Conectate con El Argentino

Espectáculos 🎭

Mica Viciconte quiere ser mamá nuevamente

La influencer desea darle un hermanito a Luca, su primer hijo, pero todavía tiene que convencer al papá, Fabián Cubero.

Publicado hace

#

El-Argentino-Noelia-Santone


Por Noelia Santone

Mica Viccionte tiene el firme deseo de darle un hermanito a Luca, su primogénito con Fabián Poroto Cubero. Pero, pero, pero…

En plena etapa de charlas con su pareja, el ex jugador de fútbol, la integrante de Ariel en tu salsa (en las mañanas de Telefé) confesó que tiene que “negociar” con él a ver si quiere tener un quinto hijo, considerando que aparte del varoncito es papá de tres nenas, fruto de su relación con Nicole Neumann.

LUCA, EL PRIMER HIJO DE MICA, ESTÁ CONOCIENDO EL MAR EN MAR DEL PLATA

“Me encantaría, pero habrá que ver qué dice el padre. Hay que ver si Fabián quiere ir por un quinto. Yo re quiero ser (mamá de nuevo), pero no depende de mí nomás. Uno más me gustaría. Una nena y sino un nene… Me encantan los bebés y que venga lo que venga. Si bien estoy disfrutándolo mucho a Luca, me gustaría que sean parejitos en edad”, explicó la influencer.

“Quiero dos años de diferencia como mucho, no más… Con mi hermana nos llevamos cuatro años pero con mi hermano uno y está buena esa diferencia y ser seguiditos”.

Boxeo

EXCLUSIVO | El Roña Castro se descompensó y falleció en el Bingo de Morón: aún no se conocen las causas

El excampeón mundial de peso medio se descompensó dentro del bingo de Morón y murió a los 59 años. Según fuentes hospitalarias, todavía se desconocen las causas del fallecimiento.

Publicado hace

#

El boxeo argentino perdió a uno de sus guerreros más queridos. Jorge Fernando «Roña» Castro se descompensó dentro del bingo de Morón y murió, según pudo saber en exclusiva El Argentino a través de fuentes policiales. Fuentes del hospital consultadas por este medio indicaron que aún se desconocen las causas de su muerte.

Castro, también conocido como «Locomotora», había nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, y tenía 59 años. Fue campeón mundial de la categoría mediano y, en los últimos años, se había convertido en una referencia de la ayuda solidaria en el conurbano bonaerense, al frente de una red de comedores que levantó durante la pandemia. En el último tiempo se había mudado a Morón, donde trabajaba para abrir un nuevo comedor.

La noche de Monterrey

Su consagración llegó el 10 de diciembre de 1994, en un estadio de béisbol de Monterrey, México, frente al estadounidense John David Jackson. Castro perdía con claridad en las tres tarjetas, con un ojo cerrado y el rostro ensangrentado contra las cuerdas, cuando conectó un gancho de izquierda al mentón que derribó a su rival y dio vuelta una pelea que parecía perdida. Aquella remontada quedó grabada como uno de los combates más épicos de la historia del boxeo nacional.

En la conferencia de prensa posterior bautizó aquel golpe como «la mano de Dios», en un guiño a Diego Maradona, de quien fue amigo. Retuvo el título en dos defensas, entre ellas una revancha ganada a Reggie Johnson, y a lo largo de su trayectoria superó las 140 peleas como profesional, con una mandíbula de acero y una pegada que lo convirtieron en ídolo popular.

Su vida también estuvo marcada por golpes fuera del ring. En junio de 2005 sufrió un grave accidente automovilístico en Buenos Aires, con colapso pulmonar, que lo obligó a una cirugía de urgencia. Aun así, volvió a pelear.

Del ring a la olla popular

Lejos de la gloria deportiva, el Roña encontró su pelea más larga en los barrios. Desde la pandemia sostenía comedores y merenderos en Lomas de Zamora y abastecía con mercadería a otros espacios comunitarios. Su diagnóstico sobre quiénes llegaban a pedir un plato de comida retrataba con crudeza el deterioro social de los últimos años.

«Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata», relató en octubre de 2025, cuando anunció que estaba armando un comedor para 500 personas en Morón. Nunca escondió de dónde venía: «Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos», había dicho al cumplir años.

Mientras el Estado se retiraba de los barrios, un excampeón mundial salía a cubrir con ollas lo que las políticas públicas dejaban sin respuesta. Esa es, quizás, la última imagen que deja Castro: la de un hombre que nunca se olvidó del hambre que conoció de chico.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo