctimas de un sistema de consumición, víctimas de la crueldad de gente que sigue haciendo de la vida de nuestras pibas todo esta crueldad que se llevó la vida de Johana.»

En el marco de la causa, a cargo del juez federal 1 platense, Alejo Ramos Padilla, ya son ocho las personas procesadas por este caso: Nicole Guerra Guerrero; Sayuri Valentina León; Andrea Barreto Clavijo; Celia Noemí Giménez; Carlos Linares, conocido como «Carlitos» o «El Peruano»; Mirko Galarza; Celia Andreza Benítez, apodada «La misionera», y Paola Erika Garraza, llamada también «Tormenta».

Según la hipótesis del juzgado de instrucción, la explotación sexual y la venta de drogas crearon el escenario propicio para que la joven desapareciera.

Para los pesquisas, «El Peruano» era uno de los dos grandes proveedores de drogas del barrio y le vendía cocaína, principalmente, a un grupo de mujeres cis y trans al momento de la desaparición de la joven, quienes a su vez la comercializaban con sus clientes.

Linares también le entregaba la droga a Carlos «El Cabezón» Rodríguez, un hombre que trabajaba de taxista y mantenía una relación sexo-afectiva con Johana, que ya está procesado por explotación sexual de la joven.

En ese sentido, Marta planteó que «desde que la causa pasó a manos del juez Ramos Padilla, hubo un giro enorme y ahora hay varios procesados», ya que venían de estar «cinco años sin una línea fija de investigación, sin imputados, sin una mirada con perspectiva de género hacia las pibas en estado de prostitución y consumo».

«Hoy podemos decir que a través del giro que dio la causa, tenemos dos imputados que van a ser sentados en el banquillo de los acusados y tenemos herramientas suficientes para poder elevar la causa a juicio», concluyó.

Buenos Aires

Las cámaras que atraparon al femicida de Aixa: seguimiento, ocultamiento y detención en Tigre

Alejandro Sofía mató a Aixa Dana Mili, de 20 años, y se escondió en la casa de su abuela, a 300 metros del lugar del crimen. El COT rastreó sus movimientos en bicicleta y la intervención del teléfono de uno de sus amigos permitió dar con su paradero exacto.

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El Argentino Diario-Femicidio de Aixa-Femicida tras ser detenido.
Lo buscaron con cámaras y lo delató un amigo: cayó el femicida de Aixa a metros del crimen.

Las cámaras del Centro de Operaciones Tigre registraron cada uno de los movimientos de Alejandro Sofía antes de que fuera capturado: la bicicleta, la gorra verde, el recorrido hasta la vivienda de la víctima. Esas imágenes, junto con la intervención del teléfono de uno de sus amigos, fueron la clave que permitió detenerlo a apenas 300 metros de donde, según la investigación, cometió el femicidio de Aixa Dana Mili, una joven de 20 años cuya muerte conmociona al distrito bonaerense de Tigre.

El acusado fue detenido en la casa de su abuela, donde se mantuvo oculto después del crimen. El operativo que lo capturó este jueves involucró al personal de la Departamental de Tigre, San Isidro y San Fernando, efectivos de la DDI de Tigre y el respaldo tecnológico del COT (Centro de Operaciones Tigre), dependiente de la Subsecretaría de Protección Ciudadana del municipio.

La red tecnológica que no lo dejó escapar

El sistema de videovigilancia del COT fue determinante. Las cámaras captaron los desplazamientos de Sofía en bicicleta hasta la vivienda de Aixa, y registraron que en ese trayecto llevaba puesta una gorra de color verde. Esa prenda fue incautada al momento de su detención, confirmando la secuencia de imágenes que los investigadores habían reconstruido paso a paso.

La tecnología no fue el único factor decisivo: la red social del propio femicida lo traicionó. Las tareas de investigación derivaron en la intervención del teléfono de uno de los amigos de Sofía, quien habría mantenido contacto con él mientras se encontraba prófugo. Fue esa persona quien aportó la información precisa sobre el paradero del acusado y permitió que los efectivos policiales llegaran hasta la casa de la abuela, ubicada a 300 metros del lugar del crimen.

«Hoy cuento, mañana no sé»: el posteo que lo dice todo

Un año antes de ser hallada muerta, Aixa publicó en sus redes sociales una frase que hoy resuena con una crudeza insoportable: «Hoy cuento, mañana no sé». Esa publicación, que circuló masivamente tras el crimen, condensa el terror cotidiano que viven miles de mujeres en situaciones de violencia de pareja y que, en demasiados casos, termina con sus vidas antes de que el sistema logre protegerlas.

Aixa tenía 20 años. Su expareja la asesinó y luego buscó refugio en el entorno familiar más cercano. La combinación de impunidad buscada y cercanía geográfica con el lugar del crimen habla de un perfil que la investigación deberá reconstruir en su totalidad.

Tensión en el operativo y traslado bajo custodia

El momento de la detención no estuvo exento de tensión. En el lugar del procedimiento se vivieron momentos álgidos entre familiares de Aixa, vecinos del barrio y efectivos policiales. La presión de la comunidad, el dolor de la familia y la indignación colectiva se hicieron presentes mientras Alejandro Sofía era trasladado a una sede policial, donde permanece actualmente detenido.

El femicidio de Aixa Dana Mili se inscribe en una cadena de violencias que no cesa. En 2026, el Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven» registró al menos 150 femicidios en Argentina hasta los primeros días de agosto, un dato que desmiente cualquier narrativa de avance real en materia de prevención mientras el Estado nacional desfinancia políticas de género y vacía organismos especializados.

Lo que tenés que saber:

  • Alejandro Sofía fue detenido en la casa de su abuela, a 300 metros del lugar donde, según la investigación, asesinó a Aixa Dana Mili, de 20 años, en Tigre.
  • Las cámaras del COT registraron sus movimientos en bicicleta hasta la vivienda de la víctima; llevaba una gorra verde que fue incautada al momento de su captura.
  • La intervención del teléfono de un amigo del acusado fue clave: esa persona aportó el paradero exacto del femicida mientras permanecía oculto.
  • El operativo involucró a la Departamental de Tigre, San Isidro y San Fernando, la DDI de Tigre y el respaldo tecnológico del COT.
  • Un año antes de su muerte, Aixa había publicado en redes sociales: «Hoy cuento, mañana no sé», una frase que hoy cobra un significado doloroso e irreversible.
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