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Análisis

¿Por qué se celebra hoy el Día Internacional de la Mujer?

Si bien las relaciones de género y sus contradicciones son temas abordados desde la antigüedad, no es hasta la modernidad que las mujeres toman en sus propias manos la problemática y comienzan a hacer públicos sus reclamos y reivindicaciones. La historia de las luchas feministas.

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La historia de la lucha de clases es extensa, compleja y tiene muchos hitos que marcaron un antes y un después, tanto en la tradición obrera como en las pujas políticas con la burguesía.

En ese sentido, la celebración del Día Internacional de la Mujer es una jornada producto exclusivo de las contradicciones en las relaciones de producción y de la barbarie capitalista.

Si bien las relaciones de género y sus contradicciones son temas abordados desde la antigüedad, no es hasta la modernidad que las mujeres toman en sus propias manos la problemática y comienzan a hacer públicos sus reclamos y reivindicaciones.

Mary Wollstonecraft, con su obra “Vindicación de los derechos de la mujer”, publicado en 1792, instaló los principios del feminismo moderno. Esta escritora y filósofa inglesa, madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, y compañera de William Godwin, pionero del movimiento anarquista; fue la primera en distinguir y argumentar que las mujeres no son por “naturaleza” inferiores al hombre y que ambos géneros deberían “recibir la misma educación” y ser considerados, de la misma manera, como “seres racionales”.

Con Wollstonecraft considerada como la primera feminista de la modernidad, la chispa de las reivindicaciones de género fueron poco a poco propagándose, principalmente entre las mujeres anarquistas, para más tarde llegar a toda la clase trabajadora y el movimiento obrero.

En ese marco y como antecedente de una tragedia ocurrida en Nueva York el 25 de marzo de 1911, en el que 123 obreras perdieron su vida a causa de un incendio provocado por los dueños de una fábrica textil, es que el Día de la Mujer Trabajadora fue tomando forma.

El siniestro de la fábrica textil, Triangle Shirtwaist Co, es considerado uno de los desastres industriales más grandes de la historia de la ciudad de Nueva York y de todo los Estados Unidos, donde además de morir las 123 operarias, perecieron 23 hombres, en su mayoría jóvenes inmigrantes de Europa del Este e Italia, quienes en el marco de una huelga por mejores condiciones de trabajo, fueron encerrados intencionalmente en las instalaciones que, posteriormente, fueron incendiadas con todas sus trabajadoras dentro.

Dos años antes de la tragedia, el partido socialista de los EEUU ya había declarado el 28 de febrero de 1909 como el Día de las Mujeres Socialistas. Poco después, en agosto de 1910, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas amplió el alcance de la celebración al proclamar esa jornada como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Las socialistas marcaron a ese día como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres y el objetivo era promover la igualdad de derechos con los hombres, el derecho al voto y el fin de la opresión social, laboral y también en el ámbito familiar.

Luego de la proclama de las mujeres socialistas, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, donde además de exigirse equidad sobre el sufragio universal, se reclamó por el derecho a ocupar cargos públicos, por el acceso a la formación profesional, por el trabajo legítimo y la no discriminación laboral.

Unos días más tarde, la conmoción internacional por el crimen de la fábrica textil, Triangle Shirtwaist Co, determinó el escenario para que el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se convirtiera en el Día Internacional de la Mujer, aunque no se eligió la trágica fecha del 25 de marzo para su conmemoración, en cambio, se escogió una que se le relacionaba por tres motivos: por tratarse de una huelga protagonizada por mujeres, por ser también en la industria textil, la fábrica Cotton, y por haberse desarrollado en la misma ciudad, Nueva York, pero el 8 de marzo de 1908.

Es asi que, en 1914, Alemania, Suecia y Rusia conmemoraron por primera vez y de manera oficial un 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer. Una nueva fecha para la celebración pero que conservó la impronta que marcaron las socialistas para esa día: que sea una jornada de lucha por los derechos de las mujeres.

CIEN AÑOS DE LUCHA

En Petrogrado, Rusia, el 18 de febrero de 1917, en plena Guerra Mundial y en vísperas de la Revolución, la gigantesca fábrica Putilov cerró dejando a 30.000 trabajadores en situación desesperada, esto derivó en un fuerte reclamo y una huelga masiva. Veinte días más tarde, el 8 de marzo, se celebraron una serie de manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer, movilizaciones que generaron una fuerte tensión.

La situación alcanzó un álgido tono político y económico y el día siguiente, el 9 de marzo de 1917, los cosacos tenían la orden de reprimir las manifestaciones obreras, pero las imágenes previas de ver a las amas de casa mendigando pan fue la gota que derramó el vaso y en un marco de hastío general, la fuerza de choque imperial se negó a atacar al pueblo que había tomado las calles.

Después de la Revolución de Octubre, una destacada miembro del Partido Bolchevique, Alexandra Kollontai, logró grandes reivindicaciones y leyes para la mujer, como que fuera legal el divorcio y el aborto, y también consiguió que el 8 de marzo se considerase fiesta oficial en la Unión Soviética.

A pesar de los logros de Kollontai y las mujeres rusas, durante varias décadas esa jornada fue laborable, sin embargo, el 8 de marzo de 1965, por decreto del Presidium del Sóviet Supremo de la Unión Soviética, se declaró esa fecha como no laborable.

Una década más tarde, en 1975, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también comenzó a celebrar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Y en diciembre de 1977 proclamó definitivamente esa jornada como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Esta proclama de la ONU llevó a algunos países a oficializar este día dentro de sus calendarios, esa adhesión fue creciendo con los años y en la actualidad son muy pocos los países que no conmemoran esa fecha oficialmente. Y este 8 de marzo vuelve a hacer historia al celebrarse nuevamente, por quinto año consecutivo, el Paro Internacional de Mujeres (#PIM), en el marco de una jornada de lucha y reivindicación por los derechos de la mujer y contra la violencia de género en todas sus manifestaciones..

Análisis

Suicidios récord: la salud mental, otra víctima de la motosierra de Milei

En 2025 se registraron 5.209 suicidios, un 22,6% más que el año anterior, y ya es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años. Mientras crecen las consultas y las internaciones, el programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Rompecabezas.
Salud mental en la era Milei: el récord de suicidios avanza mientras el Estado es desguazado.

Catorce vidas por día. Ese es el saldo que dejó el suicidio en la Argentina durante 2025: 5.209 personas murieron por esta causa, la cifra más alta desde que existen registros oficiales en el país. La tasa trepó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos, que se ubicó en 3,6. Hoy mueren muchas más personas por suicidio que por la inseguridad que ocupa el centro de la agenda oficial.

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación y marcan un salto del 22,6% respecto de 2024, cuando se habían contabilizado 4.249 muertes. Según el análisis del Observatorio de Política Criminal sobre esa misma base, entre 2017 y 2025 los casos crecieron un 57,7%. La Asociación Argentina de Salud Mental calificó el cuadro como una crisis alarmante que atraviesa todo el territorio nacional, y la diputada nacional Natalia Zaracho (Unión por la Patria) lo resumió sin eufemismos: «Estamos frente a un récord de suicidios en Argentina».

Adolescentes y jóvenes, en el centro de la crisis

El SNIC ubica al suicidio como la primera causa de muerte en la franja de 15 a 34 años, por encima de los siniestros viales. Las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación muestran que desde 2022 ocupa ese primer lugar entre los 15 y los 24 años. En el tramo de 15 a 19 años, la tasa llega a 12,7 cada 100.000 adolescentes, según el estudio sobre suicidio en la adolescencia presentado por UNICEF Argentina. Los números confirman que la crisis de salud mental golpea con más fuerza a quienes recién empiezan a construir su vida.

Cuatro de cada cinco muertes corresponden a varones, mientras que las mujeres concentran el 61% de los intentos. El Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, publicado a fines de diciembre de 2025, contabilizó 11.799 intentos de suicidio hasta el 31 de octubre de ese año, más de 33 por día. El mapa también es desigual: Entre Ríos encabezó el ranking provincial con 20,8 casos cada 100.000 habitantes.

UNICEF advierte que la muerte autoprovocada nunca responde a un único factor, pero su estudio identificó un patrón que interpela directamente a la política pública: las tasas son más altas entre los chicos y chicas con menores niveles de educación. «Este dato indica un vínculo entre eventos relativos al suicidio y grados de vulneración social», afirmó Fernando Zingman, especialista en Salud del organismo. Entre los factores de riesgo, UNICEF señala la ausencia de personas significativas o de instituciones capaces de contener, proteger y acompañar a los adolescentes en su desarrollo.

El Estado que se retira cuando más se lo necesita

La demanda de atención no para de crecer. Según Zaracho, las consultas por salud mental aumentaron un 23% y las internaciones un 42%. Frente a ese escenario, la legisladora describió un sistema con faltante de profesionales, ausencia de turnos y programas de prevención y atención desfinanciados. «Esto no es casualidad», planteó.

