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Guns N’ Roses volvió a Argentina con un show histórico en Huracán

La banda regresó tras ocho años y desató una fiesta en el estadio de Huracán, con clásicos, guiños locales y un emotivo tributo a Ozzy Osbourne.

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Lo que tenés que saber

  • Guns N’ Roses volvió a tocar en Argentina tras ocho años.
  • El show tuvo lugar en el estadio de Huracán con miles de fanáticos.
  • La banda homenajeó a Ozzy Osbourne con imágenes y un cover de Black Sabbath.
  • Axl Rose, Slash y Duff McKagan encabezaron la formación original.
  • La gira continuará por Brasil, Perú y México en noviembre.

Guns N’ Roses hizo vibrar Huracán con un show cargado de clásicos y emoción

Ocho años pasaron desde la última visita de Guns N’ Roses a la Argentina. Este 17 de octubre, la icónica banda estadounidense regresó a Buenos Aires para escribir un nuevo capítulo de su historia local, con un concierto repleto de nostalgia y fidelidad mutua con su público. El escenario elegido fue el estadio de Huracán, donde miles de fanáticos colmaron las tribunas desde temprano.

El show comenzó con “Welcome to the Jungle”, desatando la euforia de los asistentes. Axl Rose apareció con su look clásico: lentes oscuros, remera y pantalón negro. Desde el arranque, el despliegue de energía marcó el tono de una noche inolvidable.

Clásicos, guiños argentinos y el recuerdo de Ozzy

A lo largo del recital, sonaron himnos como “Mr. Brownstone”, “Bad Obsession”, “It’s So Easy”, “You Could Be Mine” y “Live and Let Die”. Isaac Carpenter, desde la batería, sorprendió al lucir una musculosa celeste y blanca a rayas con su nombre y el número 10, en un gesto de conexión con el público local.

Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a Ozzy Osbourne. La banda proyectó una imagen en blanco y negro del cantante de Black Sabbath y luego interpretó “Sabbath Bloody Sabbath” en su honor. La noche continuó con una catarata de hits: “Knockin’ on Heaven’s Door”, “Don’t Cry”, “Sweet Child O’ Mine”, “November Rain”, “Human Being” y “Paradise City”.

Una formación potente que mezcla historia y actualidad

La banda presentó a sus tres miembros originales: Axl Rose en voz, Slash en guitarra líder y Duff McKagan en bajo. Junto a ellos, completaron la formación actual Richard Fortus, Dizzy Reed, Melissa Reese e Isaac Carpenter, ofreciendo un sonido que combinó la potencia clásica con una estética renovada.

El vínculo con Argentina, desde 1992 hasta hoy

La relación entre Guns N’ Roses y Argentina comenzó en 1992, con un show en el estadio de River Plate que quedó en la historia por su impacto mediático y la reacción social. Durante aquel debut, el entonces presidente Carlos Menem llegó a calificarlos como “forajidos”. También circularon rumores sobre supuestos insultos de Axl Rose al país, que el cantante desmintió años después: “No sé suficiente de Argentina como para decir algo tan desagradable”.

Con visitas en 1993, 2010, 2011, 2016 y 2017, el vínculo con sus seguidores locales se fortaleció con el paso del tiempo. Cada presentación reafirmó el rol del país como una parada obligada en sus giras mundiales.

Gira latinoamericana: fechas confirmadas tras Argentina

La gira “Because What You Want & What You Get Are Two Completely Different Things” arrancó el 1 de octubre en San José, Costa Rica. Luego pasaron por El Salvador y Colombia antes de aterrizar en Argentina.

Después de los shows en Buenos Aires, el recorrido sigue por Brasil, con paradas en Florianópolis (21 de octubre), São Paulo (25), Curitiba (28), Cuiabá (31) y Brasilia (2 de noviembre).

La gira cerrará con dos fechas en Lima (5 de noviembre) y Ciudad de México (8 de noviembre), donde los fans latinoamericanos volverán a vivir la experiencia Guns N’ Roses en vivo.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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