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Trabajo

La crisis de Milei: más despidos en supermercados, esta vez en Diarco

Un total de 25 empleados de la sucursal de Lanus se quedaron sin trabajo. La empresa justifica el cierre en la baja de las ventas en los meses que lleva este 2024.

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La caída de las ventas fue el argumento que esgrimió la empresa Diarco SA, al anunciar el cierre de la sucursal ubicada en Remedios de Escalada 1228 de Lanús y el cese del vínculo laboral con 25 trabajadores que se habían presentado a cumplir con sus tareas habituales.

La medida se produce dos semanas después que otra cadena relacionada con el consumo masivo, Changomas, se desprendiera de 152 empleados. Los trabajadores sin poder ingresar en Diarco contaron con el apoyo y la asistencia del Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda.

La sucursal se había inaugurado en junio del 2007 y alega que su cierre se debe a la baja de las ventas en los meses que lleva este 2024.

Hace apenas dos semanas, el conurbano sureño estuvo convulsionado porque otra cadena de supermercados, Changomas, había incluido 17 despidos en el shopping Alto Avellaneda al centenar y medio que dispuso en respuesta a la reducción de las ventas por la caída del consumo.

Conciliación obligatoria

Ahora, en Lanús, ante la presencia del inspector del Ministerio de Trabajo bonaerense que encabeza Walter Correa para constatar los hechos, se pautó para el viernes una audiencia donde se definirá la conciliación obligatoria.

El Sindicato de Empleados de Lanús Avellaneda -SECLA- que lidera Orlando Machado, informó mediante un comunicado que ”25 compañeros quedaron sin trabajo de manera repentina” debido al cierre de Diarco Lanús».

Tras conocerse la fuerte caída de la actividad económica en el primer trimestre del año, el desagregado correspondiente al consumo en supermercado mostró una caída del 9,3%, según el INDEC. Además, el acumulado enero-marzo de 2024 presentó una variación decreciente aún mayor, del 11,5%, respecto de igual período de 2023.

Región

Fin de la 6×1: Brasil discute trabajar menos antes del balotaje Lula-Bolsonaro

El Senado fijó cinco sesiones de debate y una votación posible el 15 de octubre para la enmienda que baja la jornada máxima de 44 a 40 horas y garantiza dos días de descanso. Necesita 49 de los 81 votos.

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Davi Alcolumbre, presidente del Senado de Brasil, habla durante una sesión del plenario del Senado Federal.
La reducción de la jornada laboral llega al Senado brasileño y se mete de lleno en el balotaje entre Lula y Bolsonaro.

Casi 40 millones de brasileños trabajan seis días para descansar apenas uno. Esa es la cifra que puso sobre la mesa el presidente del Senado de Brasil al anunciar que la Cámara alta debatirá, a días del balotaje, la enmienda constitucional que termina con la escala 6×1 y reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales. En plena campaña, el país vecino discute cómo devolverles tiempo de vida a los trabajadores.

Davi Alcolumbre, titular del Senado, presentó este martes el calendario para tratar la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 221/2019, que la Cámara de Diputados aprobó a fines de mayo. Aseguró que cumplirá exactamente el rito reglamentario, que exige cinco sesiones de debate antes de la votación. En la práctica, habrá cinco jornadas de discusión entre esta semana y la próxima, y la votación en primera vuelta podría llegar el 15 de octubre, diez días antes de la segunda vuelta presidencial.

Qué cambia para los trabajadores

La escala 6×1 es el régimen por el cual se trabaja seis días seguidos con uno solo de descanso. El texto en debate establece dos días de descanso semanal remunerado, sin reducción salarial, y baja el tope de la jornada de 44 a 40 horas semanales, según el detalle publicado por la prensa brasileña. El fin de la 6×1 es una de las prioridades del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en el Congreso.

«Cada senador y senadora de esta legislatura tendrá la libertad de votar con su corazón, con su conciencia y con su convicción, si considera razonable disminuir la escala de trabajo de casi 40 millones de brasileños que viven en la escala 6×1 desde hace décadas», afirmó Alcolumbre, que ante los periodistas dejó entrever su postura personal favorable a la enmienda.

Una cuenta difícil y un reloj en contra

Para ser aprobada, la PEC necesita al menos 49 votos a favor, el 60% de los 81 senadores, en dos turnos de votación. Y entre uno y otro turno el reglamento exige otras tres sesiones de debate, por lo que no está garantizado que la aprobación definitiva llegue antes del 25 de octubre.

El camino ya venía trabado. Tras la media sanción de Diputados, Alcolumbre mantuvo el texto parado y recién en agosto lo giró a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), que lo aprobó a principios de septiembre. Aun así, no lo llevó al pleno: explicó que prefirió esperar el final de la primera vuelta, en la que muchos senadores competían por distintos cargos, para no generar incomodidades a sus colegas durante la campaña.

Ahora la resistencia se trasladó al recinto. La oposición acusa al oficialismo de usar el tema con fines electorales en medio del balotaje y sus líderes en el Senado articulan para no dar quórum en las sesiones de discusión. Del lado del Gobierno, algunos referentes reconocen que el avance de los candidatos de derecha en la renovación del Senado del domingo complica las chances de aprobarla. La oposición que se presenta como la voz del cambio busca vaciar el recinto para no tener que votar una mejora concreta para millones de trabajadores.

El telón de fondo: un balotaje cabeza a cabeza

La discusión llega en el momento más caliente de la campaña. En la primera vuelta del 4 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), obtuvo más de 56 millones de votos, alrededor del 47% de los válidos, contra casi 53,9 millones de Lula, cerca del 45%. Desde entonces, la alianza de União Brasil y Progressistas, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado y el excandidato Romeu Zema anunciaron su apoyo al hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Lula, por su parte, salió a buscar a los 29 millones de brasileños que no fueron a votar: «Tenemos que ir a buscar esos 29 millones de brasileños que no votaron, para que sepan que el voto es necesario para definir el futuro de este país».

En ese escenario, la reducción de la jornada se volvió tema de campaña: los senadores oficialistas recuerdan que el debate lleva años en el Congreso, y la oposición lo acusa de oportunismo electoral.

El contraste con la Argentina de Milei

La comparación con lo que ocurre de este lado de la frontera es inevitable. La Ley 27.802 de Modernización Laboral, sancionada en febrero y promulgada en marzo, mantuvo el tope de 8 horas diarias y 48 semanales que fija la Ley 11.544 desde 1929, e incorporó la posibilidad de pactar un banco de horas para compensar horas extras, siempre que se respeten 12 horas de descanso entre jornadas y 35 horas de descanso semanal.

Los resultados que exhibe esa reforma, según estimaciones del Instituto Argentina Grande (IAG), están lejos de lo prometido: 36.000 empleos formales perdidos y 6.905 empresas menos en sus primeros cuatro meses de vigencia. Mientras Brasil debate trabajar menos sin ganar menos, la Argentina de Milei flexibilizó la jornada y, según el IAG, sigue perdiendo empleo registrado.

Lo que tenés que saber:

  • El Senado de Brasil debatirá la PEC que termina con la escala 6×1 y baja la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales.
  • Habrá cinco sesiones de discusión y la votación en primer turno podría ser el 15 de octubre; se necesitan 49 de los 81 votos en dos turnos.
  • Según Davi Alcolumbre, casi 40 millones de brasileños trabajan bajo la escala 6×1.
  • El balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva será el 25 de octubre.
  • En la Argentina, la reforma laboral de Milei mantuvo el tope de 48 horas semanales e incorporó el banco de horas.
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