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Caos en Once y Constitución por el corte de luz

Miles de usuarios debieron buscar transportarse en colectivos, por el corte de luz que afectó a gran parte del país.

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Miles de personas se vieron obligadas este miércoles en las estaciones de trenes de Constitución y de Once a buscar transportarse en colectivos, por el corte de luz que afectó a gran parte del país.

En Plaza Constitución había largas filas en las paradas de colectivos, que incluso superaban las 100 personas, debido a que muchos pasajeros debieron modificar su medio de transporte producto de la interrupción de luz en el servicio en algunas líneas del tren Roca.

Dentro de la estación de Constitución, la mayor parte de los trenes se encontraban «demorados» y «cancelados».Frente a esta situación, los pasajeros miraban preocupados el gran cartel de la estación que informaba sobre el estado de situación de los viajes.

«Solo me queda esperar» afirmó Sergio Ruiz, pasajero de Quilmes, que observó que su viaje de la línea Bosques había sido cancelado. A las 18:20, algunos ramales se preparaban para iniciar su recorrido.En el andén 5, Tomas Roldan se aprestaba a viajar a la localidad bonaerense de Burzaco, luego de esperar el tren por 50 minutos.

«Desde las 17:30 estoy acá. Lo único que quiero en estos momentos es irme a mí casa», dijo Roldán, quien también se mostró preocupado por si tendría electricidad en su domicilio.

Por los altoparlantes, el locutor decía continuamente «los servicios eléctricos se encuentran demorados o cancelados».

La demora y la cancelación de los viajes de tren generó un incremento de pasajeros en los colectivos, quienes esperaban pacientemente sus transportes.

Sabrina Soto decidió tomar el 149 con destino a la ciudad de La Plata, debido a que su tren hacia la capital bonaerense había sido cancelado.

«La verdad es que no se puede creer esto de la falta de luz. Ojalá que tenga luz en casa», remarcó Soto. A su vez, en la estación de subte de Constitución, los pasajeros entraban y salían continuamente de los servicios y mirando los carteles para saber si su línea estaba en funcionamiento.

En tanto, en la estación de trenes de Plaza Once, algunos pasajeros que se dirigían a la localidad de Ituzaingó, Merlo y Moreno vivieron lo mismo que en Constitución, mientras observaban en el gran cartel de la Línea Sarmiento que sus viajes eran «cancelados o demorados por problema en el sistema de alimentación eléctrica .

Silvina Vázquez, pasajera que se dirigía a Castelar, se dijo preocupada: «voy a llegar muy tarde a casa. Desde las 18 estoy acá y en colectivo no regreso porque está muy llena la parada».

Por su parte, Susana González, pasajera que se diría a Haedo, quien estaba acompañada de su hija menor de edad, señaló «con el calor que hizo hoy, ocurrió este corte de luz. La verdad es más para reírse que para llorar».

Por su parte, en algunas paradas de colectivos estaban abarrotadas de personas, con filas que se extendían a lo largo de la plaza.Una de las líneas con mayor cantidad de pasajeros en espera era la 57, qué se dirigía al partido bonaerense de Moreno.

Diego, vecino de esa localidad, señaló: «hace una hora estoy esperando el colectivo. Hace calor y también me estoy quedando sin batería en el celular. Lo único que pido es que se termine este problema».

Inflación

El FMI avala el tarifazo: subsidiar servicios cuesta hasta 22 veces más que ayudar a los pobres

Un informe del organismo multilateral analiza 76 países en tres décadas y concluye que los subsidios a las tarifas de servicios públicos son la forma más costosa e ineficiente de proteger a la población vulnerable frente a la inflación. El documento llega en plena discusión argentina sobre el impacto del tarifazo libertario.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Kristalina Georgieva.
El FMI le da cobertura al tarifazo: un aval técnico que no pregunta si los pobres cobraron lo que perdieron.

Por cada peso gastado en reprimir las tarifas de energía, menos de 20 centavos llegan al quinto más pobre de los hogares. Ese es el dato de fondo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de poner en blanco y negro en un informe de alcance global, y que en el contexto argentino suena a aval técnico del brutal ajuste tarifario que el gobierno de Javier Milei aplicó desde diciembre de 2023.

El documento del organismo multilateral, basado en el análisis de intervenciones estatales en 76 países a lo largo de las últimas tres décadas, concluye que subsidiar las tarifas de los servicios públicos es la estrategia más costosa e ineficiente para proteger a la población de bajos ingresos frente a la suba de precios. La advertencia del FMI no es nueva en el debate económico, pero su publicación ahora, en plena tormenta tarifaria argentina, le da al gobierno de Milei una cobertura ideológica que el oficialismo no tardará en aprovechar.

El argumento técnico: costoso e inequitativo por diseño

El informe del FMI pone el foco en una paradoja que los economistas heterodoxos argentinos conocen bien pero desde el otro ángulo: los subsidios generalizados a las tarifas terminan beneficiando, en términos absolutos, más a los sectores de mayores ingresos que a los pobres. La lógica es simple: quien más consume energía o transporte, más se beneficia de la tarifa subsidiada; y quien más consume, en general, es quien más tiene.

