Conectate con El Argentino

Trabajo

¿Se terminan las indemnizaciones? El BCRA habilitó el polémico Fondo de Cese Laboral

El Gobierno de Milei avanza con la implementación de un mecanismo que permitiría reemplazar las indemnizaciones laborales tradicionales por aportes empresarios a cuentas bancarias. La medida, aunque se presenta como «opcional», genera alarma en el movimiento obrero.

Publicado hace

#

El-Argentino-Banco Central BCRA

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) formalizó la implementación de las cuentas especiales destinadas al Fondo de Cese Laboral a través de la Comunicación «A» 8288, publicada el 31 de julio de 2025. La resolución materializa uno de los aspectos más controvertidos de la reforma laboral impulsada por La Libertad Avanza, que busca transformar de raíz el sistema de protección de los trabajadores ante el despido.

Se trata de un régimen opcional y que permite reemplazar la indemnización por antigüedad prevista en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo (sueldo por año trabajado). Esta alternativa fue habilitada mediante el Decreto 847/2024, integrado a la Ley de Bases (Ley 27.742).

Un sistema que beneficia al capital

El nuevo esquema contempla la constitución de Fondos Comunes de Inversión (FCI) o Fideicomisos Financieros (FF) que deben incluir explícitamente «Cese Laboral» en su denominación. Los aportes son realizados exclusivamente por el empleador, aunque también pueden ser voluntarios por parte del trabajador si así lo acuerdan las partes mediante convenio colectivo.

Serán cuentas individuales o colectivas, gratuitas y obligatorias para los bancos, según confirmaron fuentes del sector financiero. El aporte mensual máximo será generalmente del 8% de la remuneración computable, aunque en algunos sectores —como la construcción a través de UOCRA— el primer año llega al 12%.

Detrás de la retórica gubernamental sobre la «previsibilidad» para las empresas, se esconde una realidad muy distinta: la posibilidad de que los trabajadores pierdan uno de sus derechos fundamentales a cambio de un sistema que traslada el riesgo del despido al propio empleado.

Las dudas sobre la «opcionalidad» del sistema

Aunque el gobierno insiste en que se trata de un régimen «opcional», las organizaciones sindicales expresan su preocupación por la presión que podrían ejercer los empleadores para que los trabajadores adhieran al sistema. La adhesión requiere acuerdo en los convenios colectivos, lo cual podría transformarse en una imposición de facto en sectores con menor capacidad de negociación.

Los fondos del sistema de cese laboral son inembargables por deudas del empleador o del trabajador y están cedidos condicionalmente a favor de este último. Sin embargo, esta protección no compensa la pérdida de certeza que representaba el sistema anterior, donde la indemnización estaba garantizada por ley.

Control estatal y supervisión fragmentada

Para su correcta administración, la supervisión recae en distintos organismos según el instrumento utilizado: el Banco Central para las cuentas bancarias, mientras que la Comisión Nacional de Valores (CNV) regula los productos de inversión colectiva.

La CNV aprobó la Resolución General N° 1071, con la cual se crea un régimen especial para Productos de Inversión Colectiva de Cese Laboral, en los términos del Decreto N° 847/2024, completando el marco regulatorio que permite la operatoria del sistema.

El trasfondo ideológico de la medida

Esta reforma forma parte del paquete de medidas que el gobierno libertario impulsa para «flexibilizar» el mercado laboral, un eufemismo que en la práctica significa precarizar las condiciones de trabajo y debilitar los derechos de los empleados.

El timing de la reglamentación no es casual: mientras el país atraviesa una profunda recesión con altísimos niveles de desempleo, el gobierno avanza con reformas que benefician al sector empresario a costa de los trabajadores. La medida se enmarca en la lógica neoliberal que privilegia la «competitividad» empresaria por sobre la protección social.

