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Bafici: Basso y Lena Brown exploran la dura situación de las barriadas del conurbano

«Carrero» se exhibeeste sábado a las 19.15 en el Complejo Gaumont, el lunes 25 de abril a las 17.30 en el Multiplex Monumental Lavalle y el martes 26 a las 18.20 en el Cosmos UBA.

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Por Hugo F. Sánchez

El registro desde la ficción de la cotidianidad de los jóvenes en los barrios humildes es el eje de «Carrero», la opera prima de Fiona Lena Brown y Germán Basso que este sábado entra a la Competencia Internacional del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici).

La película, filmada con actores no profesionales que sumaron sus experiencias a la historia, va recorriendo las dificultades y la falta de oportunidades de los adolescentes a través de un protagonista que acuciado por las necesidades, abandona la escuela y junto a un vecino, comienza a juntar los desechos de la ciudad en un carro tirado por un caballo.

«Nuestra prioridad siempre estuvo en la representación honesta, porque sabíamos que el lugar por sí mismo tenía mucho más para decir que nuestra imaginación», cuenta Germán Basso.

La primera y rápida impresión es que la película podría ser incluida en el realismo social pero Fiona Lena Brown desmiente el marco de esa corriente, que para la realizadora «tiene como un tono gris, de tierra, de pobreza, de ropa gastada y parece obedecer a la lógica del ‘determinismo’ que tiende a encerrar a sus personajes en estereotipos -explica-, sin darles la oportunidad de abrirse y mostrar otras experiencias».

¿Cómo fue el proceso que llevó a su primera película ahora sea parte del Bafici?

Germán Basso: Para lograrlo estuvimos filmando durante cuatro años. Al principio era un corto con un grupo de adolescentes de un barrio y hacíamos todo nosotros.

Fiona Lena Brown: Al año y medio de haber arrancado ya teníamos unas cuantas escenas que nos gustaban y algunos alumnos avanzados de la carrera de cine de La Plata vieron ese material y se interesaron en el proyecto. Pasamos de ser tres o cuatro a un equipo de entre 12 y 15 personas. Nuestra prioridad siempre estuvo en la representación honesta, porque sabíamos que el lugar por sí mismo tenía mucho más para decir que nuestra imaginación. Por eso tuvimos que aprender a observar y escuchar, aunque eso implicara tirar escenas y días de trabajo.

La película es una ficción en el camino del documental. ¿Creen que se puede encuadrar en la senda del llamado «realismo social»?

FLB: No fue un objetivo hacer realismo social, justamente queríamos lo contrario. Porque el realismo social suele insistir en la marginalidad, enfatizar la pobreza, destacar la violencia y nos pareció que alcanzaba con situar la acción en el barrio con sus espacios como las casas, el comedor, la escuela, los negocios y no había que «marcar» esos lugares.

GB: El documental está presente, desde luego. Hay una impronta documental en los actores, en los escenarios y en las problemáticas que enfrentan. Y sobre todo en la elección del «carrero», un trabajo que si bien tiene una larga historia, marcó una época reciente y fue todo un símbolo. Pero también nos propusimos cruzar y quebrar ese vínculo tan estrecho del documental con la realidad a partir de algunos procedimientos: la ficción, el trabajo con los colores y la intromisión de cierto fantástico para justamente, indagar en otras zonas vinculadas a sus sueños y a sus deseos de la vida de estos adolescentes que no estaban contadas.

La toma de tierras, la falta de trabajo y la deserción escolar están muy bien detallados en la película. ¿Desde el principio estuvo la intención de hacer como un mapa de la falta de horizontes?

GB: Todos los conflictos mostrados en la película nacieron de lo que pudimos observar que sucedía en el barrio y nada de esto fue premeditado desde el principio, más bien lo fuimos encontrando en el camino a partir de la escucha de lo que nos fueron revelando los actores y actrices.

