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Legislativo

Por primera vez dos mujeres conducirán ambas cámaras del Congreso Nacional

La presidencia de la cámara baja quedó formalmente hoy en manos de Moreau, en una sesión especial que despidió en ese rol a Sergio Massa, quien desde mañana será ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura.

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El-Argentino-Cristina Kirchner y Cecilia Moreau

Por primera vez en la historia argentina dos mujeres están al frente del Congreso Nacional, tras 158 años de trayectoria parlamentaria, al ser designada hoy de Cecilia Moreau como titular de la Cámara de Diputados, en un tándem que completa Cristina Fernández de Kirchner en la presidencia del Senado.

La presidencia de la cámara baja quedó formalmente hoy en manos de Moreau, en una sesión especial que despidió en ese rol a Sergio Massa, quien desde mañana será ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura.

La presencia de mujeres en roles clave del Congreso se visibiliza también en la presidencia provisional del Senado, a cargo de la legisladora por Santiago del Estero, Claudia Abdala de Zamora, quien asumió en ese cargo el 10 de diciembre del 2019 propuesta por el Frente de Todos (FdT), y en la radical Carolina Losada, quien ocupa la vicepresidenta segunda.

La participación femenina en el Congreso comenzó a crecer desde 1993 cuando se aplicó por primera vez la ley del cupo femenino y, tras la paridad de género que se instrumentó tres años atrás, cada vez más mujeres tienen responsabilidad tanto en la conducción de la cámara como en las comisiones asesoras del cuerpo.

Con todo, desde la consagración del voto femenino en 1947, materializado por el impulso de Eva Perón, la presencia de mujeres en el Parlamento tuvo una marcada asimetría: tras haber ocupado el 30% de las bancas en los inicios de la década del `50, el número de legisladoras retrocedió en las décadas siguientes y recién en los `90 recuperó ese porcentaje con la ley de cupo.

Ahora en el Parlamento las dos cámaras serán conducidas por mujeres ya que Cecilia Moreau es desde hoy la Presidenta de la Cámara de Diputados y el Senado es presidido desde hace dos años por Fernández de Kirchner.

De todos modos, la cámara alta ya había tenido mujeres a cargo de la conducción, como Gabriela Michetti durante el Gobierno de Cambiemos, pero esto no había ocurrido hasta hoy en Diputados.

De hecho, transcurrieron 158 años hasta que finalmente una mujer, Cecilia Moreau, asumió la presidencia de la cámara baja hasta diciembre, en reemplazo de Massa.

Al asumir el cargo, Moreau aseguró que enfrenta una «responsabilidad adicional» por ser la primera mujer en presidir el cuerpo y enfatizó: «No voy a gobernar con mis hormonas, lo voy a hacer con mi cabeza, con mi corazón de militante y con mis convicciones».

Una de las diputadas que más destacó la importancia de que sea una mujer la nueva presidenta de Diputados fue la legisladora Graciela Camaño, quien ya había propuesto en diciembre pasado la designación como autoridades del cuerpo de Rosana Bertone (FDT) y María Eugenia Vidal.

«Estamos decidiendo que ahí se va a sentar por primera vez en la historia de este Congreso, de 158 años de hombres, una mujer”, destacó en su discurso.

En su mensaje recordó a otra radical, la feminista Florentina Gómez Miranda, y aseguró que si la histórica dirigente estuviera viva, sin dudas, estaría respaldando el ascenso de Moreau -con una amplia trayectoria en el radicalismo- a la presidencia del cuerpo.

“Cuando Cecilia se siente ahí con el voto de la mayoría, vamos a tener un Poder Legislativo femenino con Claudia (Abdala de Zamora) y Carolina (Losada) en el Senado”, festejó la experimentada legisladora peronista.

Desde que se implementó la ley de paridad de Genero en el 2019, las mujeres ya representan mas del 36% de las bancas: es decir, ocupan 28 de los 72 bancas del Senado.

En el Frente de Todos (FdT), sobre 33 legisladores, 13 son mujeres (39,3%), mientras que en Juntos por el Cambio (JxC), sobre 31 integrantes, sólo 11 son mujeres (35,4%); en tanto que otras cuatro responden a bloques provinciales.

En la Cámara de Diputados, el ingreso de 61 mujeres en diciembre último -sobre las 127 bancas que se pusieron en juego- posibilitó que la representación de ese género sea desde el 10 de diciembre del 44,74%, el porcentaje más alto desde la vuelta de la democracia.

Entre las fuerzas mayoritarias, el FdT es el único que tiene mayoría de mujeres: 60 de sus 118 integrantes (50,84%).

En JxC, la presencia femenina es de 47 sobre 116 (40,51%), números motorizados en mayor porcentaje por la Coalición Cívica, que aporta 8 de sus 11 integrantes y por Evolución Radical, que cuenta con 6 mujeres sobre un total de 12 lugares.

Los socios mayoritarios tienen presencias menores en cuanto a porcentajes: el PRO suma 21 mujeres sobre 50 integrantes (42%) y la UCR se redujo a 9 sobre 33 (27%).

Defensa

Ley de Soberanía trabada: Malvinas de fachada y control social de fondo

El oficialismo no consiguió firmar dictamen en el cuarto plenario de comisiones y dejó el proyecto fuera de la sesión del 21. De 133 artículos, unos 40 se refieren a Malvinas; el resto, a un Consejo de Seguridad y a protocolos de derribo que la oposición rechaza.

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Plenario de comisiones de la Cámara de Diputados que empezó a tratar el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, el 30 de septiembre de 2026.

La bandera de Malvinas no alcanzó para tapar el resto del proyecto. El oficialismo tuvo que frenar la firma del dictamen de la ley de «Defensa de la Soberanía Nacional» porque la mayoría de los bloques rechaza las reformas de seguridad interior que viajan escondidas detrás del reclamo por las islas.

El plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados se reunió este miércoles por cuarta vez desde que empezó el debate. El Gobierno había fijado esa fecha para firmar despacho y llevar el proyecto al recinto el 21 de octubre, pero la reunión terminó como una jornada informativa más. El presidente de la comisión de Defensa, el libertario Carlos Zapata, anticipó que habrá una nueva convocatoria. Javier Milei había presentado la iniciativa por cadena nacional hace más de un mes.

Cuarenta artículos de Malvinas, noventa de otra cosa

«Bajo un título paródico que tiene que ver con la soberanía de las Malvinas, nos ponen a debatir 133 artículos de los cuales 40 aluden más o menos a las Malvinas», planteó la diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade. Y fue al hueso: «El corazón de este proyecto tiene que ver con el control social y político para el próximo tiempo, donde los conflictos razonablemente se van a profundizar, porque están yendo contra los más desposeídos y los más marginados de esta sociedad y en algún momento la paciencia se va a acabar».

El primer título, con el régimen sancionatorio para las empresas que exploten recursos naturales en Malvinas sin autorización argentina, es el único que reúne un acuerdo parcial. El peronismo propuso tratar solo ese capítulo y separar el resto; el Gobierno se niega a dividir el proyecto.

Las críticas se concentran en las atribuciones del Consejo de Seguridad que crea la ley, que integrarían el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, el titular de la SIDE y la Secretaría Legal y Técnica, en los protocolos de derribo de aeronaves y hundimiento de buques y en la falta de precisión para definir qué es una «amenaza externa» o una «actividad terrorista». Para buena parte de la oposición, esas definiciones abiertas pueden convertirse en un pretexto para perseguir la protesta y la disidencia interna.

«No intenten traficar ese Consejo de Seguridad, porque van a crear un estado de sitio no legislado», advirtió el socialista Esteban Paulón, de Provincias Unidas. Myriam Bregman, del Frente de Izquierda, definió la iniciativa como una ley «basada en la dictadura de Onganía».

El artículo 111 y el derribo de aviones

El punto más resistido es el artículo 111, que incorpora al Código Penal la figura de influencia extranjera indebida, con penas de 5 a 12 años de prisión para quienes, con fondos o instrucciones de otros países, financien o coordinen campañas de «desinformación masiva», intenten alterar procesos electorales o colaboren con campañas de «sabotaje» al orden público. Ante las objeciones, el oficialismo se mostró dispuesto a retirarlo o reformularlo, y hasta ahora solo admitió quitar la referencia a la «manipulación de la opinión pública» y crear una Comisión Bicameral de control.

El diputado Eduardo Falcone, del MID, puso el foco en el protocolo militar, que «prevé la posibilidad de derribar un avión hostil o un barco o un buque hostil por parte del presidente», y pidió que cualquier acción bélica requiera aprobación del Congreso.

Sin cambios de fondo

Desde La Libertad Avanza dejaron claro que no habrá cambios sustanciales y que se mantendrá el corazón de la reforma del sistema de seguridad nacional. La diputada Silvana Giudici pidió dejar de lado las diferencias para respaldar las acciones del Gobierno ante el Tribunal del Mar: «Yo les pediría a todos que, con buena voluntad, deponiendo las cuestiones partidarias, podamos aportar a la sanción de esta ley». Su compañera de bancada Patricia Vázquez reclamó que todos estuvieran «firmando con las dos manos» el dictamen para «defender la patria».

Pero el reconocimiento más sincero llegó en reserva. «Vamos a tenerla que cambiar porque sino no llegamos a sacarla», admitieron en el bloque libertario, según trascendió. El proyecto quedó fuera del temario de la sesión que el oficialismo pidió para el 21 de octubre.

La soberanía que se negocia en otro lado

La paradoja es evidente. Mientras en Diputados el Gobierno usa Malvinas para empujar un Consejo de Seguridad con poderes amplios, el Reino Unido avanza sin pausa: como informó este diario, Londres aprobó el desarrollo del yacimiento Sea Lion y anunció medidas para blindar a las petroleras que operan en las islas. Y la misma noche del plenario, en Washington, Milei presentó la ley ante un auditorio de la derecha estadounidense como un aporte «a la seguridad hemisférica» junto a Estados Unidos.

Una ley que dice defender la soberanía y que se vende en Washington como pieza de la seguridad de otro país difícilmente pueda ser la herramienta de un reclamo anticolonial.

Lo que tenés que saber:

  • El oficialismo no logró dictamen del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional en el cuarto plenario de comisiones de Diputados.
  • De 133 artículos, unos 40 se refieren a Malvinas; el resto reforma el sistema de seguridad nacional.
  • La oposición rechaza el Consejo de Seguridad, los protocolos de derribo y el artículo 111 sobre «desinformación masiva».
  • Frade habló de «control social y político», Paulón de «un estado de sitio no legislado» y Bregman lo comparó con la dictadura de Onganía.
  • El proyecto quedó fuera de la sesión del 21 de octubre.
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