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CABA

Una familia tipo porteña necesitó $1.255.934 en septiembre para no ser pobre

La canasta de la ciudad subió 2,39% en septiembre, superando la inflación. Una familia tipo porteña necesita casi dos millones de pesos para pertenecer a la clase media.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

⬛ Durante septiembre, una familia tipo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires —compuesta por dos adultos y dos menores— necesitó ingresos de al menos $1.255.934 para no caer en la pobreza, según los datos difundidos por el Instituto de Estadísticas y Censos porteño (IDECBA). La cifra refleja un deterioro significativo en la capacidad adquisitiva porteña en apenas doce meses.

El panorama es aún más severo al considerar qué significa estar en la clase media: esa misma familia requirió ingresos de $1.997.377 para acceder a ese estatus económico. Un piso que ilustra las dificultades estructurales de los sectores medios en la capital.

Las canastas se aceleran: más presión sobre los bolsillos

Lo llamativo de la medición de septiembre es que ambas canastas —la que mide indigencia y la que mide pobreza— avanzaron por encima de la inflación registrada en la ciudad. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) trepó 2,39%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) subió 2,29%, en tanto que la inflación en territorio porteño apenas llegó al 2,2%.

Se trata de un fenómeno que intensifica la presión sobre los hogares: cuando la canasta sube más rápido que el índice general de precios, significa que los alimentos y bienes esenciales se están encareciendo desproporcionadamente, afectando con mayor dureza a quienes tienen menos capacidad de ahorro.

El salto interanual: el golpe de un año

La perspectiva de largo plazo es brutal. En apenas doce meses, la línea de pobreza pasó de $993.854 en septiembre de 2024 a $1.255.934 en septiembre de 2025. Eso representa un incremento de 26,4% en un año. La línea de indigencia, por su parte, avanzó de $545.183 a $674.757 en el mismo período: un salto de 23,8%.

Estos números no son meramente estadísticos. Reflejan la realidad cotidiana de cientos de miles de porteños que ven cómo sus ingresos quedan atrapados en una carrera de obstáculos contra precios que no dejan de crecer.

La estratificación: quiénes quedan al margen

El IDECBA utiliza un sistema de clasificación que permite visualizar la fragmentación social:

Indigentes: Hogares con ingresos de hasta $674.756,66. No pueden cubrir ni lo básico para alimentarse.

Pobres no indigentes: Familias que reciben entre $674.756,67 y $1.255.933,88. Pueden acceder a comida, pero poco más.

No pobres vulnerables: Ingresos entre $1.255.933,89 y $1.597.902,16. Apenas por encima de la línea de pobreza, sin colchón de seguridad.

Sector medio frágil: Entre $1.597.902,17 y $1.997.377,70. Aquí está la clase media en precario, donde un imprevisto genera crisis.

Clase media: Desde $1.997.377,71 hasta $6.391.608,67 mensuales. Un segmento que se encoge cada año.

Sector acomodado: Más de $6.391.608,68 mensuales. Un grupo que opera en otra realidad económica.

Puntos clave:

• Una familia tipo porteña necesitó $1.255.934 en septiembre para no ser pobre, 26,4% más que en septiembre de 2024.
• Las canastas básicas subieron por encima de la inflación en el noveno mes del año, intensificando la erosión de ingresos.
• La línea de clase media se ubicó en $1.997.377, un umbral cada vez más lejano para amplios sectores.
• La medición del IDECBA muestra una sociedad porteña cada vez más polarizada y fragmentada en términos de poder adquisitivo.

CABA

Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza

El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.
El ingreso laboral promedio en CABA casi no alcanza para superar la línea de pobreza.

En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.

Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.

La trampa de los números: trabajar no alcanza

La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.

El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.

Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28

El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.

La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.

Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras

La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.

El vaciamiento como política

Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.

El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.

Lo que tenés que saber:

  • El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
  • Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
  • El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
  • La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
  • La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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