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Análisis

No podemos seguir así: cada día que pasa el daño es mayor

El Foro Economía y Trabajo advierte que es imprescindible cambiar el rumbo.

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Por FORO ECONOMIA Y TRABAJO                                                                

En su fracaso, confirmado por una enésima corrida cambiaria, Javier Milei, junto a su ministro de economía, Luis Caputo, “toman todo” para hacerse de los dólares necesarios para sostener una economía financiera inviable. Con un minúsculo grupo de “ganadores”, en primer lugar, los rentistas de los grandes fondos de inversión y, luego, los formadores de precios.  Así condenan a la economía real, la de las familias, el trabajo y la producción.

Toman todo, y “al pasar” no se privan de fraudes como ha sucedido con la suspensión de las retenciones por tres días para conseguir dólares, pero también para que las agroexportadoras hicieran un fabuloso negocio a costa de la recaudación fiscal mientras postergan a las personas con discapacidad y los jubilados.

No les alcanzó con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por ello no se cansan de rendir pleitesía al Sr. Donald Trump y sus asociados, involucrándonos en conflictos bélicos y geopolíticos que nada tienen que ver con nuestro interés nacional.

El gobierno de los Estados Unidos no apoya al país, sino a un grupo gobernante que se enriquece a cambio de hipotecar y destruir nuestra Nación. De los trece viajes de Javier Milei a Estados Unidos, el 14 de octubre será la primera vez que el presidente de ese paíslo recibe para una reunión oficial en la Casa Blanca. El encuentro fue mendigado en busca de ayuda financiera ante unas elecciones que lo encuentran mal parado debido a la colosal estafa que es su gobierno.

Nada es gratis:

  • una deuda impagable, usuraria con las corporaciones financieras, ilegal con el Fondo Monetario Internacional, que será ilegal con los Estados Unidos si es a costa de nuestros recursos y soberanía; hoy es evidente que tenemos un cogobierno Milei–FMI–Trump donde prima el interés geopolítico, económico y de los negocios del más poderoso, lo que es decir estamos en la condición de “cuasi colonia”;
  • con la deuda nos sojuzgan y para pagarla imponen un ajuste que no perdona nada: las y los pibes, los discapacitados, jubilados, la salud, educación, recursos estratégicos, obra pública, ciencia y tecnología, el poder adquisitivo de las familias;
  • con la deuda nos imponen sus negocios, la “bicicleta financiera”, un régimen prebendario de inversiones, la apertura de las importaciones a costa de la desprotección y progresiva destrucción de la industria local; 
  • así tenemos una pronunciada caída de la actividad, cierre de empresas, pérdida y precarización del empleo, precios caros en pesos y en dólares, índices de precios y pobreza mentirosos;
  • ya no hay confianza, tenemos inseguridad alimentaria, física, económica, política, jurídica e institucional en nuestro país;
  • en la reunión del 14 de octubre, no es un secreto, el actual gobierno de los Estados Unidos avanzará en sus objetivos que son públicos: geopolíticos, militares, sobre los recursos minerales estratégicos y en beneficio de las grandes empresas de ese origen que operan en nuestro territorio.

De seguir así implosionará Argentina. Ya no hay lugar para dilaciones ni para los “tiempos” de alguna alquimia política. Cada día que pasa el daño es mayor y con efecto acumulativo. 

Hay que frenar la destrucción de nuestro país. Las recientes elecciones en la Provincia de Buenos Aires demuestran que es posible.

ES IMPRESCINDIBLE CAMBIAR EL RUMBO

Con ese fin, es preciso construir una unidad basada en compromisos concretos con los argentinos, su trabajo, su producción y su futuro. Necesitamos definir un plan* para una salida ordenada. Para decidir el pueblo debe saber de qué se trata. 

¡La mayor participación en las elecciones legislativas del 26 de octubre es decisiva!

Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Juan Pablo Costa,Norberto Crovetto, Raúl Dellatorre,                          Marcelo Di Ciano,Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin,Roberto Feletti,José M. Fumagalli,Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Bernardo Lichinsky, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini,Felisa Miceli, Alejandro Rofman, Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva,                                                                       Juan Carlos Teso, Rodolfo Pablo Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)

*Sostenemos que ese plan necesita incluir:

  1. la inmediata recuperación del poder adquisitivo de los salarios, jubilaciones, salario social complementario, y asignaciones familiares, imprescindible para mejorar las condiciones de vida e incentivar la demanda interna; 
  2. la emergencia cambiaria, reduciendo al mínimo los plazos de liquidación del 100% de las exportaciones en nuestro país, así como los pagos de importaciones que deben ser debidamente justificados ante el Banco Central. La reglamentación debe prever la clara determinación de prioridades y un sistema claro, eficiente, con acceso público a la información y seguimiento de todos los trámites que se realicen, restableciendo el Sistema de Importaciones de la República Argentina, así como la estricta prohibición y penalización mediante la Ley Penal Cambiaria de operaciones/transacciones en moneda extranjera en todos los segmentos del mercado interno; 
  3. revertir la apertura irrestricta de las importaciones;
  4. poner límite a la voracidad de los oligopolios, administrar los precios de los bienes y servicios básicos para vivir y de los insumos para producir; para ello es necesario el seguimiento público y publicitado de sus costos de producción y comercialización;
  5. regular el comercio exterior;
  6. regular los movimientos financieros de la balanza de pagos;
  7. la reforma y reorientación de toda la actividad financiera, bancaria o no bancaria, incluso la de plataformas, al servicio del trabajo y la producción. Una nueva ley de servicios financieros;
  8. la reforma y simplificación tributaria– que paguen más quienes acumulan más rentas-, con una progresiva ley de coparticipación federal;
  9. la revisión, previa investigación, de la deuda externa. Su pago, en la medida que corresponda, debe estar a cargo de sus beneficiarios. El reciente acuerdo entre el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno de Javier Milei se concretó en contra de la ley argentina y del convenio constitutivo de ese organismo, por lo que no debe ni puede pagarse. Esos mismos motivos afectan al préstamo otorgado al Gobierno de Mauricio Macri y deben ser considerados en la revisión.
  10. una necesaria planificación económica y un programa federal de industrialización, articulando a las economías regionales, todas las cadenas productivas, a las producciones urbanas, agrarias y mineras, integrando el sistema educativo, científico y tecnológico nacional, con condiciones laborales donde la revolución tecnológica también redunde en beneficio de los trabajadores que la hicieron posible;
  11. la anulación de todos los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) del Gobierno de Javier Milei, así como la denominada Ley de Bases (27742), el régimen de incentivo de grandes inversiones (RIGI) que comprende y, en particular, todas las normas que vulneren derechos constitucionales y laborales, o el patrimonio de la Nación; el rechazo de los vetos del Poder Ejecutivo;
  12. la recuperación y reestructuración del Estado en función de estos objetivos. La recuperación de las empresas y entes estratégicos que puedan haber sido privatizados.

Análisis

El Nobel de Economía para dos neokeynesianos: una ironía para Milei

La Real Academia Sueca de Ciencias distinguió a Robert Hall, de Stanford, y a Michael Woodford, de Columbia, por desarrollar los modelos que hoy usan los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico. El galardón consagra al paradigma neokeynesiano como herramienta central de la política económica contemporánea, en las antípodas del credo libertario que profesa el presidente argentino.

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El Argentino Diario-Premio Nobel de Economía.
Mientras Milei destruye el Estado, el Nobel galardona a quienes demuestran que el Estado es la solución, no el problema.