FLB: Sí, fueron surgiendo los problemas de la educación con su desfase y desconexión de las necesidades de los adolescentes; la cuestión de las tomas y ocupaciones de tierras como una necesidad y también temas como el consumo de drogas. Procuramos separarnos de ciertas lógicas tan usadas por el cine, que construyen cadenas de determinismo como el consumo, que desata la violencia, incita al robo y culmina en un asesinato. A veces la película juega con esos estereotipos y estigmas.

GB: La toma de tierras es algo que en el barrio sucede mucho. El acceso a la vivienda de manera legal es casi imposible.

¿Cómo manejaron la historia para no caer en una mirada, si se quiere, turística sobre la situación de estos jóvenes fuera del sistema?

FLB: Creemos que es imposible eliminar de forma absoluta la mirada turística, porque no nacimos ni nos criamos en el lugar. Hubo una participación muy activa de las personas del lugar, tanto a nivel de guion como de actuaciones. Nos interesaba mucho más que nos aporten desde su conocimiento que imponer el nuestro.

GB: Es un tema que pensamos y repensamos mucho, influidos por figuras como el director y escritor César González o Mayra Arena, que trabajan muy bien éstos temas. En éste sentido, tratamos de ajustar lo más posible nuestra mirada a lo que estábamos viendo en el barrio y desechar las representaciones naturalizadas que no encontrábamos en el barrio.

¿Cuáles son sus referentes en el cine, con qué cinematografía emparentarían «Carrero»?

GB: En cuanto a referencias estéticas, hubo dos películas que nos marcaron. «Mother of George», de Andrew Dosunmu, que es sobre una pareja nigeriana viviendo en la ciudad de Brooklyn y «Papusza», de Joanna Kos-Krauze y Krzysztof Krauze, sobre una poetisa gitana de Polonia. En ambos casos, nos marcó la original forma de destacar la belleza de las culturas no hegemónicas que se narran.

FLB: También tuvimos muy presente la serie «Okupas», de Bruno Stagnaro, con temáticas y personajes que provienen de universos cercanos a los de nuestro film. Hay una tendencia a mostrar determinadas realidades sociales con crudeza, que pone el ojo en lo roto, lo marrón, lo gastado, lo marginal.

En «Carrero» hay una gran apuesta a los colores vivos, fuertes y saturados que están muy presentes en el barrio.

¿Qué significa para ustedes que la película forme parte de la Competencia Internacional del Bafici?

FLB y GB: Sentimos que es un gran estímulo para continuar con estas formas de trabajo y para darle visibilidad a otro tipo de historias, contadas por personas que no son la hegemonía.

Estamos enormemente agradecidos al Bafici por haber seleccionado la película.»Carrero» se exhibe hoy a las 19.15 en el Complejo Gaumont, el lunes 25 de abril a las 17.30 en el Multiplex Monumental Lavalle y el martes 26 a las 18.20 en el Cosmos UBA.

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“NAZA”, el documental que Israel no quiere que veas, llegará gratis a todo el mundo

Los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor anunciaron que su película, galardonada en Venecia con una ovación de 25 minutos, estará disponible online en noviembre para cualquier persona en el mundo. El filme, basado en testimonios de 24 militares y exmilitares israelíes, expone los mecanismos de selección de blancos civiles en Gaza y el uso de inteligencia artificial en operaciones de ataque. El gobierno de Netanyahu respondió con acusaciones de traición y amenazas de legislación represiva contra los realizadores.

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24 soldados israelíes rompieron el silencio. Su gobierno los llama traidores. El mundo podrá verlo gratis.

Veinticuatro soldados y soldadas del Ejército israelí y de sus servicios de inteligencia se sentaron ante una cámara y hablaron sobre lo que nadie, en Israel, quiere escuchar: cómo se eligen los blancos civiles en Gaza, cómo la inteligencia artificial participa en esas decisiones y cuántas muertes se calculan, de antemano, como «daño colateral» tolerable. Ese material es la columna vertebral de NAZA, el documental que ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y que fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial el 10 de septiembre pasado.