Los números del presupuesto le dan la razón. Según la Fundación Soberanía Sanitaria, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud de la Nación cayó un 31% en términos reales entre 2023 y 2024. En 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registró una baja adicional del 18,2%, y el programa financiado bajo la Ley de Salud Mental N° 26.657 perdió un 34% de su presupuesto real. La norma que obliga al Estado a garantizar atención en salud mental sigue vigente en el papel, pero quedó vaciada en los hechos.

El caso más visible es el del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, el único establecimiento público nacional especializado en salud mental y adicciones: su presupuesto acumuló una caída del 46% entre 2023 y 2026, según la Fundación Soberanía Sanitaria. En octubre de 2024 se cerraron allí la internación, la guardia interdisciplinaria y la atención por demanda espontánea. El sindicato de salud FESPROSA denunció además que el desfinanciamiento del programa Remediar dejó a hospitales públicos de todo el país sin psicofármacos para sus pacientes.

El recorte sanitario se inscribe en un ajuste más amplio. Desde diciembre de 2023, los programas sociales cayeron un 61% en términos reales y el gasto primario total un 31%, según el relevamiento del Foro Economía y Trabajo. La motosierra no distinguió entre gasto superfluo y redes que sostienen la vida.

Un malestar que no es solo individual

La tendencia al alza viene de años anteriores, pero el salto de 2025 coincide con el período de mayor deterioro de los ingresos y de retiro del Estado. Investigaciones relevadas por el Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos señalan a la pérdida de empleo, la caída del salario real y la incertidumbre sobre el acceso a servicios básicos como condicionantes directos del malestar psíquico. Datos de la Universidad Católica Argentina (UCA) indican que el malestar psicológico se duplica en los sectores que viven por debajo de la línea de pobreza.

La psicóloga Soledad Dawson, directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, lo planteó en términos colectivos: «Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad». Desde esa misma institución subrayaron que la prevención exige una red concreta: «Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar».

Las escuelas, los hospitales y los programas que deberían sostener esa red son, precisamente, los que el Gobierno de Javier Milei desfinanció con más intensidad. A eso se suma, según advierten especialistas en salud mental, el peso de un discurso oficial centrado en el mérito individual y la confrontación permanente, que empuja el sufrimiento hacia la soledad en lugar de canalizarlo en lazos colectivos.

Los estudiantes escriben la ley que falta

Ante la falta de respuestas, fueron los propios adolescentes quienes tomaron la iniciativa. Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, convocados por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de la Ciudad de Buenos Aires, debatieron en la Legislatura porteña un proyecto de ley de salud mental escrito desde las aulas, en espacios cedidos por las Madres de Plaza de Mayo y por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Tomaron la palabra delegados del Mariano Acosta, el Nacional Buenos Aires, el Pellegrini, el Lenguas Vivas, el Juan B. Justo y la Técnica 37, entre otros colegios.

«Hoy se demostró la necesidad de una respuesta concreta sobre la crisis de salud mental», escribió la UES en su cuenta oficial. La organización agradeció a la diputada Berenice Iañez por impulsar el proyecto y definió el encuentro como «un primer paso de nuestra ley». El reclamo tiene antecedentes: bloques opositores de la Legislatura ya habían cuestionado que la ley de bienestar escolar aprobada en 2024 a instancias del gobierno de Jorge Macri no garantizara el nombramiento de especialistas en salud mental en las escuelas.

Cuando los adultos a cargo del Estado miran para otro lado, son los adolescentes quienes salen a reclamar la política pública que les corresponde. El suicidio se puede prevenir, repiten los organismos sanitarios; pero la prevención necesita equipos, turnos, hospitales abiertos y programas financiados. Sin presupuesto, la prevención queda reducida a un eslogan.

Dónde pedir ayuda

Si vos o alguien que conocés está atravesando un momento difícil, podés comunicarte de manera gratuita al 135 desde CABA y el Gran Buenos Aires, al (011) 5275 1135 desde todo el país (Centro de Asistencia al Suicida) o al 0800 999 0091, la línea del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, que atiende las 24 horas. En caso de emergencia, llamá al 911.

Lo que tenés que saber:

  • En 2025 se registraron 5.209 suicidios en la Argentina, un 22,6% más que en 2024 y el récord de la serie histórica oficial, según el SNIC.
  • La tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos.
  • El suicidio es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años; cuatro de cada cinco víctimas son varones.
  • El programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real en 2025 y el Hospital Bonaparte acumuló un recorte del 46% entre 2023 y 2026.
  • Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, nucleados en la UES, debatieron su propio proyecto de ley de salud mental en la Legislatura.
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