Entrevista
“El 85% de los docentes está por debajo de la línea de la pobreza”
Entrevista a Piera Fernández de Piccoli.
Por Andrea Reyes
En diálogo con El Argentino, la presidenta de la FUA invitó a que Milei reflexione sobre el veto de la ley de financiamiento universitario y detalló cómo viven docentes y estudiantes esta crisis en la cotidianidad de la universidad.
La ley de financiamiento universitario establece la actualización por inflación del presupuesto para las universidades nacionales con retroactividad al 1° de diciembre de 2023. De cara al futuro, el mismo mecanismo deberá aplicarse mensualmente para actualizar los fondos educativos que el Estado Nacional debe costear.
Sin embargo, el presidente Javier Milei confirmó que habrá “veto total” a la ley de financiamiento universitario, aprobada por el Senado de la Nación. De esta manera, será el segundo veto del gobierno de La Libertad Avanza (LLA), después de desactivar la ley de haberes jubilatorios: “Si quieren marchar, que vuelvan a marchar”, desafiaron en la Casa Rosada.
El Argentino dialogó con la presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Piera Fernández de Piccoli, para conocer cómo vive la comunidad universitaria esta crisis, el impacto la ley en el equilibrio fiscal y el riesgo de acabar con un proyecto universitario que es prestigioso en el mundo.
-Milei anunció en su cuenta de X que vetará la ley de financiamiento universitario, ¿qué opinas? ¿Qué medida van a tomar?
-No me sorprende el veto, pero sí quiero pedirle al presidente de la Nación que reflexione, que no sea necio y soberbio. Éste es un reclamo genuino de la universidad pública para poder funcionar, y ya hubo una demostración de la sociedad argentina de cuánto valora la universidad pública.
Así que hasta último momento vamos a intentar que el presidente recapacite; se tiene que dar cuenta que con el veto a los jubilados ha cometido un terrible error y que la sociedad argentina no se lo va a perdonar.
Ahora, si su actitud sigue siendo la intransigencia e imposición, nosotros estamos trabajando de manera articulada con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y con los gremios docentes y no docentes para convocar a una nueva movilización.
-¿Qué pasará con el Presupuesto Educativo 2025?
-Hay una gran incertidumbre respecto al tema, porque si el gobierno no escucha la propuesta que le acercó el CIN y tiene como base el presupuesto que hoy está vigente, la realidad es que nos está dejando con un monto sumamente atrasado. Por eso es tan importante que la ley de financiamiento universitario se promulgue y tenga vigencia desde hoy.
Pero insisto, si se tiene como base el presupuesto de 2024, va a ser por completo insuficiente y, lamentablemente, nos lleva de nuevo a un escenario de conflictividad para el 2025.
-De cara a 2025, ¿qué impacto tiene la ley de financiamiento universitario en el equilibrio fiscal?
-La ley de financiamiento educativo (aprobada en 2006) establece destinar a educación, en términos generales, alrededor del 6% del PBI, de los cuales cerca del 1,5% debería ser destinado a las universidades públicas. No obstante, nunca se ha superado en términos de inversión el 1% del PBI.
El problema es que hoy estamos a la mitad de ese valor. Por eso, cuando se habla del impacto fiscal que tiene esta ley, lo que hace es poner un parche sobre el desfinanciamiento de este año. Sobre todo para equilibrar la cuestión salarial, que es la más grave.
Si uno compara con otros sectores laborales, ninguno ha perdido tanto poder adquisitivo como los docentes y no docentes universitarios, ya que se estima que perdieron alrededor del 50%.
Entonces, esta ley implica un impacto fiscal del 0,14%, es más, según un informe elaborado por la propia oficina del presupuesto del Congreso, hoy nos está costando a todos los argentinos que el 85% de los docentes y el 60% de los no docentes estén por debajo de la línea de la pobreza, porque el gobierno no quiere hacer una inversión del 0,08% del PBI. Por lo tanto, acá no hay una cuestión económica, sino hay una cuestión ideológica contra la universidad.
-¿Cuánto cobra hoy un docente y no docente universitario?
-El CIN publicó un informe detallando todos los salarios docentes. Por ejemplo, la categoría simple, que son la mayoría de los docentes universitarios, ganan mensualmente entre $130.000 y $260.000. Es decir, hoy a un profesor esa plata no le alcanza ni para pagar la nafta del auto para ir a dar clases.
