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L-Gante cerró la segunda noche del primer Primavera Sound argentino

El magnetismo de L-Gante, nacido en General Rodríguez (ciudad del oeste del conurbano bonaerense) como Elián Ángel Valenzuela, logró cautivar a la nutrida y variada audiencia que se reunió en uno de los escenarios principales del encuentro.

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Por Sergio Arboleya

La porción del mundo popular local que encarna L-Gante se metió anoche en el cierre de la segunda fecha de la primera edición argentina del festival internacional Primavera Sound con sede en Costanera Sur, en un set de cumbia que encabezó Pablo Lescano y sus Damas Gratis.

El magnetismo de L-Gante, nacido en General Rodríguez (ciudad del oeste del conurbano bonaerense) como Elián Ángel Valenzuela, logró cautivar a la nutrida y variada audiencia que se reunió en uno de los escenarios principales del encuentro.

Con el público obligadamente dividido ya que el rapero estadounidense Travis Scott atrasó 75 minutos su set y por ello se superpuso con el número de cumbia, la grosera demora manchó una organización que hasta allí había sido puntillosa y anuló la posibilidad de gozar de ambas atracciones, tal como estaba anunciado.

Hubo apenas cinco minutos de diferencia entre el inicio de ambos tablados y no sin correr unos metros entre ambos espacios, fue posible apreciar el monumental inicio de velada del texano, de 31 años, en su debut en la Argentina, rapeando desde las alturas de un módulo circular mientras una postal de rocas en ruinas dominaba la escena principal donde se acomodaron sus dos laderos.

Pero casi inmediatamente, la escena cumbiera dominó la noche con el oficio bailable de Damas Gratis, un conjunto que bajo la batuta de Lescano (de remera y bermudas amarillas y con el pelo bien corto) ya tiene otros festivales sobre el lomo y mostró su manejo picaresco y eficaz.

Con “Alza las manos” (“y el que no levanta la mano maneja el patrullero”, precisó el cantante y tecladista), “No te creas tan importante”, “Los dueños del pabellón”, “Laura”, “Industria Argentina”, “Me vas a extrañar” y “Menea para mí”, construyó una seguidilla de celebrados sucesos en 25 certeros minutos.

Ya con L-Gante (ataviado con ropa deportiva y un exuberante collar dorado), compartieron versiones de “C Pikó la Clandestina” y “Perrito Malvado”.

Los 22 años de existencia de Damas Gratis son los mismos de vida que tiene L-Gante y si se tomara como parámetro la producción literaria de las canciones que ambos proponen como reflejo del ámbito popular que habitan, rápidamente podría sacarse una foto de cuánto creció la marginación en ese espacio de la sociedad.

El repertorio que L-Gante asumió con gracia y una voz pequeña de escasa afinación, secundado por una modesta banda y seis bailarinas, dio cuenta constantemente de que lo que propone es “cumbia 420 pa’ los negros”.

La “Music Sessions #38” que registró junto a Bizarrap, “Alta data”, “Combi nueva”, “Barrio prendido”, “Mi Banda Encendida”, “Titubeo”, “Tinty Nasty”, “L-Gante Rkt”, “Rin Tin Tin”, “Susy 420” y hasta “International Love 420” (pieza que en 2008 se hizo conocida en la voz de Fidel Nadal), fueron parte de ese recorrido hasta el regreso de Lescano (ya con un buzo oscuro con capucha) para una segunda vuelta del explícito “Perrito Malvado” que clausuró el programa sobre las 2 de la mañana

Pese a las desventuras narradas en canciones donde excesos, delitos y sexismo son el único argumento, L-Gante se permitió aconsejar a las personas presentes acerca de que “persigan sus sueños como lo hice yo. Enfocado en eso, se llega”.

Esta apoteosis de la vida en las márgenes y de una rítmica suburbana que coronó la segunda de las tres jornadas del Primavera Sound, ofició como una señal estética y política de lo que la afamada cita europea con dos décadas de historia conoce y promueve de la cultura vernácula.

En un predio hábilmente acondicionado, con siete escenarios (contando uno pequeño y comunal en torno a Ciudad Emergente), vastos sectores para comer y beber y facilidades para también adquirir merchandising, ayer también hubo espacio para dos representantes de la música española –país de origen del Primavera nacido en Barcelona- como Amaia y Los Planetas.

Pero la más grata novedad de una grilla que además incluyó el set electrónico de Hernán Cattáneo, los hits pop de Miranda! y la voz de la inglesa Charli XCX, fue la artista estadounidense de ascendencia japonesa Mitski Miyawaki.

La oriental ofrendó 75 minutos de un espectáculo que abolió la indiferencia ya que ella se encargó de atrapar y envolver a cada persona que circulaba por el enorme predio.

A las 19.45, fuera de escena pero entonando dulcemente en español “Cucurrucucú paloma”, Mitski inició su actuación basada en una indómita gestualidad teatral que fue capaz de precisar de la interacción con las dos pantallas gigantes para completar el concepto del repertorio pero, paradójicamente, muchas veces las cámaras no lograron seguirla en sus movimientos.

Posesa y zigzagueante, envuelta en su vestido blanco, la intérprete, de 32 años, elaboró un set cautivante capaz de buscar y conseguir la conmoción sobre una base variada en la que primó un sonido alternativo y machacante entre la electrónica y la batería del argentino-brasileño Bruno Esrubilsky, integrante del quinteto que la secunda

En la que fue su segunda actuación en el país (debutó el jueves con un recital en el Teatro Vorterix del barrio porteño de Colegiales que integró el programa del festival) Mitski no solamente cantó al borde del desgarro sino que puso su cuerpo al servicio de ese sentimiento para pasar de casi flotar en el aire a abismarse en el barro de la violencia tirando trompadas y patadas o arrojándose al piso y gateando.

