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Seguridad 🚨

Los asaltantes del colectivo de la línea 100 estaban «muy sacados»

Lo dijo uno de los testigos, que fue tomado como «escudo humano» durante el asalto en el que fueron asesinados policía de la PFA Esteban Nicolás Lagos, de 28 años, y Juan Roberto Bonifacio, de 34 años, ambos pasajeros del colectivo atacado.

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Lo dijo uno de los testigos, que fue tomado como «escudo humano» durante el asalto en el que fueron asesinados policía de la PFA Esteban Nicolás Lagos, de 28 años, y Juan Roberto Bonifacio, de 34 años, ambos pasajeros del colectivo atacado.

El hecho tuvo lugar a bordo de un colectivo de la línea 100, donde fueron asaltados los pasajeros y el chofer por dos delincuentes que subieron armados y asesinaron al agente de la Policía Federal, Esteban Nicolás Lago, y a Juan Roberto Bonifacio.

Un pasajero que fue tomado como «escudo humano» por uno de los delincuentes que mataron a un efectivo de la Policía Federal (PFA) y a un barrendero durante un asalto a bordo de un colectivo de la línea 100 en el barrio porteño de Barracas, aseguró hoy que los dos asaltantes estaban «muy sacados», que efectuaron al menos cinco disparos, y que el agente «no tuvo oportunidad» de desenfundar su arma reglamentaria.

«Estábamos en el colectivo cuando de repente subieron dos pasajeros, uno de ellos pasó sin pagar con la SUBE, como avisando que pagaba el segundo, y pasó saludando, diciendo ‘buenas noches, buenas noches’, ya en una actitud sospechosa», contó Cristian, de 29 años, durante un diálogo con la prensa.

Luego, recordó que el segundo delincuente que ingresó a la unidad se dirigió hacia él, que estaba sentado detrás del asiento del conductor, y le dijo «flaco, levantate, esto es un asalto» y lo tomó de la capucha, «como cubriéndose».

«Los dos estaban muy sacados, para hacer maldad, no respetaron nada», dijo el testigo, y siguió: «Subieron con mala actitud, a mí me trataron muy mal, cuando dijo ‘esto es un asalto’ vi la sombra del policía que se para y le disparan, no tardó nada, fue todo muy rápido», agregó sobre el momento en que balearon al agente Esteban Nicolás Lagos (28).

Al ser consultado sobre la posibilidad de que Lagos haya llegado a repeler la agresión con su arma reglamentaria, Cristian explicó que no lo vio con precisión porque el delincuente lo tenía agarrado, pero que no cree que haya existido un intercambio de disparos: «Creo que si el policía tiraba me tiraba a mí, yo estaba cubriéndole la mitad del cuerpo al tipo», detalló.

De acuerdo con su relato, el policía estaba uniformado pero «no llegó a decir nada» y tampoco alcanzó «a desenfundar el arma porque no tuvo tiempo, no tuvo oportunidad». «No lo podíamos creer, estábamos lo más tranquilos y de repente suben dos tipos y, sin mediar palabra, le disparan a un policía; no sabíamos qué hacer», agregó.

El joven detalló que en el colectivo viajaban siete personas y que el asaltante que estaba armado efectuó al menos cinco disparos, tras lo cual junto a su cómplice comenzó a gritarle «abrí la puerta» al conductor, hasta que se bajaron del vehículo sin llevarse ninguna pertenencia de los pasajeros.

«El chofer lo primero que hizo fue encarar para ir a un hospital, pero como encontró la comisaría paró ahí», dijo en referencia a la seccional vecinal 4D de la Policía de la Ciudad, donde, al llegar, alertaron a los policías que estaban adentro mediante bocinazos y gritando que había heridos.

En cuanto a la segunda víctima del hecho, el empleado de higiene urbana Juan Roberto Bonifacio (34), Cristian aseguró que al llegar a la comisaría «estaba bien» y «consciente», aunque «decía que le dolía el pecho y que le costaba respirar».