Las consecuencias para los trabajadores

El nuevo sistema presenta varios riesgos para los empleados:

  1. Pérdida de certidumbre: El trabajador ya no tiene garantizada una indemnización fija sino que depende del rendimiento de inversiones financieras.
  2. Transferencia del riesgo: El riesgo del despido se traslada del empleador al empleado, quien debe asumir las fluctuaciones del mercado financiero.
  3. Presión para adherir: Aunque formalmente es «opcional», la presión empresaria podría transformarlo en obligatorio de facto.
  4. Atomización sindical: Al individualizarse la protección, se debilita la capacidad colectiva de negociación.

Un precedente peligroso

La implementación del Fondo de Cese Laboral no es un hecho aislado sino parte de una estrategia más amplia del gobierno de Milei para desmantelar el sistema de protecciones laborales construido a lo largo de décadas. La experiencia internacional muestra que este tipo de reformas tienden a expandirse una vez implementadas, convirtiendo la «opcionalidad» inicial en obligatoriedad.

La reglamentación del BCRA marca un antes y un después en las relaciones laborales argentinas. Mientras el gobierno celebra haber dado «previsibilidad» a las empresas, los trabajadores enfrentan la posibilidad de perder uno de sus derechos más elementales: la certeza de una indemnización justa ante el despido arbitrario.

Puntos clave:

  • El BCRA reglamentó las cuentas para el Fondo de Cese Laboral mediante la Comunicación «A» 8288/2025
  • El sistema permite reemplazar las indemnizaciones tradicionales por aportes empresarios del 8% mensual
  • Aunque se presenta como «opcional», genera preocupación por posibles presiones a los trabajadores
  • La medida forma parte del paquete de reformas laborales del gobierno libertario
  • Los fondos serán supervisados por el BCRA y la CNV según el instrumento utilizado

Economía 💲

Los sueldos en la Argentina del ajuste: lo que los trabajadores piden y lo que el mercado niega

Un relevamiento de la plataforma Bumeran sobre más de un millón de postulaciones reveló que Minería, Petróleo y Gas lidera las pretensiones salariales con $2.278.436 mensuales, mientras que Atención al Cliente barely supera el millón. La brecha entre sectores expone las asimetrías del mercado laboral en pleno ajuste.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Jóvenes-Trabajo-RGB.
Cuánto necesitan ganar los argentinos para vivir, rubro por rubro, en la era del ajuste perpetuo.

La distancia entre lo que paga el mercado y lo que necesitan los trabajadores para vivir no aparece en ningún índice oficial. Pero la brecha se vuelve visible cuando se observa lo que los propios trabajadores dicen que necesitan cobrar: en septiembre de 2026, ningún sector de la economía argentina registra una pretensión salarial promedio que supere los $2,3 millones mensuales, y los rubros con más postulantes piden, en promedio, bastante menos.

El dato surge de un relevamiento de Bumeran, la plataforma de búsqueda laboral, que procesó más de un millón de salarios pretendidos cargados por personas en proceso de búsqueda de empleo o de cambio de trabajo durante el mes de septiembre. Los números no reflejan lo que las empresas pagan, sino lo que los trabajadores consideran un piso razonable para aceptar una oferta.

El podio lo ocupan los sectores extractivos y técnicos

Minería, Petróleo y Gas encabeza el ranking con una media salarial pretendida de $2.278.436 mensuales, calculada sobre 5.893 registros. Le sigue Ingeniería Civil y Construcción, con $2.092.070, y Administración, Contabilidad y Finanzas, con $2.061.864. El cuarto lugar corresponde a Ingenierías en general, con $2.018.897. Son los únicos cuatro sectores cuyas pretensiones superan los $2 millones mensuales.

En el tramo intermedio aparecen Gerencia y Dirección General, con $1.990.312; Recursos Humanos y Capacitación, con $1.883.546; y Legales, con $1.685.138. Le siguen Comercial, Ventas y Negocios ($1.597.018), Aduana y Comercio Exterior ($1.593.249) y Marketing y Publicidad ($1.591.094).

