Análisis
«Las venas de América Latina siguen abiertas si los gobiernos no las defienden»
El acto de Campaña con Evo Morales por la precandidatura de Grabois, líder de Justa y Soberana a la presidencia.
En un cálido encuentro en la sede de la Facultad de Odontología de la UBA, este martes a las 18, el ex presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma y el precandidato a presidente de Unión por la Patria Juan Grabois, expusieron sobre la soberanía de los recursos energéticos, la planificación de una política de tierra, techo y trabajo y la necesidad urgente de poner en pie la Patria Grande ante la avanzada del Comando Sur.

Ante un auditorio lleno y diverso de identidades latinoamericanas en el que se entonaban cánticos en solidaridad con la resistencia del pueblo jujeño, la diputada cartonera Natalia Zaracho inauguró la actividad en el marco de la Campaña del precandidato a presidente por la fórmula Justa y Soberana. Luego, tomó la palabra Grabois y expresó que: “Es un honor compartir este acto con el hombre que líderó el mayor proceso de transformación social, política, económica y cultural de nuestro siglo que es Juan Evo Morales”– para presentar al ex mandatario boliviano.
“Cuando digo transformación social me refiero a que durante el proceso de cambio la pobreza y la indigencia se redujo a la mitad. Cuando hablo de vocación política me refiero a un proceso constituyente inédito en el mundo con la participación plural de los pueblos originarios y resolviendo un problema político muy complejo que es el de la plurinacionalidad«.
«El crecimiento del producto bruto interno en Bolivia fue el más alto de toda Latinoamérica durante el período que gobernó Evo Morales Ayma, logrando que a partir de la recuperación de los recursos estratégicos se pudiera desarrollar un modelo económico de desarrollo autónomo distinto. Todo este proceso en 2019, sufrió un Golpe de Estado “asesino, genocida con olor a litio, a minerales, a tierras raras, que masacró a nuestros hermanos bolivianos e intentó aniquilar a su líder”-relató el precandidato a presidente.
Grabois advirtió sobre la existencia de una “ofensiva imperialista” que, según él, viene por los recursos naturales como el “litio, el gas y el petróleo”. “Estados Unidos quiere garantizar sus intereses estratégicos con nuestro recursos y eso se llama saqueo”, denunció a continuación. Acto seguido, responsabilizó también al “imperialismo estadounidense” y al gobernador de Jujuy Gerardo Morales por el golpe de Estado que tuvo lugar en territorio boliviano en 2019.
“Morales, actual precandidato a vicepresidente de Rodríguez Larreta en JxC, envió dos meses antes del golpe más de 40 camiones del Ejército argentino para que atravesaran la frontera con el argumento de que iban a llevar ayuda humanitaria a Bolivia. Ahí lo que fueron es a llevar son las armas que se descubrió, después de derrotar al golpe, que reprimieron y asesinaron a nuestros hermanos”, sostuvo.
Para solucionar la pobreza hay que darle poder a los pobres
El rival de Sergio Massa en las elecciones primarias de Unión por la Patria ha criticado en varias ocasiones la “profesionalización” o creciente elitización de la clase gobernante y en esta ocasión explicó sus razones. “Yo lo conocí a Evo hace más de diez años, él encabezó un proceso de cambio profundamente revolucionario sin ser de un sector acomodado de la sociedad, salió de abajo. El compañero trabajaba en la zafra de Jujuy, salió del subsuelo de la patria… y fíjense que nos hacen creer que los señoritos elegantes de saco y corbata, los Chicago Boys, son los que van a resolver los problemas y ¡el que lo hizo en Bolivia fue un indio!”.
Luego el creador del MTE analizó la conformación del Congreso de Bolivia y describió: “El día que me enamoré del proceso fue cuando fui a la reelección, miré desde arriba y ví los obreros con sus cascos, los pueblos originarios con sus vestimentas, es decir que el Congreso estaba indianizado, estaban los excluídos”.
Para Grabois, hacer una revolución política implica integrar el poder estatal y el popular en todo momento de la gestión y es el único que se anima en esta campaña electoral a citar palabras del Comandante Chávez: “para solucionar la pobreza hay que darle poder a los pobres”-afirmó. “Pero acá tenemos un país con un 40% de pobres pero pobres en el Congreso quién hay?”-se preguntó. «Las venas de América Latina siguen abiertas si los gobiernos no las defienden y hoy a diferencia de lo que pasa en Bolivia, a nosotros el litio nos lo están robando, se lo llevan en camiones, a simple declaración jurada de las multinacionales. Lo mismo con el gas, el piso de conexiones a gas natural en Bolivia era bajísimo y Evo lo multiplicó por cien. Y nosotros que tenemos Vaca Muerta y tenemos un 40% de población sin gas natural, no le podemos dar gas natural a nuestra gente«.
“Lo que queremos hacer desde Justa y Soberana, desde nuestra candidatura con la compañera Abal Medina, no es muy diferente de lo que hizo Evo Morales con Bolivia. Es el control estratégico de los recursos naturales, es la política de tierra techo y trabajo, que básicamente es una reforma agraria, una reforma urbana y una pluralidad en el sistema laboral para que esté el sector cooperativo y público y el sector privado con derechos laborales razonables”-finalizó.
Elecciones
¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia
A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.
El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.
No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.
Una lealtad que se conjuga en presente
Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.
El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.
Un Gobierno que no respeta la democracia
Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.
Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.
Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.


El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición
El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.
Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.
Las mujeres y disidencias van al centro del poder
Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.
La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.
Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.
Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.
2027: la lealtad es organizarse
Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.
Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.
-
CABA5 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Elecciones7 díasBrasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte
-
Mundo 🌐6 díasFin de la 6×1 en Brasil: el Senado aprobó dos días de descanso y Lula celebra antes del balotaje
-
Investigación 🔎5 díasDel 3% de los audios a $7.833 millones en sobreprecios: la Justicia reconstruye el negocio de la ANDIS
-
Fútbol & Goles!7 díasConmebol rechazó a Marcos Rojo: no juega ante Flamengo y Estudiantes irá al TAS
-
Geopolítica 🌎7 díasMilei en Washington: jura lealtad a Trump y quiere sacar «a patadas» a Lula
-
Combustibles ⛽7 díasLa nafta empujó la inflación de EEUU al 3,7% y presiona a la Reserva Federal
-
Economía 💲6 díasInflación por provincia: Río Negro, Neuquén y Tucumán superaron el 1,9% nacional de septiembre