En medio de esa aquelarre perfomática entonó piezas que sus fanáticas apretadas contra las vallas al filo del escenario reconocieron al instante y entonaron a viva voz como “Washing machine heart”, “Francis forever”, “I Bet on losing dogs”, “A Pearl, Happy”, “Two slow dancers” y “Love me more”, de su más reciente disco “Laurel Hell” (2022).

En ese rol de marioneta desbocada, la vocalista que en una década publicó media docena de álbumes, también utilizó el micrófono para simular que se cortaba el cuello y se frotaba la vagina pero además pareció lamerlo y lo utilizó como un revólver.

Inmersa en una vorágine donde la música tampoco dio respiro, se valió del pie y el soporte del micrófono para simular estar cargando una pesada cruz sobre el cuello y la espalda en un viaje sensorial capaz de sobrevolar el pop pegadizo y también dar ramalazos de rock rabioso.

“Hola, ¿cómo andan? Me llamo Mitski, ¿cómo se llaman?”, saludó en perfecto español promediando la hipnótica puesta que con horario de inicio a las puntualmente después de asegurar “los quiero a todos”, quizá segura del impacto logrado.

Hoy domingo, con la lluvia como amenaza, la numerosa oferta del final de fiesta con horario de inicio a las 15 con Nenagenix tendrá entre otros números salientes a Artic Monkeys, Juana Molina, Interpol, Lorde y Beach House.

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Lali Espósito y Pedro Rosemblat dieron el sí: boda íntima en San Telmo

La cantante y el periodista celebraron su unión rodeados de familiares y amigos en una antigua propiedad porteña. Claudia Villafañe estuvo al frente de la organización de una jornada reservada, mientras la pareja decidió mantener bajo perfil los detalles del festejo.

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Lali Espósito y Pedro Rosemblat dieron un paso fundamental en su historia de amor y se casaron este sábado 31 de octubre. La cantante y el periodista eligieron una antigua casona del barrio porteño de San Telmo para celebrar su unión en una ceremonia íntima, acompañados por sus familiares y amigos más cercanos.

El festejo estuvo organizado por Claudia Villafañe y se desarrolló bajo un marcado hermetismo. La pareja decidió preservar los detalles de la celebración y evitar que trascendieran anticipadamente aspectos centrales de uno de los acontecimientos más importantes de su relación.

La casona de San Telmo que eligieron Lali y Pedro para casarse

El escenario elegido para la boda fue una antigua propiedad ubicada en el tradicional barrio de San Telmo, que combina arquitectura porteña con espacios rodeados de vegetación.

El lugar fue acondicionado especialmente para recibir a los invitados. Además, parte de la cuadra quedó delimitada para organizar los accesos y el estacionamiento durante el evento.

La elección de una casona tradicional acompañó el estilo reservado que la pareja buscó para la celebración, con una convocatoria reducida a su círculo más cercano.

Claudia Villafañe organizó la celebración y hubo detalles que quedaron bajo reserva

La organización del casamiento estuvo a cargo de Claudia Villafañe, quien asumió la planificación de una jornada en la que los novios buscaron mantener el protagonismo de la intimidad familiar.

En los días anteriores, Lali había compartido algunas precisiones sobre cómo imaginaba el festejo. Entre otras cuestiones, adelantó que no utilizaría un vestido tradicional con una cola extensa.

También describió la celebración como un encuentro tranquilo para compartir con sus seres queridos. La artista contó que algunos integrantes de su familia viajarían desde diferentes puntos del país para acompañarla.

Otro detalle que anticipó fue que no tenían previsto realizar una luna de miel inmediatamente después de la boda, debido a los compromisos laborales de ambos.

Cómo comenzó la historia de amor entre Lali Espósito y Pedro Rosemblat

La relación entre la cantante y el periodista comenzó a tomar forma a fines de 2023, después de un primer acercamiento que surgió a través de las redes sociales.

Lali se interesó por las publicaciones de Rosemblat y decidió contactarlo. Tiempo después, ambos coincidieron en una reunión con amigos en común.

Ese primer encuentro estuvo marcado por los nervios de la artista, aunque el vínculo avanzó hasta consolidarse como una relación sentimental.

En febrero de 2024 confirmaron públicamente que estaban juntos y comenzaron a compartir algunos momentos de su vida como pareja.

De la primera aparición pública al compromiso

En marzo de 2024, Lali y Pedro realizaron su primera aparición oficial juntos durante el estreno de la obra teatral «Mejor no decirlo», protagonizada por Mercedes Morán e Imanol Arias.

Con el paso del tiempo, la relación se afianzó y ambos comenzaron a hablar públicamente sobre la convivencia y los proyectos compartidos.

En 2025, la cantante contó que ya vivían juntos y compartió algunos detalles de la rutina que construyeron como pareja.

Finalmente, en enero de 2026 anunciaron su compromiso, un paso previo a la celebración que concretaron este sábado en San Telmo.

Así, después de casi tres años desde los primeros acercamientos, Lali Espósito y Pedro Rosemblat celebraron su casamiento rodeados de sus seres queridos, en una jornada que mantuvieron lejos de los grandes despliegues públicos.

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