CABA
La suba del dólar y la recesión: el combo que explica el 2,2% de inflación porteña
Alimentos, vivienda, salud y transporte fueron los rubros que más impulsaron la suba de precios en octubre. La escalada del dólar oficial impactó en los costos, aunque el freno de la actividad económica limitó mayores aumentos.
La inflación porteña se estancó en 2,2% por segundo mes consecutivo
La Ciudad de Buenos Aires registró en octubre una inflación del 2,2%, la misma variación que había mostrado en septiembre, según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño. El dato evidencia un estancamiento en la tendencia declinante que el gobierno nacional pretendía consolidar tras los fuertes ajustes aplicados desde diciembre.
Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros diez meses del año alcanzó el 25,3%, mientras que la variación interanual —en comparación con octubre de 2024— trepó al 33,6%.
El impacto del tipo de cambio, acotado por la recesión
El incremento mensual del 2,2% reveló que la reciente suba del tipo de cambio oficial tuvo efectos sobre los precios, aunque estos se vieron limitados por la profunda caída de la actividad económica. La recesión sigue actuando como freno ante potenciales traslados más pronunciados a valores finales.
Cinco divisiones concentraron el 64,8% del alza total del índice general: Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Restaurantes y hoteles; Transporte; y Salud.
Vivienda lideró las subas, impulsada por alquileres
La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles —con una ponderación del 17,43% en el índice— fue la de mayor incidencia al subir un 2,0%. Este incremento aportó 0,40 puntos porcentuales a la variación total y se explicó principalmente por las actualizaciones en los valores de los alquileres (2,2%) y de las expensas (2,1%).
Alimentos: frutas con aumentos del 8,6%
Alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un alza del 2,1% mensual. Dentro de este rubro, las frutas encabezaron los incrementos con un 8,6%, seguidas por pan y cereales (2,7%) y carnes (1,7%). Estos productos básicos continúan presionando sobre el bolsillo de las familias porteñas.
Salud, transporte y restaurantes también empujaron los precios
Los gastos en Salud aumentaron 2,0%, principalmente por las actualizaciones en las cuotas de medicina prepaga (1,9%). El rubro Transporte subió 1,9%, impulsado por los ajustes en combustibles y lubricantes, aunque la caída en los pasajes aéreos (-9,2%) contribuyó a moderar el alza general.
Por su parte, Restaurantes y hoteles treparon 2,1%, con aumentos en los precios de comidas preparadas en restaurantes, bares y casas de comidas.
En el análisis por agregados, tanto los bienes como los servicios mostraron comportamientos similares: los primeros subieron 2,2% y los segundos 2,1%.
Puntos clave:
• La inflación porteña se mantuvo en 2,2% por segundo mes consecutivo, frenando la baja de meses anteriores
• Vivienda, alimentos, salud y transporte explicaron casi el 65% del incremento mensual
• La suba del dólar oficial impactó en los precios, aunque limitada por la recesión económica
• La inflación acumulada en el año alcanzó el 25,3% y la interanual llegó al 33,6%
• Las frutas lideraron los aumentos de alimentos con un 8,6% mensual
CABA
Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza
El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.
En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.
Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.
La trampa de los números: trabajar no alcanza
La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.
El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.
Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28
El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.
La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.
Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras
La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.
El vaciamiento como política
Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.
El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.
Lo que tenés que saber:
- El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
- Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
- El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
- La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
- La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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