El organismo cuantificó esa ineficiencia con una comparación que resulta difícil de ignorar: «brindar la misma protección a las familias de menores ingresos a través de subsidios al consumidor puede requerir entre tres y seis veces más recursos fiscales que las transferencias focalizadas». Y si el subsidio apunta a la producción energética para mantener las tarifas artificialmente bajas, el derroche es aún mayor: resulta «entre 14 y 22 veces más» costoso que transferir recursos directamente a los sectores vulnerables.

El ejemplo europeo que cita el informe es elocuente: durante la crisis energética de 2022 y 2023, por cada euro gastado en reprimir los precios de la electricidad, el gas natural y los combustibles, menos de 20 céntimos llegaron al quinto más pobre de los hogares. El resto se distribuyó en beneficios que aprovecharon principalmente las clases medias y altas.

Las tarifas en Argentina: el tarifazo y su otro lado

El argumento del FMI no puede leerse en el vacío. En la Argentina de 2026, los servicios públicos acumulan aumentos que van del 339% en electricidad al 912% en transporte desde el inicio de la gestión libertaria, según datos del IIEP (UBA-CONICET). El propio Milei justificó esos aumentos con exactamente el mismo marco conceptual que el organismo valida hoy: la corrección de tarifas distorsionadas como condición de eficiencia y orden fiscal.

Lo que el FMI no problematiza en su informe, y que el debate argentino exige poner sobre la mesa, es la pregunta de qué pasa cuando la transferencia directa a los sectores vulnerables no llega, llega mal o llega tarde. El ajuste tarifario sin una red de contención efectiva no es una solución; es simplemente el mismo problema con otro nombre. El documento omite evaluar si los gobiernos que desmantelan los subsidios efectivamente redirigen esos recursos hacia quienes los necesitan, o si simplemente reducen el gasto y cierran la brecha fiscal a costa de los más pobres.

Inflación diferencial: los pobres siempre pagan más

Uno de los señalamientos más precisos del informe apunta a la inflación que sufren diferencialmente los hogares de menores ingresos. El FMI reconoce que «los alimentos y la energía representan una porción mayor del gasto de las familias de menores ingresos», por lo que estas soportan una inflación real significativamente más alta que los hogares más prósperos durante las crisis del costo de vida. Es, en esencia, el mismo diagnóstico que organizaciones sindicales y centros de estudios económicos heterodoxos realizan sobre la Argentina desde 2023.

Ese reconocimiento choca, sin embargo, con la lógica del ajuste que el propio organismo impulsa a través de sus programas de asistencia. En el caso argentino, el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril de 2025 por USD 20.000 millones exigió al gobierno de Milei sostener el superávit fiscal y acumular reservas, metas que se financian, en buena medida, con la reducción de subsidios a la energía y el transporte.

La receta del FMI: focalización con fecha de vencimiento

El informe propone una hoja de ruta alternativa a los subsidios masivos. Según el documento, «las transferencias focalizadas y temporales son la forma más eficaz y económica de proteger a los hogares más pobres cuando los precios básicos se disparan». La propuesta contempla asistencias estrictamente dirigidas a familias de menores ingresos y, en casos excepcionales donde existan riesgos de tensión social, la cobertura puede extenderse transitoriamente a sectores medios, pero siempre mediante mecanismos de caducidad explícitos atados al impacto real del shock tarifario.

Mantener las tarifas congeladas o retrasadas, advierte el organismo, distorsiona los incentivos de consumo, desestimula el ahorro energético e incrementa el endeudamiento público. El razonamiento es técnicamente sólido en su propio marco, pero ignora un dato político que en Argentina tiene peso histórico: la capacidad real del Estado para implementar transferencias focalizadas masivas, eficientes y oportunas cuando se desmonta simultáneamente la estructura de subsidios que funcionaba como red de contención.

Un aval que no resuelve la pregunta central

El gobierno de Milei encontrará en este documento una confirmación de su diagnóstico sobre los subsidios. Pero el informe del FMI responde a la pregunta equivocada: no dice si el ajuste tarifario argentino fue necesario, sino que establece que, dado que los subsidios son ineficientes, las transferencias focalizadas son preferibles. Lo que no analiza es si esas transferencias llegaron, a quién, cuánto y con qué consecuencias sobre los indicadores de pobreza e indigencia que en Argentina se mantienen en niveles críticos bien entrado 2026.

El debate sobre los subsidios en Argentina no es solo técnico: es político, distributivo e histórico. Y en ese debate, la eficiencia fiscal que el FMI promueve no puede separarse de la pregunta sobre quién decide cómo se redistribuyen los recursos cuando el Estado deja de sostener las tarifas.

Lo que tenés que saber:

  • El FMI publicó un informe basado en 76 países que concluye que los subsidios a las tarifas de servicios son la forma más costosa de proteger a los sectores vulnerables frente a la inflación.
  • Según el documento, subsidiar la producción energética para mantener tarifas bajas resulta entre 14 y 22 veces más costoso que transferir recursos directamente a los hogares pobres.
  • El informe cita la crisis energética europea de 2022-2023: por cada euro gastado en reprimir precios, menos de 20 céntimos llegaron al quinto más pobre de los hogares.
  • El organismo propone transferencias focalizadas y temporales como alternativa, con mecanismos de caducidad explícitos y extensión transitoria a sectores medios solo en casos de riesgo de tensión social.
  • En Argentina, los servicios públicos acumulan aumentos de entre 339% y 912% desde diciembre de 2023, en el marco del ajuste exigido por el acuerdo con el FMI de USD 20.000 millones firmado en abril de 2025.
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