Un profesor de dedicación exclusiva y que es titular está llegando a cobrar $1.000.000. Es lo que más puede cobrar por mes un docente universitario.
-Cuando el INDEC informó que una familia tipo necesitó ingresos en agosto por $939.887 para no quedar por debajo de la línea de pobreza
-Exacto, por eso el propio informe indica que la gran masa salarial docente está por debajo de la línea de la pobreza. Son muy pocos los que cobran un poquito más por antigüedad.
Es real que la Argentina tiene una deuda histórica con los docentes, pero el nivel de ahogamiento al que estamos sometidos hoy en día, no lo hemos visto en la historia del país.
-¿Cómo viven los estudiantes esta crisis en la cotidianidad de las universidades?
-Los estudiantes ven que los profesores no llegan, ni siquiera, a pagar fotocopia de los parciales. Esta situación los lleva a una incertidumbre absoluta, porque no saben si van a poder finalizar su trayecto académico en un contexto así.
Pero además, la situación es muy complicada para los estudiantes porque, si bien la universidad es no arancelada, hoy estudiar significa muchas veces mudarte de ciudad, pagar un alquiler y demás. Entonces, cuando uno piensa en todos esos gastos, son montos que se han duplicado o triplicado, lo que no se ha incrementado son las becas de los estudiantes, que es de $35.000. A un estudiante del interior del país esta cifra no le alcanza ni para pagar la factura de la luz.
Por lo tanto, el reclamo no es sólo sobre el presupuesto universitario, sino también a quién le permiten acceder y permanecer en la universidad.
-¿Qué proyecto de universidad está en riesgo si se veta la ley?
-Si hay veto vamos a volver a convocar el apoyo de la sociedad, porque lo que estamos discutiendo no es sólo un proyecto de ley para que sobreviva la universidad un año, sino qué proyecto de universidad pública queremos y con él, qué proyecto de país aspiramos.
Creo que hay una intencionalidad muy clara de deteriorar la calidad académica de la universidad y generar una institución cada vez más excluyente, y la realidad es que nuestro modelo universitario es reconocido a nivel internacional por el prestigio que tiene, su excelencia académica y por el acceso irrestricto y no arancelario.
Hoy estamos luchando por preservar ese modelo universitario con todo lo que tiene la universidad pública para mejorar.
Quiero pedir que todos aquellos que crean en la universidad pública como una herramienta de movilidad social ascendente, que así como nos acompañaron el 23 de abril, nos vuelvan a acompañar porque no tenemos otra opción más que la de salvar a la universidad.
Entrevista
Lorena Vega, del teatro autogestivo a la popularidad: “Siempre pensé en cambiar mi destino”
En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, la actriz, directora y dramaturga habla con El Argentino sobre cómo vive la popularidad, el deseo que sostuvo su recorrido y aquella certeza que apareció mucho antes: había una realidad que quería cambiar.
A Lorena Vega todavía le resulta extraño observar lo que ocurre a su alrededor. Después de más de tres décadas de trabajo, la popularidad llegó a los 50 y, por momentos, la mira casi como si le estuviera pasando a otra persona. “Me pongo en observadora de un fenómeno que pareciera que no me pasa a mí”, cuenta.
El reconocimiento la encuentra, además, en pleno movimiento. Mientras Sottovoce la lleva a compartir escenario con Adrián Suar, Carla Peterson y Fernán Mirás, su presente se reparte entre el teatro, el cine y las series. Sin embargo, asegura que no mide este momento únicamente por la exposición.
“Lo vivo con agradecimiento, lo vivo con diversión. Hay cosas que me divierten y me sorprenden”, dice. Vega encuentra una imagen más precisa para explicar qué hace con todo lo que recibe: “Se traduce un poco en impulso, en confianza, en alegría, como si me recargara cartuchos para seguir haciendo”.
Hay una distancia enorme entre esta Lorena Vega y aquella chica que, a los 17 años, empezaba a impulsar sus propios proyectos. Y, al mismo tiempo, algo permanece intacto. Cuando se le pregunta cómo imaginaba entonces a la mujer adulta que sería, la respuesta aparece por otro lado: “Creo que siempre pensé en cambiar mi destino”.
Por qué Sottovoce llegó en el momento justo para Lorena Vega
Sottovoce aparece en medio de ese presente cargado de proyectos, pero también marca para Vega una renovación. “Yo vengo haciendo muchas obras de teatro, pero la que tiene menos tiempo ya tiene cinco años. Entonces hacía muchos años que no estrenaba algo como actriz, sí como directora. Necesitaba una renovación en ese camino, de crear algo y que pase por la instancia de darlo a luz”, explica.
