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Cultura

Antonio Gasalla fue dado de alta y sigue su recuperación tras una neumonía severa

El actor dejó el Sanatorio Otamendi luego de estar internado más de una semana. Su amigo Marcelo Polino confirmó que ya se encuentra en un centro de rehabilitación.

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El Argentino Diario-Antonio Gasalla.

Lo que tenés que saber

  • Antonio Gasalla recibió el alta médica tras superar una neumonía severa.
  • Estuvo más de una semana en la Unidad de Terapia Intensiva del Sanatorio Otamendi.
  • Fue trasladado nuevamente al instituto de rehabilitación donde reside actualmente.
  • Su deterioro cognitivo sigue avanzando, según explicó su amigo Marcelo Polino.
  • Cumplió 84 años mientras estaba internado y lo celebró junto a su familia.

Antonio Gasalla dejó la internación y continúa su recuperación

El reconocido actor y humorista Antonio Gasalla recibió el alta médica tras permanecer internado en el Sanatorio Otamendi debido a una neumonía severa. Su amigo, el periodista Marcelo Polino, confirmó que el capocómico ya se encuentra nuevamente en el centro de rehabilitación donde reside.

Gasalla, de 84 años, había sido trasladado al sanatorio el pasado 4 de marzo desde la institución geriátrica donde vive actualmente. Los médicos le administraron antibióticos y requirió cuidados en la Unidad de Terapia Intensiva debido a la gravedad del cuadro respiratorio.

El traslado al centro de rehabilitación

Polino brindó detalles sobre la evolución del artista y señaló que su estado mejoró tras los tratamientos recibidos. “Ayer le dieron el alta a Antonio del Otamendi y volvió al instituto de rehabilitación donde está residiendo. El traslado se hizo con la familia. La verdad es que zafó de esta neumonía con la que estuvo todos estos días”, explicó.

Su estado de salud y el deterioro cognitivo

Si bien logró superar la neumonía, su estado general continúa siendo delicado debido a problemas cognitivos irreversibles. “Estamos contentos por un lado porque pudo salir de ahí, pero bueno, su proceso y deterioro cognitivo continúa. Esta enfermedad es progresiva, pero estamos contentos. La verdad que lo atendieron muy bien en el Otamendi y zafó muy bien de la neumonía”, agregó Polino.

Su cumpleaños 84 en la internación

El pasado 9 de marzo, mientras aún permanecía internado, Gasalla cumplió 84 años. Según relató Polino, la familia estuvo presente en ese momento especial. “Estuve el domingo con él, que ya estaba en una habitación común y con la familia. Estaba el hermano (Carlos), su mujer y el sobrino”, detalló el periodista.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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El Argentino Diario-Cerebro-Inteligencia Artificial-Sol-Luz.

“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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