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Cultura

Realizan la segunda edición de «Nos Mueve el Orgullo» en el CCK

Celebran la participación política de la población LGBTI+ en la democracia, este jueves y viernes se realizará la segunda edición del ciclo «Nos Mueve el Orgullo» donde se destacará la participación de la escritora española Brigitte Vasallo y la activista travesti Marlene Wayar.

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Con foco la reparación histórica para la comunidad travesti-trans y la participación política de la población LGBTI+ en la democracia, este jueves y viernes se realizará la segunda edición del ciclo «Nos Mueve el Orgullo» para celebrar la diversidad en el Centro Cultural Kirchner, donde se destacará la participación de la escritora española Brigitte Vasallo y la activista travesti Marlene Wayar, se informó hoy oficialmente.

En el Mes del Orgullo, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD), en colaboración con organizaciones, colectivos e instituciones, desarrollará los días 29 y 30 de junio la segunda edición del ciclo «Nos Mueve el Orgullo» centrada en los 40 años de democracia en Argentina.

Este año, el ciclo cultural y político tendrá dos ejes centrales: por un lado, el reconocimiento de los avances en relación a la reparación histórica para la comunidad travesti-trans y los desafíos que aún persisten; y, por otro, la participación política de la población LGBTI+ en la democracia, según se informó hoy a través de un comunicado del Ministerio de Cultura.

El jueves 29 se llevará adelante una ronda abierta en la que actores del sector público y privado intercambiarán sus experiencias en la implementación de políticas de género y diversidad y la aplicación de la Ley 27.636 de Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgéneros «Diana Sacayán-Lohana Berkins».

Asimismo, se realizará el panel «Voces por la democracia y representación política», donde se discutirá el rol de los partidos políticos, los avances en las demandas históricas del colectivo LGTBI+ y los desafíos en torno a la representación político-identitaria.

Para cerrar la jornada habrá una clase magistral a las 20 con la escritora española Brigitte Vasallo, junto a la escritora y activista travesti Marlene Wayar, sobre los modos en los que los géneros y las sexualidades son entendidos desde una perspectiva interseccional.

En tanto, el viernes 30, tendrá lugar la ronda «Pedagogías de la diversidad» a las 15 que propone una reflexión sobre los actuales desafíos y tensiones a la hora de pensar e implementar una Educación Sexual Integral (ESI) no binaria.

También se realizará a las 17 el panel «Reparar en Democracia», donde activistas y militantes travestis-trans dialogarán sobre la importancia, implicancia y desafíos del proyecto «Reconocer es reparar».

Otra de las actividades será la entrevista pública «Amo lo extraño: identidades y otredades en las artes» a las 18 que tendrá la participación de referentes de las artes cinematográficas, visuales, literarias y teatrales, como Albertina Carri, Carla Morales Ríos, Lesbrianna, Ale Modarelli y Mariana Castillo que dialogarán sobre las distintas miradas acerca de las identidades.

Por último, a las 20, habrá un cierre artístico con el espectáculo NuesTrans canciones: Brotecitos, en la Sala Argentina.

El ciclo busca celebrar la diversidad y poner en valor el concepto de «Orgullo» para la comunidad LGBTI+, «como forma de decirse y existir desde el activismo público, como manera de vivir en libertad y con independencia, así como promover el ejercicio de los derechos humanos y de la democracia», se indicó.

Durante el ciclo, también habrá actividades permanentes tales como la muestra fotográfica «Comunidad en marcha»; la Feria de emprendedores LGBTI+; y el «Operativo Acceso a derechos de LGBTI+», donde se llevarán adelante controles de salud y asesorías en salud sexual y reproductiva y salud integral.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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