Dos economistas formados en la tradición keynesiana se llevaron este lunes el Premio Nobel de Economía 2026. Robert Hall, de 83 años, y Michael Woodford, de 71, fueron distinguidos por la Real Academia Sueca de Ciencias por construir los marcos teóricos que permitieron a los bancos centrales y los ministerios de finanzas de todo el mundo sincronizar políticas monetarias y fiscales para amortiguar los vaivenes del ciclo productivo. El premio corona décadas de investigación que colocaron al Estado como actor indispensable en la estabilización económica, un principio radicalmente opuesto al dogma que guía la gestión de Javier Milei en la Argentina.

Hall se desempeña en la Universidad de Stanford, en California; Woodford, en la Universidad de Columbia, en Nueva York. El titular del Comité evaluador, John Hassler, subrayó a través de un comunicado que las investigaciones de ambos aportaron «una base teórica estable» para que las autoridades económicas contemporáneas puedan sortear con mayor eficacia turbulencias externas como shocks energéticos o variaciones bruscas en las pautas de consumo hogareño.

Microeconomía al servicio de la macro

El aporte central de Hall y Woodford fue construir el paradigma neokeynesiano desde abajo hacia arriba: en lugar de analizar la economía como un bloque desde una perspectiva panorámica, sus modelos se asientan en decisiones individuales de millones de hogares y empresas. Ese cambio de enfoque generó una reconfiguración de paradigmas que hoy es el estándar de los bancos centrales más influyentes del planeta.

La hipótesis de Hall, presentada en un artículo de 1978, sostuvo que los cambios en el consumo no pueden predecirse porque dependen de información nueva e impredecible. Ese hallazgo resultó fundacional para la investigación moderna sobre el comportamiento del consumidor. Por su parte, el modelo de Woodford permitió responder de forma más eficaz a las perturbaciones que alteran el equilibrio entre oferta y demanda: una escasez de materias primas, un avance tecnológico que abarate la producción, una buena noticia sobre el futuro que impulse el consumo, o la noticia contraria. En todos esos casos, la política de estabilización, ya sea monetaria o fiscal, puede restablecer el equilibrio. La conclusión implícita es que el Estado no es el problema, sino parte de la solución.

El Nobel que Milei no puede ignorar

El galardón llega en un momento de singular elocuencia. Mientras el gobierno de Javier Milei profesa el achicamiento del Estado, el recorte del gasto público y la desregulación como mandatos irrefutables, la academia internacional que evalúa los avances del pensamiento económico eligió premiar precisamente lo opuesto: la demostración científica de que la intervención estatal inteligente, coordinada y basada en evidencia, reduce el sufrimiento de las personas durante las crisis. El premio no es solo un reconocimiento académico; es un mapa de lo que la ciencia económica global considera la frontera del conocimiento.

La tensión no es nueva en la historia del Nobel de Economía. En 2024, el galardón fue para investigadores de la desigualdad; en años anteriores se premió el análisis de las crisis financieras y el mercado laboral. La secuencia consolida una tendencia: la academia sueca premia la complejidad institucional antes que la pureza ideológica del mercado libre.

Una distinción con historia propia

El Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, su nombre formal, fue instaurado en 1968 por iniciativa del Sveriges Riksbank para conmemorar su tricentenario. No fue creado por Alfred Nobel en su testamento original, a diferencia de los galardones en Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. Su primera edición tuvo lugar en 1969, con el reconocimiento a los pioneros Ragnar Frisch y Jan Tinbergen. La dotación monetaria es equiparable al resto de las disciplinas tradicionales del Nobel.

Lo que tenés que saber

  • Robert Hall (Stanford, 83 años) y Michael Woodford (Columbia, 71 años) ganaron el Premio Nobel de Economía 2026.
  • Fueron distinguidos por desarrollar los modelos neokeynesianos que usan hoy los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico.
  • La hipótesis de Hall sobre el consumo data de 1978; el modelo de Woodford permite responder a perturbaciones de oferta y demanda con política de estabilización.
  • El premio consagra la intervención estatal coordinada como herramienta científicamente válida, en contradicción directa con la doctrina económica del gobierno de Milei.
  • El galardón fue creado en 1968 por el Sveriges Riksbank; su primera edición fue en 1969.
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