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Diversidad

Milei eliminó la paridad de género obligatoria en organizaciones civiles

Esta resolución revoca las anteriores que establecían la obligatoriedad de la paridad de género en sociedades, asociaciones y fundaciones.

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El Gobierno nacional decidió eliminar la norma que exigía igualdad de género en la composición de los órganos administrativos de sociedades, fundaciones y asociaciones civiles. Esta norma requería que estas entidades tuvieran una representación equitativa de hombres y mujeres.

Recientemente, tras una propuesta de la Fundación Apolo, liderada por Yamil Santoro, legislador de Republicanos Unidos, se publicó en el Boletín Oficial la Resolución General 13/2024 de la Inspección General de Justicia (IGJ). Esta resolución revoca las anteriores que establecían la obligatoriedad de la paridad de género en sociedades, asociaciones y fundaciones.

Santoro aplaudió la decisión de la IGJ, que es una entidad dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, y afirmó que fue un “trabajo importante del equipo de legales en pos de la libertad y el mérito para acceder a los cargos”. Según sus palabras, esta resolución “encauza por el camino de la libertad al derecho de asociación, permitiendo que sea la idoneidad, y no otra cosa, el criterio de acceso a cargos directivos en organismos privados”.

Por lo tanto, ninguna de las entidades supervisadas por la Inspección General de Justicia está ahora obligada a implementar la paridad de género en sus órganos de administración.

Diversidad

La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»

La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.

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Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»

El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.

Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.

La campaña: desobediencia como declaración política

La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.

La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.

La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero

El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.

En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.

La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.

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