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Legislativo

Se reglamentará la inclusión del PMO con un abordaje de violencia de género

El Presidente anunció que se reglamentará la Ley 27.696, una norma legal que incorpora el abordaje integral de personas víctimas de violencia de género en el Programa Médico Obligatorio de las Obras Sociales Nacionales.

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El presidente Alberto Fernández anunció hoy que en los próximos días reglamentará la Ley N° 27.696 de abordaje integral para las personas víctimas de violencia de género en el programa médico obligatorio de obras sociales, y sostuvo que en 2023 se lanzará el Programa Constructoras, con foco en la formación en oficios orientado a mujeres y diversidades.

«En los próximos días reglamentaré la Ley 27.696, una norma legal que incorpora el abordaje integral de personas víctimas de violencia de género en el Programa Médico Obligatorio de las Obras Sociales Nacionales», señaló el presidente sobre la normativa sancionada a finales de noviembre del 2022, en la apertura del 141° período de sesiones ordinarias del Congreso nacional.

Además, explicó que, con la reglamentación de esta ley, se garantizará la «cobertura integral de las prácticas preventivas y terapéuticas, médicas, psicológicas, psiquiátricas, farmacológicas, quirúrgicas, y toda otra atención que resulte necesaria».

El Presidente también recordó que, para dar respuesta a las violencias por motivo de género, el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad continúa avanzando en la implementación del Programa Acompañar.

«Se trata del primer programa nacional de apoyo económico y psicológico a mujeres que están en situación de violencia de género. A través de esta política ya alcanzamos a más de 270.925 mujeres y diversidades de todo el país«, informó el mandatario y destacó: «Cada Programa Acompañar es una mujer menos en riesgo».

En tanto, Fernández anunció el lanzamiento este año del Programa Constructoras, una iniciativa que buscará la «formación en oficios relacionados con la construcción orientado para mujeres y diversidades».

«El camino que elegimos es el de garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso al mundo laboral», señaló.

En el discurso inaugural de un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el mandatario destacó que el jueves pasado se amplió el Programa Registradas, que «promueve el empleo formal y la bancarización de trabajadoras de casas particulares«, para que el alcance de la política de Recuperación Económica, Generación de Empleo e Inclusión Social se extienda durante todo el 2023.

Además se amplía el aporte del Estado Nacional que pagará el 50% de los sueldos de las nuevas incorporaciones durante seis meses para todas las familias empleadoras con ingresos menores al mínimo no imponible.

«Una de cada 5 mujeres se emplea en el sector de trabajadoras de casas particulares, un ámbito en el que la precariedad y la informalidad laboral han sido la norma durante muchos años», describió Fernández sobre este sector al cual caracterizó como «clave», pero «históricamente invisibilizado y relegado», y resaltó al Programa Registradas para dar respuesta a esta situación.

«Desde que lo creamos, hubo más de 235.000 nuevas registraciones«, indicó.

En relación al sector previsional, el presidente resaltó que «la aplicación del Reconocimiento de Aportes por Tareas de Cuidado permitió el acceso a 260.000 mujeres, que pudieron computar aportes previsionales por sus hijas e hijos y acceder por derecho propio a su jubilación».

Esta política, implementada por Anses, reconoce años de aportes por las tareas de cuidado que implican crianza de hijos.

La asamblea legislativa fue presidida por primera vez en la historia argentina por tres mujeres: la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner; la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau; y la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala.

«Un aplauso, la primera vez que somos todas mujeres«, celebró la vicepresidenta al comienzo de la sesión.

Análisis

Sin golpe de Estado ni tanques, así se destroza la democracia en el siglo XXI: decretos, lawfare y un Congreso socavado

Un análisis del New York Times advierte que la Corte Suprema de Estados Unidos le arrebata sistemáticamente poder al Congreso, el cuerpo directamente elegido por los ciudadanos. El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: en Argentina, el gobierno de Javier Milei lo lleva al extremo con una fábrica de decretos que intentan legislar por las espaldas del Parlamento. El DNU 70/23, la Ley Bases, el veto a las universidades y los fallos parciales de la Corte argentina configuran un mismo patrón global: el vaciamiento del poder legislativo.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.

El Congreso fue diseñado para ser el corazón de la democracia representativa: el lugar donde los ciudadanos, a través de sus representantes elegidos, deciden las leyes que organizan la vida en común. Ese principio, fundacional en cualquier república, está siendo erosionado de manera simultánea en dos de las democracias más antiguas de Ámerica, con métodos distintos pero con el mismo resultado: el vaciamiento del poder legislativo en favor del ejecutivo y del poder judicial, dos poderes que nadie vota.