La obra, que se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Nacional, reúne a dos parejas alrededor de la venta de una propiedad y una pyme familiar. Lo que podría parecer una discusión sobre cómo repartir bienes empieza a remover pertenencias, memorias, viejos argumentos y secretos.
Para Vega, esa pequeña disputa familiar permite mirar algo bastante más amplio: “Para mí es una obra que, en esos términos micro, habla de los vínculos para después hablar en términos macro de un tipo de momento social. Cómo seguir pensando nuestro futuro, quiénes lo piensan de modo individual, quiénes tienen más consideraciones colectivas. Un poco pone en juego todo eso”.
Su personaje pertenece, además, a un universo que reconoce: popular, barrial y atravesado por una idea de comunidad. La cercanía, sin embargo, no eliminaba el desafío, ya que sostiene que “el riesgo es hacer algo cliché o estereotipado”. Y agrega: “No es el camino que me interesa. Tenía el desafío de no subestimar el personaje y hacerlo por signos ya conocidos, sino encontrarle su singularidad”.
Pero las ganas de aceptar un trabajo no siempre dependen del personaje en sí mismo, según Vega. También puede ser decisivo el lenguaje que propone una obra. En Sottovoce encontró una comedia “popular, ácida y atrevida” donde, a medida que avanza el conflicto, la superficie empieza a romperse.
“Los personajes son punzantes, se van destartalando y afeando, no solo porque se empiezan a deteriorar visualmente, sino porque empiezan a aflorar muchas miserias internas, mucha mugre”, comenta la actriz a El Argentino.
“Producir con lo que se tiene”: la escuela de la autogestión
Actuar, dirigir, escribir y motorizar sus propios proyectos no es algo nuevo para Lorena Vega. Empezó a moverse entre esos distintos roles cuando todavía era adolescente. “Desde que empecé a tener inquietudes artísticas o profesionales, siempre fui parte de procesos autogestivos. Y siempre me ubiqué en roles que motorizaban mucho esos proyectos”, recuerda.
En esa trayectoria también aparece su paso por el centro cultural que funcionaba en la fábrica IMPA, en Almagro. “Muchos artistas trabajábamos ahí en el centro cultural, dando clases o haciendo espectáculos”, cuenta. Allí, crear también suponía conseguir los recursos y tejer los vínculos necesarios para sostener cada proyecto.
“La autogestión, producir con lo que se tiene, con lo que hay, buscar ayuda, generar lazos, me parece que eso es parte de nuestra cultura, y que profundamente en el teatro independiente eso sucede. Es un poco la escuela que hacés”, cuenta.
Esa lógica también atraviesa su experiencia detrás de escena. En los últimos años sumó trabajos como guionista y codirectora, aunque Vega ubica el impulso por ocupar esos lugares mucho antes de que algunas discusiones actuales tuvieran nombre: “Yo lo entiendo así desde antes de que se nombrara, como se nombra ahora con tanta claridad, el feminismo, la paridad de género o el tema de igualar los cupos. Es algo que ya estaba en mí”.
Al hablar del lugar de las mujeres detrás de cámara, esa iniciativa adquiere también una dimensión colectiva: “Las mujeres estamos con una decisión, con una claridad sobre que si no ocupamos los espacios, no los tenemos. Con muchas historias por narrar que no fueron contadas, con mucho para decir desde nuestra perspectiva, con muchas chicas formadas en los rubros técnicos, detrás de cámara”.
El deseo y la subsistencia cuando el contexto no acompaña
La autogestión podría prestarse fácilmente a un relato romántico sobre hacer lo que uno quiere pese a cualquier dificultad. Vega pone un límite antes de llegar allí.
Consultada por El Argentino sobre qué podría decirles a los jóvenes que intentan abrirse camino en el arte en un contexto adverso, primero habla de las necesidades básicas: “Me parece que es un momento súper delicado y hay necesidades y prioridades muy fuertes que tienen que ver con sostener cuestiones básicas, como la vivienda, la alimentación, tener un techo, un espacio, poder comer y poder acceder a la educación”. Y añade: “Con mucho respeto entiendo el camino que cada uno vaya decidiendo tomar en relación a cómo subsistir”.
