Conectate con El Argentino

Cultura

Vinéfilos

Una propuesta distinta para que los porteños redescubran su ciudad.

Publicado hace

#

Por Eugenia Rossi Gallo

Desde la pasión por el buen beber, la historia y la cultura, nace esta propuesta que es por sobre todas las cosas un encuentro. En tiempos de likes y algoritmos furiosos, donde todo se mide en visualizaciones y comentarios de caracteres acotados, María del Mar Salvador y Sergio Meier proponen un espacio sin prisas y con pausa. 

Vinéfilos es un recorrido para darse la oportunidad de redescubrir Buenos Aires, esa ciudad “tan eterna como el agua y el aire”, a la que la urgencia de lo cotidiano, muchas veces nos priva de disfrutar.

María del Mar afirma que se trata de “dejarse sorprender por lo que nos ofrece la ciudad donde vivimos, acompañando el encuentro con una bebida ancestral y que forma parte de nuestra tradición, de nuestra cultura e idiosincrasia”. 

Salvador (@maria_del_mar_sal) se dedica al turismo desde hace ya varios años. Durante la pandemia trabajó como gestora cultural y guía turística para un emprendimiento de vinos, donde ella funcionaba de nexo entre el mundo del vino y la cultura, combinando degustaciones con música, teatro, museos, poesía y tours guiados. 

Sergio Meier (@somosvinefilos), por su parte, es sommelier, egresado de la Escuela Argentina de Vinos. En 2020 creó Vinéfilos, junto a un ex socio, para organizar distintos eventos relacionados al mundo del vino, tales como catas, degustaciones y ferias, desde un lugar hedonista, poniendo el foco en el disfrute y en el placer. 

Ha sido columnista de vinos en radio y ha reseñado las novedades de la industria para distintos medios. Sergio cuenta que el propósito de Vinéfilos es acercar esta bebida a cualquier persona que se interese en la misma, desde un lugar de proximidad con el comensal, fomentando el vínculo y la conexión entre las personas.

Disfruta de la historia y la cultura, como herramientas para acercar los conocimientos del vino al público y fue desde ese lugar que surgió el deseo de unirse a María del Mar para crear esta iniciativa. 

– ¿Cuándo empezaron a llevar adelante los encuentros Vinéfilos?

– Vinéfilos arrancó hace exactamente 4 años durante la pandemia, en respuesta a una necesidad de mostrar el mundo del vino desdeotro lugar y generar a través de diferentes encuentros, como son las catas, degustaciones y ferias, una conexión y unión entre las personas en un contexto muy duro y difícil como fue el confinamiento. María se sumó hace poco al proyecto a fin de fusionar las pasiones que nos atraviesan a ambos.

– ¿Qué tipo de público participa de estos encuentros?

– A lo largo de estos años del emprendimiento, venimos notando un avance y crecimiento del público femenino, no solo en los encuentros que organiza Vinéfilos, sino en el mundo del vino en general. También hay nuevos consumidores, que antes elegían otras bebidas y desde hace un tiempo se empezaron a inclinar por el vino.

– ¿Qué circuitos han recorrido hasta ahora?

– Desde que se sumó María al proyecto hemos realizado el recorrido por los barrios de Núñez y el Bajo Belgrano, mostrando distintos puntos de interés y atractivos desconocidos para la mayoría. Considero que la ciudad de Buenos Aires es maravillosa, con muchos lugares que esconden secretos, historias y leyendas, que no hemos descubierto aún.

– ¿Qué recorrido propone el próximo Vinéfilos?

– El próximo evento tendrá lugar en el reconocido barrio de San Telmo, el jueves 27 de febrero desde las 18.30 horas. Vamos a recorrer algunos lugares destacados, con una caminata que estará guiada por María, donde vamos a mostrar algunos atractivos típicos del lugar y alguna sorpresita extra también. En los meses de marzo, abril y mayo realizaremos las próximas ediciones en los barrios de Recoleta, Villa Luro y Palermo.

– ¿Dónde se hace la cata con la que culmina el paseo?

– Culmina en el renovado restaurante Lo de Carlitos, ubicado sobre la calle Chile al 300, pleno corazón de San Telmo, donde nos espera una selección de exquisitos vinos, que eligió especialmente el sommelier para amenizar la noche y para el deleite de los comensales asistentes. Por eso, si se encuentran en Buenos Aires para la fecha, no duden en asistir, lo van a pasar muy bien.

Una excelente oportunidad para salirse de la rutina y animarse a conectar con otros a través de un plan totalmente inusual.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo