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Cultura

Lali Espósito confirmó que “Fanático” es para Milei y “todos los odiadores”

La artista destacó el orgullo que sintió al ver que su canción era coreada en la marcha por la universidad pública, algo que la convierte en una figura clave en el panorama cultural contemporáneo.

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El Argentino Diario-Lali Esposito.

Lali Espósito, una de las artistas más influyentes de Argentina, se refirió recientemente a su exitoso tema «Fanático», una canción que rápidamente ganó popularidad en Spotify. En una entrevista radial, la cantante compartió los motivos detrás de su creación y el impacto que ha tenido, destacando su orgullo al ver que su tema resonó en una marcha a favor de la universidad pública.

La música como mensaje de resistencia

Durante la entrevista, Lali explicó que “Fanático” nació de la necesidad de expresar sus emociones y lo que estaba atravesando en el momento. «Estaba conflictuada porque yo me río de las cosas», explicó la cantante. La inspiración para el tema llegó el año pasado, y la orientación definitiva vino de una conversación con el legendario Fito Páez. «Tu campo de batalla es el arte», le dijo el músico, y sus palabras la marcaron y la guiaron en el proceso creativo de la canción.

Lali destacó que su música busca generar «empatía, emoción y alegría», y que «Fanático» no es la excepción. Según la cantante, la canción se dirige a “todo aquel odiador, toda persona que te odia pero te ama; para odiar hay que querer”. Al ver que su tema fue utilizado en una manifestación en defensa de la educación pública, Lali confesó sentirse orgullosa: «Esa canción la hice yo, pero ya es de la gente».

Un abrazo para las víctimas de la violencia

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista ocurrió cuando la cantante se encontró con algunos de sus fanáticos. Entre ellos, una joven israelí sorprendió al narrar en perfecto español cómo seguía a Lali junto a su mejor amiga, quien falleció en la masacre del 7 de octubre perpetrada por Hamás. La emoción fue palpable en el estudio cuando Lali abrazó a la joven y expresó: “Lo siento mucho por vos, por ella y por todo”. La cantante también mencionó algunas palabras en hebreo, demostrando su empatía con la tragedia vivida por la seguidora.

Este encuentro reflejó una vez más el poder de la música de Lali para conectar con las personas en los momentos más difíciles. «Fanático», aunque escrito para confrontar los conflictos personales de la cantante, se ha transformado en un himno para aquellos que luchan contra el odio y la intolerancia.

El impacto social de «Fanático»

La popularidad de «Fanático» no es casualidad. En un contexto social polarizado, la canción resuena con aquellos que buscan canalizar sus frustraciones y emociones a través de la música. El hecho de que se haya utilizado en una marcha en favor de la universidad pública no solo subraya su relevancia cultural, sino también su capacidad para convertirse en una voz de resistencia frente a las políticas que afectan la educación pública en Argentina, un tema especialmente delicado bajo la administración de Milei.

La posición crítica de Lali frente a las injusticias sociales y su habilidad para transformarlas en arte la colocan como una figura clave en el panorama cultural contemporáneo.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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El Argentino Diario-Cerebro-Inteligencia Artificial-Sol-Luz.

“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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