Análisis
Unidad Popular manifestó su repudio al despliegue represivo a jubilados
Piden la renuncia inmediata de Bullrich y juicio político a Milei.
Desde Unidad Popular repudian enérgicamente la brutal operación de inteligencia por parte de las fuerzas al mando de la Ministra Bullrich, que se desplegaron para reprimir brutalmente la marcha en apoyo a los reclamos de los jubilados. Operación que incluyó plantar armas, incendiar patrulleros, etc. Exigimos así mismo la inmediata libertad de quienes queden detenidos a disposición de la Justicia Federal.
La barbarie represiva desatada está claramente probada. Las imágenes son más que elocuentes: el accionar de las fuerzas federales tuvo la clara y salvaje intención de producir el mayor daño físico posible a los manifestantes, el artero maltrato a una compañera de más de 80 años o el disparo en la cabeza al fotógrafo Pablo Grillo (recordando el cruel asesinato de Carlos Fuentealba) son prueba evidente.
Hoy el repudio del conjunto de la sociedad a esta brutalidad exige del resto de las instituciones del Estado un comportamiento a la altura de este ataque. Ni la justicia ni el Parlamento pueden mirar al costado frente a esta escalada represiva. En el caso de la Justicia debe investigar y castigar la intencionada brutalidad del accionar de las fuerzas represivas y debe disponer la inmediata libertad de quienes permanezcan detenidos. Mientras que el Congreso debe autoconvocarse inmediatamente, repudiando en primer lugar la violencia represiva y avanzando en el Urgente Juicio político a Milei.
Acá no se trata solo de una ministra asesina y desquiciada, que sí lo es, sino de un Poder Ejecutivo cuyo titular anunció la feroz represión contra “los zurdos”. Es hora que el conjunto de la institucionalidad no siga apareciendo como dislocada de la protesta social contra un gobierno que hace agua y ha perdido el control.
Análisis
El Nobel de Economía para dos neokeynesianos: una ironía para Milei
La Real Academia Sueca de Ciencias distinguió a Robert Hall, de Stanford, y a Michael Woodford, de Columbia, por desarrollar los modelos que hoy usan los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico. El galardón consagra al paradigma neokeynesiano como herramienta central de la política económica contemporánea, en las antípodas del credo libertario que profesa el presidente argentino.
Dos economistas formados en la tradición keynesiana se llevaron este lunes el Premio Nobel de Economía 2026. Robert Hall, de 83 años, y Michael Woodford, de 71, fueron distinguidos por la Real Academia Sueca de Ciencias por construir los marcos teóricos que permitieron a los bancos centrales y los ministerios de finanzas de todo el mundo sincronizar políticas monetarias y fiscales para amortiguar los vaivenes del ciclo productivo. El premio corona décadas de investigación que colocaron al Estado como actor indispensable en la estabilización económica, un principio radicalmente opuesto al dogma que guía la gestión de Javier Milei en la Argentina.
Hall se desempeña en la Universidad de Stanford, en California; Woodford, en la Universidad de Columbia, en Nueva York. El titular del Comité evaluador, John Hassler, subrayó a través de un comunicado que las investigaciones de ambos aportaron «una base teórica estable» para que las autoridades económicas contemporáneas puedan sortear con mayor eficacia turbulencias externas como shocks energéticos o variaciones bruscas en las pautas de consumo hogareño.
Microeconomía al servicio de la macro
El aporte central de Hall y Woodford fue construir el paradigma neokeynesiano desde abajo hacia arriba: en lugar de analizar la economía como un bloque desde una perspectiva panorámica, sus modelos se asientan en decisiones individuales de millones de hogares y empresas. Ese cambio de enfoque generó una reconfiguración de paradigmas que hoy es el estándar de los bancos centrales más influyentes del planeta.
La hipótesis de Hall, presentada en un artículo de 1978, sostuvo que los cambios en el consumo no pueden predecirse porque dependen de información nueva e impredecible. Ese hallazgo resultó fundacional para la investigación moderna sobre el comportamiento del consumidor. Por su parte, el modelo de Woodford permitió responder de forma más eficaz a las perturbaciones que alteran el equilibrio entre oferta y demanda: una escasez de materias primas, un avance tecnológico que abarate la producción, una buena noticia sobre el futuro que impulse el consumo, o la noticia contraria. En todos esos casos, la política de estabilización, ya sea monetaria o fiscal, puede restablecer el equilibrio. La conclusión implícita es que el Estado no es el problema, sino parte de la solución.
El Nobel que Milei no puede ignorar
El galardón llega en un momento de singular elocuencia. Mientras el gobierno de Javier Milei profesa el achicamiento del Estado, el recorte del gasto público y la desregulación como mandatos irrefutables, la academia internacional que evalúa los avances del pensamiento económico eligió premiar precisamente lo opuesto: la demostración científica de que la intervención estatal inteligente, coordinada y basada en evidencia, reduce el sufrimiento de las personas durante las crisis. El premio no es solo un reconocimiento académico; es un mapa de lo que la ciencia económica global considera la frontera del conocimiento.
La tensión no es nueva en la historia del Nobel de Economía. En 2024, el galardón fue para investigadores de la desigualdad; en años anteriores se premió el análisis de las crisis financieras y el mercado laboral. La secuencia consolida una tendencia: la academia sueca premia la complejidad institucional antes que la pureza ideológica del mercado libre.
Una distinción con historia propia
El Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, su nombre formal, fue instaurado en 1968 por iniciativa del Sveriges Riksbank para conmemorar su tricentenario. No fue creado por Alfred Nobel en su testamento original, a diferencia de los galardones en Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. Su primera edición tuvo lugar en 1969, con el reconocimiento a los pioneros Ragnar Frisch y Jan Tinbergen. La dotación monetaria es equiparable al resto de las disciplinas tradicionales del Nobel.
Lo que tenés que saber
- Robert Hall (Stanford, 83 años) y Michael Woodford (Columbia, 71 años) ganaron el Premio Nobel de Economía 2026.
- Fueron distinguidos por desarrollar los modelos neokeynesianos que usan hoy los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico.
- La hipótesis de Hall sobre el consumo data de 1978; el modelo de Woodford permite responder a perturbaciones de oferta y demanda con política de estabilización.
- El premio consagra la intervención estatal coordinada como herramienta científicamente válida, en contradicción directa con la doctrina económica del gobierno de Milei.
- El galardón fue creado en 1968 por el Sveriges Riksbank; su primera edición fue en 1969.
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