El fondo del ranking: los sectores con más trabajadores, los que menos pretenden

La paradoja del mercado laboral argentino se hace evidente cuando se cruzan dos variables: los sectores con mayor cantidad de postulaciones son, precisamente, los que registran pretensiones más bajas. Comercial, Ventas y Negocios acumula 596.997 registros, el mayor volumen de todo el relevamiento, y su media salarial pretendida es de $1.597.018, por debajo del promedio general del cuadro.

En el extremo inferior del ranking se ubican Atención al Cliente, Call Center y Telemarketing, con una media de $1.062.810, el guarismo más bajo de toda la tabla; Gastronomía y Turismo, con $1.108.224; y Secretarias y Recepción, con $1.190.503. Son sectores que concentran una proporción significativa del empleo informal y precarizado, y donde la negociación individual de salarios opera en condiciones de mayor asimetría.

El ranking completo de pretensiones salariales

  • Minería, Petróleo y Gas: $2.278.436
  • Ingeniería Civil y Construcción: $2.092.070
  • Administración, Contabilidad y Finanzas: $2.061.864
  • Ingenierías: $2.018.897
  • Gerencia y Dirección General: $1.990.312
  • Recursos Humanos y Capacitación: $1.883.546
  • Legales: $1.685.138
  • Comercial, Ventas y Negocios: $1.597.018
  • Aduana y Comercio Exterior: $1.593.249
  • Marketing y Publicidad: $1.591.094
  • Diseño: $1.496.768
  • Producción y Manufactura: $1.475.007
  • Comunicación, Relaciones Institucionales y Públicas: $1.464.060
  • Abastecimiento y Logística: $1.435.919
  • Educación, Docencia e Investigación: $1.416.181
  • Naviero, Marítimo y Portuario: $1.412.245
  • Departamento Técnico: $1.366.352
  • Salud, Medicina y Farmacia: $1.352.766
  • Enfermería: $1.312.442
  • Oficios y Otros: $1.251.617
  • Secretarias y Recepción: $1.190.503
  • Gastronomía y Turismo: $1.108.224
  • Atención al Cliente, Call Center y Telemarketing: $1.062.810

Una foto del ajuste: lo que piden y lo que el mercado ofrece

Las pretensiones salariales funcionan como un termómetro del deterioro del poder adquisitivo. Lo que los trabajadores dicen que necesitan cobrar no es un capricho sino el resultado de un cálculo de supervivencia en una economía donde los servicios públicos acumulan subas superiores al 500% desde diciembre de 2023, los alimentos crecieron más del 32% interanual y los combustibles presionan con aumentos del 10% mensual, según datos del INDEC y de organismos de seguimiento de la economía doméstica.

En ese contexto, que un trabajador del sector de salud pretenda $1.352.766 o que un docente aspire a $1.416.181 no es un indicador de demandas excesivas; es la expresión de un mercado laboral donde el salario real se contrajo de manera sostenida durante toda la gestión libertaria y los trabajadores intentan compensar con sus pretensiones lo que el ajuste les fue quitando mes a mes.

Lo que tenés que saber

  • Minería, Petróleo y Gas lidera el ranking de septiembre con una pretensión media de $2.278.436, seguido por Ingeniería Civil y Construcción ($2.092.070).
  • Solo cuatro sectores superan los $2 millones de pretensión salarial promedio; el resto se ubica por debajo.
  • Atención al Cliente es el rubro con la pretensión más baja: $1.062.810 mensuales.
  • Comercial, Ventas y Negocios concentra la mayor cantidad de registros (596.997), con una pretensión media de $1.597.018.
  • Las cifras reflejan lo que los trabajadores piden, no lo que el mercado paga; la brecha entre ambas es uno de los síntomas del deterioro del poder adquisitivo bajo el ajuste libertario.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo