Ciencia 🧬
Detect-AR: el invento argentino que detecta dengue en 3 horas
Fue desarrollado por el Instituto Leloir y tiene la capacidad de detectar el antígeno viral NS1 en menos de tres horas.
Lo que tenés que saber
- Nuevo test rápido: El kit Detect-AR Dengue permite detectar el virus en menos de tres horas.
- Desarrollo nacional: Creado por el Instituto Leloir, no requiere equipamiento sofisticado.
- Aumento de casos: En 2023, Argentina registró el brote de dengue más grave con más de 783.000 contagios.
- Cuatro serotipos: La reinfección puede causar síntomas más severos.
- Síntomas clave: Fiebre alta, dolor detrás de los ojos y manchas en la piel.
- Prevención: Controlar criaderos de mosquitos y usar repelentes son esenciales.
Un nuevo aliado en la lucha contra el dengue
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el primer test nacional para el diagnóstico rápido de dengue, conocido como Detect-AR Dengue. Este kit, desarrollado por el Instituto Leloir, identifica el antígeno viral NS1 en menos de tres horas. Esta innovación facilitará la detección temprana, crucial en momentos de alta propagación, aliviando la carga en los laboratorios clínicos. El kit puede procesar hasta 92 muestras a la vez, sin requerir tecnología avanzada.
La situación del dengue en Argentina
El país enfrenta un panorama alarmante con el dengue. En 2023, se reportaron más de 783.000 casos y 500 muertes hasta agosto. A diferencia de años anteriores, la enfermedad se ha expandido más allá del norte, afectando también al centro y al norte de la Patagonia. Factores como la urbanización descontrolada y el cambio climático contribuyen a la proliferación del mosquito Aedes aegypti, principal vector del virus.
Conocer los riesgos: cuatro tipos de dengue
El dengue incluye cuatro variantes: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Aunque los síntomas son similares, una infección por un tipo no otorga protección contra los demás. El riesgo de enfermedad grave aumenta para quienes ya tuvieron dengue y se infectan nuevamente con un serotipo diferente. “La infección por un serotipo y una posterior con otro diferente incrementa el riesgo de dengue grave e, incluso, de muerte”, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ventajas del test Detect-AR Dengue
El nuevo test representa un avance significativo en el diagnóstico temprano de la enfermedad. Andrea Gamarnik, líder del desarrollo en el Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir, asegura que “el Detect-AR Dengue permite diagnosticar el virus a un costo accesible”. La bioquímica Belén García Fabiani añade que “este test de producción nacional afianza la soberanía sanitaria y garantiza un control epidemiológico esencial”.
Reconocer los síntomas del dengue
Los síntomas del dengue a menudo se confunden con los de la gripe, pero, a diferencia de esta, no presenta manifestaciones respiratorias. Los principales signos incluyen:
- Fiebre alta
- Dolor detrás de los ojos y en la cabeza
- Dolor muscular y de articulaciones
- Náuseas, vómitos y cansancio extremo
- Aparición de manchas en la piel, picazón y posibles sangrados
Ricardo Teijeiro, infectólogo de la Sociedad Argentina de Infectología, enfatiza la importancia de consultar al médico ante fiebre, dolor de cabeza o cualquier signo sospechoso.
Estrategias de prevención
Ante la circulación del mosquito Aedes aegypti y el riesgo de que el DENV-4 se establezca en el país, la prevención es clave. Es fundamental controlar los criaderos de mosquitos, eliminar recipientes con agua estancada y utilizar repelentes. El Detect-AR Dengue representa una herramienta eficaz para identificar la enfermedad tempranamente. La responsabilidad colectiva y las políticas de salud pública son esenciales para contener su propagación.
Ciencia 🧬
La luz que enciende el cerebro: tres científicos ganaron el Nobel de Medicina por la optogenética
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética: una técnica que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante pulsos de luz, con aplicaciones prometedoras en el tratamiento de trastornos neurológicos y la recuperación de la visión.
El cerebro humano guardó por siglos sus secretos más profundos detrás de una barrera casi infranqueable: la imposibilidad de intervenir sobre una sola neurona sin alterar el conjunto. Esa barrera se derrumbó gracias a un alga unicelular, una proteína extraordinaria y tres científicos que supieron ver lo que nadie había visto. Este lunes, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció ese trabajo con el galardón más importante de la ciencia.
El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado conjuntamente al neurocientífico y psiquiatra estadounidense Karl Deisseroth, del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y a los biofísicos alemanes Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. El anuncio fue hecho en Estocolmo este lunes 5 de octubre de 2026.

Del alga al cerebro: cómo nació la optogenética
Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple que formuló Peter Hegemann: ¿cómo una criatura microscópica como el alga Chlamydomonas, sin sistema nervioso ni ojos, es capaz de detectar la luz y nadar hacia ella? La respuesta que encontró cambió la neurociencia para siempre.
A principios de la década de 2000, Hegemann y Georg Nagel identificaron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie del alga que funciona como un canal iónico activado por la luz. Cuando el haz de luz azul la ilumina, el canal se abre, los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Era, en esencia, un interruptor biológico activado por luz. Las investigaciones reconocidas de ambos científicos se realizaron en los Institutos Max Planck de Bioquímica y de Biofísica.
Karl Deisseroth llevó ese hallazgo a un terreno radicalmente nuevo. Introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas, logrando que las neuronas respondieran a la luz de la misma manera que el alga. Por primera vez en la historia, era posible encender o apagar neuronas específicas dentro de un cerebro vivo con una precisión que ningún fármaco ni electrodo había podido alcanzar. La optogenética había nacido.
Una nueva era para la neurociencia
La Academia Nobel calificó a los tres investigadores como los fundadores de «una nueva era en la neurociencia». El presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, Per Svenningsson, subrayó que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar». El miembro del comité Abdel El Manira precisó que la técnica «se adoptó rápidamente en todo el mundo para mapear conductas complejas como la ansiedad, la sed o la ingesta de alimentos».
Mediante la optogenética, los investigadores de todo el mundo lograron revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos, y que están en la base de trastornos neurológicos y psiquiátricos tan extendidos como la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la depresión y las adicciones. La técnica no solo permite observar qué neuronas intervienen en cada proceso, sino también silenciarlas o activarlas, distinguiendo con claridad causa y efecto en el funcionamiento cerebral.
Aplicaciones clínicas: la vista, el Parkinson y más
El reconocimiento también pone en primer plano las aplicaciones médicas concretas que ya están en curso. Un ejemplo señalado por el propio comité Nobel es la retinitis pigmentosa, una enfermedad que destruye progresivamente las células fotorreceptoras de la retina y lleva a la ceguera. Científicos en distintos países están utilizando la optogenética para intentar restaurar la visión en pacientes con discapacidad visual, introduciendo canales iónicos sensibles a la luz en las células restantes de la retina para que puedan captar señales luminosas.
Las perspectivas se extienden también hacia el tratamiento de trastornos del movimiento y las alteraciones de los circuitos neuronales asociados a enfermedades psiquiátricas. Para el neurocientífico español Juan Lerma, consultado por medios europeos, este es «un premio largamente esperado» por la comunidad científica internacional, que lleva años apostando a la optogenética como una de las herramientas más transformadoras de la biomedicina contemporánea.
Quiénes son los premiados
Karl Deisseroth, nacido en 1971, es psiquiatra y neurocientífico. Desarrolla su labor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, donde integra la práctica clínica con la investigación de laboratorio sobre los mecanismos cerebrales de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.
Peter Hegemann, nacido en 1954, es biofísico y trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín. Su carrera estuvo marcada por el estudio de los mecanismos moleculares de la fotorrecepción en algas y microorganismos, un campo que puede parecer alejado de la medicina pero que demostró ser la puerta de entrada a una revolución científica.
Georg Nagel, nacido en 1953, es biofísico en la Universidad de Würzburg. Junto a Hegemann, fue el responsable de identificar y caracterizar la canalrodopsina, la proteína que se convirtió en la piedra angular de la optogenética. Los tres galardonados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.
Lo que tenés que saber:
- El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética.
- La optogenética permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante estímulos de luz, con una precisión sin precedentes en la historia de la neurociencia.
- La técnica nació del estudio de la canalrodopsina, una proteína del alga Chlamydomonas descubierta por Hegemann y Nagel a principios de los 2000.
- Sus aplicaciones incluyen el estudio de trastornos como Parkinson, epilepsia, depresión y adicciones, y ya se explora su uso para restaurar la visión en personas con retinitis pigmentosa.
- El premio económico asciende a 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), que los tres científicos compartirán.
-
Boxeo6 díasEl Roña Castro murió tras descompensarse en el Bingo de Morón: investigan las causas
-
CABA3 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Elecciones4 díasBrasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte
-
Mundo 🌐4 díasFin de la 6×1 en Brasil: el Senado aprobó dos días de descanso y Lula celebra antes del balotaje
-
Fútbol & Goles!6 díasMucha posesión, poco arco: por qué Boca no pudo con Vasco ni con un hombre de más
-
Papa León XIV6 díasEl Gobierno sostiene el operativo por León XIV pese al diagnóstico del Papa
-
CABA6 díasMano dura como bandera: Jorge Macri suma 600 policías y se burla de sus críticos
-
Papa León XIV6 díasLeón XIV despertó lúcido tras la cirugía y el Gobierno se aferra a la visita

Pingback: 4.11.24 | RISEN - CNEA