Análisis
Difamar no es informar: el marco legal de las acusaciones sin pruebas
El rol de los medios y su responsabilidad civil. Qué pena podría enfrentar Viviana Canosa.
Delito de calumnias e injurias
En la nuestra legislación, acusar públicamente a una persona de participar en un delito sin pruebas puede constituir un delito en sí mismo. El Código Penal tipifica estas acciones bajo las figuras de calumnias e injurias:
Calumnias: consiste en “la falsa imputación de un delito que dé lugar a la acción pública”. Es un delito penal que puede tener penas de prisión y/o multa (art. 109 del Código Penal).
Injurias: se refiere a “toda expresión que desacredite, insulte o denigre a otra persona”. También puede derivar en sanciones, aunque suele canalizarse por la vía civil (art. 110).
La acusación pública de Canosa contra Florencia Peña y otros, al vincularlos con una red de trata, encuadra claramente en la figura de calumnias agravadas, al tratarse de un delito gravísimo.
El impacto agravado por su difusión masiva
La reiteración de la acusación en un programa de televisión de alcance nacional, y su posterior reproducción en portales y redes sociales, agrava el impacto y amplía la responsabilidad.
En estos casos, los jueces consideran no solo la intención sino también el daño efectivo a la reputación y la vida personal y profesional de la persona difamada.
El rol de los medios y su responsabilidad civil
No solo Canosa puede enfrentar consecuencias legales. También los medios que amplifican sin chequear esa información podrían incurrir en responsabilidad civil.
La jurisprudencia argentina establece que los medios deben verificar la veracidad de lo que difunden, más aún cuando se trata de temas sensibles como delitos.
La Corte Suprema ha afirmado que la libertad de expresión no ampara la difamación gratuita ni la acusación sin pruebas. Florencia Peña ya anticipó acciones legales, al igual que Lizzy Tagliani y periodistas involucrados como Pablo Duggan.
Podría avanzar tanto por la vía penal contra Canosa como por la vía civil contra El Trece y otros medios digitales que replicaron los dichos sin verificar la existencia de una causa.
¿Dónde está el ENACOM?
La emisión de contenidos difamatorios o que inciten al odio o a la violencia simbólica puede ser sancionada por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), que regula los medios audiovisuales.
Canosa ya fue denunciada en el pasado ante el ENACOM por promover contenido peligroso (como el caso del dióxido de cloro), pero el organismo nunca avanzó con sanciones de fondo.
En este caso, el contenido difundido atenta contra el honor, la privacidad y la integridad moral de personas identificadas con nombre y apellido, lo cual podría habilitar una intervención directa.
Por Jesús Rivero
Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal.
Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.
En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.
Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma, en su cuaderno en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.
* escritor y activista político
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