«Yo bajé por la parte de adelante y él iba atrás mío, lo más bien, y me dijo ‘che, no me mirás la espalda a ver si me dieron, porque me duele'», y allí fue cuando, junto a un agente que los asistió, descubrió que tenía un orificio de bala en la espalda, a la altura de los pulmones, que luego le produjo la muerte mientras era intervenido quirúrgicamente en el Hospital Argerich.

Judiciales ⚖️

Callejero Fino sale de prisión, pero el arma de guerra sigue en la causa

Simón Natanael Alvarenga pasó 39 días detenido por portación ilegal de arma de guerra. Ahora cumple la domiciliaria con tobillera electrónica y delega en su abogado cualquier explicación sobre el arma.

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Del penal a casa con tobillera: Callejero Fino sale de prisión, pero el arma sigue en la causa.

La Justicia le concedió la prisión domiciliaria a Callejero Fino, pero el beneficio llega sin que se haya despejado la pregunta de fondo: cómo llegó un arma de guerra con la numeración limada a una camioneta que circulaba sin patente. El cantante de cumbia y RKT recuperó la libertad condicionada mientras la investigación sigue abierta.

Simón Natanael Alvarenga, conocido artísticamente como Callejero Fino, fue detenido el 30 de agosto en la zona de Villa La Ñata, partido de Tigre. Efectivos de la Policía Bonaerense detectaron una camioneta Volkswagen Amarok que circulaba sin patente y, durante un control de tránsito, encontraron en su interior el arma con la numeración limada. Por ese hecho quedó acusado de portación ilegal de arma de guerra y permaneció detenido en un penal.

Del penal a la casa de Pilar

Después de 39 días detenido, el cantante se reencontró con su hijo Karim y el resto de su familia en el hogar de Pilar que declaró como domicilio para cumplir la prisión domiciliaria. Las imágenes del encuentro fueron difundidas por su pareja, Jessica Belén, quien en sus redes sociales también publicó un agradecimiento a Diego Storto, abogado del artista.

Según informaron fuentes oficiales, Callejero Fino contará con una tobillera electrónica durante el cumplimiento del beneficio. La medida lo devuelve a su familia, pero no cierra la causa por el arma.

Lo que dijo y lo que eludió

A la salida del penal, el artista dialogó con las cámaras del programa DDM de América TV y se declaró “tranquilo” con su situación legal. “Estoy confiando en la Justicia y en mi abogado”, aseguró, en una frase que no aporta ningún dato sobre el caso.

Consultado sobre las supuestas amenazas que habría recibido durante su tiempo en prisión, respondió: “Lo que tenía que declarar, ya lo declaré”. Sobre el arma con numeración limada fue todavía más escueto: “Todo lo que tenga que ver con eso se va a encargar mi abogado”. Mientras la explicación quedó en manos del abogado, la pregunta de fondo sigue sin respuesta pública.

Antecedentes de una causa que se enreda

El caso ya tuvo una derivación. A mediados de septiembre la Justicia bonaerense detuvo a Carlos Mauricio Fernández, ex manager del cantante, acusado de amenazas coactivas tras la denuncia de Alvarenga. Según trascendió, el propio artista explicó en sus declaraciones que portaba el arma por protección.

Las amenazas que el cantante denunció ya derivaron en una detención, mientras que sobre las supuestas amenazas durante su detención el artista no aportó detalles. Esa diferencia pesa en la lectura del caso, porque la misma Justicia que avanzó sobre el entorno del músico ahora le concede el regreso a su casa sin que el origen del arma tenga una explicación pública.

La domiciliaria le devuelve al cantante la rutina con su familia, pero no resuelve lo que motivó su detención.

Lo que tenés que saber:

  • Simón Natanael Alvarenga, conocido como Callejero Fino, fue detenido el 30 de agosto en Tigre por portación ilegal de arma de guerra.
  • Tras unos 39 días en un penal, obtuvo la prisión domiciliaria y, según fuentes oficiales, usará una tobillera electrónica.
  • La camioneta Volkswagen Amarok circulaba sin patente y el arma encontrada tenía la numeración limada.
  • Ante las consultas sobre el arma, el cantante remitió todo a su abogado, Diego Storto.
  • La investigación por el arma continúa en curso y su origen aún no fue explicado públicamente.
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