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Cultura

“El discurso libertario está lleno de contradicciones”

Una reseña de “Falacias Libertarias” de Guido Agostinelli.

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Por Claudia Ainchil

En diálogo con El Argentino, el autor expresó: “La principal preocupación por la cual empecé con el libro fue porque soy docente en la UBA y en la UNDAV y en las clases veía como un sentido común bastante similar al que plantean los libertarios. Eso me motivó a escribir notas en el Suplemento Cash del diario Página 12, luego se complementó con material audiovisual en redes sociales, y en la elaboración del libro. Vengo estudiando las ideas de los libertarios y de los autores hace varios años”.

– Hablanos de esas falacias:

“El discurso libertario está lleno de contradicciones, en el libro desmantelamos esas premisas en 30 temas diferentes, principalmente económicos. Por ejemplo, ellos se basan en el Índice de Libertad Económica, que ellos mismos elaboran, para afirmar que ‘los países más libres son los que más crecen’, en primer lugar, el índice está compuesto de muchas variables en las cuales interviene el Estado. En segundo lugar, cuando uno analiza el país que lidera ese ranking, que es Singapur, se espera que se apliquen ideas que proponen los libertarios. Sin embargo, observamos que el 20% del PBI está explicado por las empresas estatales, que el mayor propietario de tierras es el Estado que destina las mismas a planes de vivienda y producción, es decir que el Estado interviene bastante en la economía. A su vez, hace 60 años está el mismo partido en el poder, por ende, ¿qué tan libre es Singapur? Otro ejemplo podría ser que Milei siempre dice que el Estado roba cobrando impuestos. Cuando analizamos qué países son los que cobran menos impuestos, nos encontramos que el país que tiene menos presión tributaria es Nigeria con 5,5% sobre el PBI. Pero los libertarios no lo toman de ejemplo. Estos son sólo algunos ejemplos, pero ocurre lo mismo con todas las premisas libertarias”.

Fragmentos del libro: “La idea que promueven es que nadie es pobre, sino que todos somos potencialmente ricos, cuando eso es sistémicamente imposible. (…) Quienes defienden la meritocracia no tienen en cuenta que hay otros factores que pueden influir en el ‘éxito’, tales como el lugar de nacimiento, la relación con la familia, las posibilidades de educación, entre otras cosas. Con esto no se pretende afirmar que el esfuerzo y el talento no sean importantes, sino que no es lo único que influye a la hora de competir por alcanzar mejores posiciones sociales”.

“Es cierto que, ante la creciente inflación y la falta de credibilidad en la moneda local, el dólar asoma como un refugio cada vez más atractivo. En la apariencia no podría ser mejor, pero para el ciudadano de a pie, que todo lo que ingresa lo consume o incluso se endeuda para llegar a fin de mes, la moneda con la que realiza las transacciones no reviste un problema. El problema será cuando su salario en dólares se vea reducido a 150 o 200 dólares mensuales, que aún en el mejor de los casos sin inflación, no le alcanzarán para llevar una vida digna”.

¿Qué papel juegan las redes sociales en los jóvenes en el momento de elegir un candidato?:

“Las redes sociales juegan un papel fundamental en la manera en que las personas se informan sobre los candidatos y su plataforma electoral. En Tiktok los contenidos se viralizan rápidamente. La Libertad Avanza lo supo aprovechar para divulgar los principios libertarios. Desde ‘Falacias Libertarias’ tenemos interacción con todas las redes sociales. Tenemos Instagram, TikTok, Facebook, X y en Youtube, videos que explican los temas abordados en el libro”.

Guido Agostinelli es licenciado en Economía (UBA), tiene una maestría en Administración de Empresas (MBA) en la Universidad T. Di Tella y una maestría en Economía Política (FLACSO). Actualmente, doctorando en Negocios.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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