Un análisis publicado esta semana por el New York Times en su sección de investigación plantea que la Corte Suprema de EEUU, liderada por John Roberts, lleva años despojando sistemáticamente de poder al Congreso norteamericano: restringe la capacidad de las agencias reguladoras de implementar leyes, exige estándares imposibles para las políticas de derechos civiles, limita la delegación de poder a los organismos estatales.

El resultado, según el análisis, es una transferencia gradual y silenciosa de poder hacia un tribunal no electo que se mueve más rápido que el Congreso y tiene menos obligaciones en la estructura constitucional.

El espejo argentino: Milei y la fábrica de Decretos

En Argentina, el fenómeno adopta otra forma pero apunta al mismo destino. Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023 y en sus primeros días de gobierno firmó el DNU 70/23, un mega decreto de necesidad y urgencia con más de 300 artículos que desreguló la economía, modificó el régimen laboral y alteró decenas de normas aprobadas por el Congreso, todo ello sin pasar por el Parlamento.

La Constitución argentina establece que los DNU son una herramienta de carácter excepcional, para situaciones de urgencia que impidan el tratamiento legislativo ordinario. Milei los usó como método de gobierno: según datos de Chequeado, en 2025 el libertario dictó 11 DNU, igualando la cantidad de leyes que se promulgaron en el mismo período.

La Confederación General del Trabajo (CGT) obtuvo una medida cautelar que suspendió el capítulo laboral del DNU 70/23. La reforma laboral quedó en suspenso. Pero el resto del decreto siguió vigente, porque la Corte Suprema argentina rechazó sucesivos planteos para obligar al Congreso a tratarlo y declararlo inconstitucional en su totalidad, bajo el argumento de que no había «caso o controversia» suficiente. La Corte falló contra cuatro de los cinco DNU que analizó en los últimos años, pero el DNU de Milei sigue en un limbo jurídico que, en la práctica, lo mantiene vigente.

El veto a las universidades: cuando el ejecutivo dice no al Congreso y a la Justicia

El patrón no se agota en el DNU 70/23. El Congreso argentino aprobó en 2024 una ley de financiamiento universitario que garantizaba recursos para el funcionamiento de las universidades nacionales y disponía actualizaciones salariales para su personal. Milei la vetó. El Congreso ratificó la ley. Milei la ignoró.

En junio de 2026, la Corte Suprema dejó firme una medida cautelar que obligó al gobierno a cumplir con esa Ley, en un fallo que los rectores universitarios celebraron como el final de un proceso largo y difícil. Según representantes universitarios, las transferencias del gobierno a las universidades nacionales registraron una caída del 45,6% entre 2023 y 2026. Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, lo sintetizó en una publicación en X: «Fue un camino largo y difícil. Gracias a una sociedad que nunca renunció a la defensa de la universidad pública.»

El escenario se repite en cada conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso: el gobierno desconoce o veta las leyes que no le gustan, impulsa reformas estructurales mediante decretos que evitan el debate parlamentario, y espera que la Corte tarde años en resolver, como ocurrió con el DNU de Macri sobre el que el máximo tribunal recién se pronunció siete años después de firmado. La lentitud judicial se convierte así en un instrumento político: el decreto funciona mientras la Corte no lo invalida.

Un fenómeno global: del Congreso de papel a la democracia de papel

El paralelo entre el análisis del NYT sobre EEUU y la Era Milei no es casual ni superficial. Responde a una tendencia global que politólogos y constitucionalistas vienen documentando desde hace años bajo el nombre de «retroceso democrático» o «erosión democrática»: la democracia no muere de un golpe, sino que se vacía lentamente, cuando las instituciones formales siguen en pie pero pierden su contenido real. El Congreso existe pero no legisla; la Corte existe pero tarda o esquiva; el presidente gobierna por decreto y el Congreso aprobado por el voto popular queda reducido a un sello.

En EEUU, la Corte Suprema de mayoría conservadora, designada en buena medida por Trump durante su primer mandato, avanzó en años recientes sobre el derecho al aborto (revertiendo Roe v. Wade), sobre la regulación ambiental (limitando la capacidad de la EPA), sobre la autonomía de las agencias independientes (restringiendo el poder de la FTC) y sobre la inmunidad presidencial (otorgándosela a Trump en un fallo sin precedentes en la historia del país). Cada uno de esos fallos recortó el poder del Congreso para regular, proteger y legislar, y lo transfirió a un tribunal no electo cuyos miembros tienen cargos vitalicios.

En Argentina, el proceso tiene su propia especificidad: aquí el vaciamiento lo lidera el Ejecutivo, que gobierna por Decreto y asfixia presupuestariamente todo aquello que el Congreso aprobó, desde las universidades hasta la Línea 144, desde los programas sociales hasta las transferencias a provincias. La Corte oscila entre frenar algunos excesos (universidades, reforma laboral) y dejar pasar otros (el DNU 70/23 en su conjunto). El resultado es una democracia que funciona en sus formas pero pierde sustancia en su contenido.

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