Recién entonces aparece el deseo. “Yo creo que la clave siempre tiene que ver con el deseo, con darle espacio a lo que nos conmueve de verdad, en lo que creemos, más allá de que el contexto sea muy adverso”. No plantea una fórmula. En su propia trayectoria, deseo y posibilidad tuvieron que encontrar muchas veces la manera de convivir.
La popularidad que llegó después de décadas de trabajo
Durante años, Vega tuvo reconocimiento dentro del teatro y del circuito cultural. La llegada a públicos más amplios ocurrió después y amplió considerablemente su visibilidad.
Hoy, lejos de preguntarse por qué no sucedió antes, confiesa a El Argentino: “Estoy segura de que no era lo mismo hace 20 años atrás que ahora, porque era más joven, porque tenía otra experiencia de vida, otro recorrido, porque no era madre, y cuando sos madre las prioridades y el foco están en otro lugar”.
La actriz asegura estar “contenta de que haya sido ahora”, porque entiende que “fue cuando tenía que ser”. Pero en sus palabras hay espacio para la reflexión: “Creo que sucedió en un momento donde uno mira la vida de otra manera, comprende… Me falta, espero, mucho recorrido más, pero es cierto que hay una experiencia de vida que es distinta a los 50 que a los 25”.
Y cuando mira mucho más atrás, hacia aquella chica que todavía no sabía cómo sería su vida adulta, retoma aquella idea de “cambiar mi destino” y explica qué significaba entonces: “Me parecía que nosotros, por ser una familia humilde, teníamos como una realidad que tenía que cambiar. Y yo creo que ese horizonte sí lo tenía, que había algo que tenía que mejorar. Pero muchas veces me parecía muy difícil eso”.
No habla entonces de fama ni de popularidad. Tampoco de llegar a un lugar preciso. “Ese era el signo general: la idea de estudiar y trabajar para cambiar un poco, para modificar mi realidad. Eso sí lo tenía claro”.
Del teatro a las series: los proyectos de Vega
Además de Sottovoce, el presente de Lorena Vega se reparte entre distintos proyectos. En septiembre se estrenó Cautiva, la serie que protagoniza junto a Carolina Kopelioff y en la que interpreta a Cecilia, la madre superiora de un convento atravesado por el abuso de poder. La ficción, de seis episodios, está disponible completa en Flow.

Entre sus trabajos recientes también está Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti que se estrenó a fines de agosto y que Vega protagoniza junto a Jazmín Stuart. A ese recorrido audiovisual se suma la tercera temporada de En el barro, prevista para 2027 y con la actriz nuevamente confirmada como “La Zurda”.
La exposición en cine y televisión no la alejó del teatro. En octubre actúa en Las cautivas y La vida extraordinaria y dirige Civilización. En diciembre, además, Imprenteros, la obra documental que creó junto a sus hermanos a partir de la historia de la imprenta familiar, tendrá nuevas funciones en el Teatro Picadero.
Lorena Vega, fuera de libreto: de Cortázar y David Lynch a una buena salsa de estofado
La actriz y directora se presta al juego rápido y revela gustos, rituales, recuerdos y alguna confesión inesperada.
Un ritual antes de salir a escena: “Me pongo en posición de loto para rezar unas oraciones que pueden venir en el momento”.
Un lugar de Buenos Aires al que siempre volvés: “A Flores, mi barrio”.
Una película que verías una y otra vez: “Con ánimo de amar y El padrino”.
Un libro que te haya marcado: “Todo Cortázar. Puede ser Historias de cronopios y de famas, Último round…”.
Un aroma que te lleve a la infancia: “Una buena salsa de estofado”.
Un pequeño lujo cotidiano que no resignarías: “Soy una persona que siempre resigna lo mío primero. No me jacto de eso: tengo un problema con eso, estoy en falta”.
¿Con quién compartirías un café?: “Hubiese amado conocer a David Lynch, hablar con él, me fascina. Pero desde que hice la campaña de Hecho en Argentina para Netflix me pasó algo con Mafalda. También me gustaría estar un rato con ella. Le preguntaría si extraña a Quino”.
Un talento oculto: “En casa dicen que soy buena para cocinar con pocos ingredientes”.
Un consejo que nunca olvidaste: “Afinar mucho la escucha con lo que siento que sucede. Me lo dieron en las clases de teatro durante mi formación inicial. Sirve para actuar, pero también para la vida”.
Lo primero que hacés cuando tenés un día completamente libre: “Probablemente aprovecho para dormir, pero no me pasa mucho”.
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