El periodista y cineasta Yuval Abraham, codirector del filme junto a Rachel Szor, anunció el jueves a través de sus redes sociales que NAZA estará disponible gratuitamente en internet a partir de noviembre, tras completar su recorrido comercial por salas de cine de 56 países. Quien quiera verla podrá hacerlo sin costo desde el sitio web de The Guardian, uno de los productores ejecutivos del proyecto. Antes de eso, los realizadores ya ofrecieron la película sin cargo a las salas de cine de Israel, en un gesto deliberado: que los israelíes puedan verla mientras el resto del mundo la ve en el exterior.

Tres años de investigación, un título que viene del argot militar

El nombre del documental no es casual. NAZA es una expresión del lenguaje castrense israelí que designa a las víctimas civiles previstas como «daño colateral» en una operación. En ese término está condensado todo el problema que el filme desnuda: la burocratización de la muerte civil, su incorporación como variable calculada en la planificación militar. El documental es, también, el resultado de tres años de investigación periodística que derivaron en publicaciones previas en The Guardian, el medio israelí Local Call y la revista +972 Magazine.

Abraham y Szor son, además, dos de los cuatro directores de No Other Land, el documental palestino-israelí que ganó el Oscar a mejor documental en 2025. Esa trayectoria no los protegió de las represalias. Todo lo contrario.

La respuesta del gobierno: acusaciones de traición y amenazas de nuevas leyes

La reacción del gobierno de Benjamin Netanyahu fue inmediata y de una virulencia que reveló el nervio que el documental tocó. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, acusó a los directores de «traición» y exigió que se les retirara la ciudadanía. El propio Netanyahu anunció su intención de impulsar legislación para sancionar a quienes, según su definición, difamen a los soldados israelíes, una categoría lo suficientemente amplia como para criminalizar cualquier crítica al accionar del Ejército. Los realizadores y sus familias recibieron amenazas.

El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, calificó el documental como una «distorsión deliberada de la realidad» y ordenó una investigación por la posible filtración de información militar. Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron las acusaciones contenidas en la película y sostuvieron que la selección y aprobación de los objetivos es realizada por personal militar y no por inteligencia artificial, contradiciendo uno de los ejes centrales del filme.

Abraham salió al cruce de las acusaciones y reivindicó el trabajo. «Veinticuatro soldados y soldadas dieron un paso adelante y hablaron ante una cámara sobre aquello de lo que toda una sociedad no quiere hablar», sostuvo. Subrayó que el objetivo del documental fue generar una discusión pública en Israel sobre las acciones de su gobierno en Gaza y sobre la normalización de las muertes de civiles, y rechazó las versiones incorrectas que circularon sobre el contenido de la película.

Distribución en 56 países y estreno en Nueva York

NAZA ya comenzó su recorrido internacional. Tras las funciones en Venecia, Bolonia y San Sebastián, tendrá su estreno norteamericano el 26 de septiembre en el Festival de Cine de Nueva York y llegará a las salas de Estados Unidos el 30 de septiembre. Tiene asegurada distribución en Francia, Reino Unido, España, Alemania, Brasil, Canadá, Japón, Australia y distintos países de Medio Oriente, entre otros mercados. En noviembre, el acceso gratuito online cerrará el circuito y pondrá el documental al alcance de cualquier persona con conexión a internet, sin importar el país en el que esté.

Lo que tenés que saber

  • NAZA se basa en los testimonios anónimos de 24 integrantes y exintegrantes del Ejército y los servicios de inteligencia israelíes sobre la selección de blancos civiles en Gaza.
  • El documental ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial.
  • Estará disponible gratis en internet desde noviembre, a través del sitio de The Guardian, uno de sus productores.
  • El gobierno israelí respondió con acusaciones de traición, amenazas de legislación represiva y amenazas directas a los realizadores y sus familias.
  • Los directores Abraham y Szor son también dos de los cuatro realizadores de No Other Land, ganadora del Oscar a mejor documental en 2025.
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