AMBA
El Gobierno porteño no descarta medidas más restrictivas si siguen en aumento los contagios
El sistema sanitario de la Ciudad ya se encuentra al borde de la saturación, lo que genera la derivación de pacientes a hospitales de la provincia de Buenos Aires.
La Ciudad de Buenos Aires no descarta tomar nuevas medidas restrictivas si no disminuyen los casos de coronavirus, en un momento en el que el sistema sanitario del distrito ya se encuentra al borde de la saturación, lo que genera la derivación de pacientes a hospitales de la provincia de Buenos Aires.
“Si los casos siguen en un valor alto, vamos a tener que tomar nuevas medidas”, admitió este lunes el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, en declaraciones radiales. Además, agregó que «de ser necesarias medidas más restrictivas» hablarán “con la Provincia y la Nación”, y aclaró que «nunca» dejaron «de hablar con el Gobierno nacional a nivel sanitario».
Quirós sostuvo que “después de Semana Santa se vio un aumento brusco de casos” y explicó que “estos días son importantes para ver los resultados de las medidas que se tomaron” tras ese incremento, reflejadas en un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Gobierno nacional (el 241/2021) que la Ciudad de Buenos Aires no acató en uno de los puntos e, incluso, denunció ante la Corte Suprema de Justicia, por considerarlo inconstitucional.
El Gobierno porteño decidió no acatar la suspensión de las clases presenciales por 15 días, que había dispuesto el Poder Ejecutivo Nacional en el DNU, por considerar que no tenía incidencia en el incremento de contagios, al contrario de lo que habían recomendado los expertos epidemiológicos al presidente Alberto Fernández, ya que la presencia de alumnos en las aulas genera incremento de la circulación de personas y, por ende, de posibilidades de contagio.
En ese marco, el vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, coincidió con Quirós en que «si los casos suben», se tomarán «medidas más restrictivas”, al tiempo que precisó que el foco está puesto en controlar “la movilidad y las reuniones sociales en ambientes cerrados”.
“Si hay mas contagiosidad, si el índice R (que mide la velocidad de contagios) crece, si los contagios crecen, habrá nuevas medidas”, indicó Santilli en una conferencia de prensa que brindó esta mañana en el barrio porteño de Chacarita. Además, añadió que “las nuevas medidas» aún no las tienen, pero analizan «una serie de situaciones como la movilidad, y las reuniones sociales en ambientes cerrados», que son las que requieren mayores cuidados.

Fernán Quirós.
En el mismo sentido se expresó en declaraciones a radio La Red, el subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria de la Ciudad, Gabriel Batistella, que marcó también esta necesidad de nuevas medidas restrictivas en la Ciudad en el caso que haya aumento de casos.
Precisó que respecto a las condiciones del sistema de salud «en el sistema público» están «en el 83% de ocupación», y en los privados, sobre todo en las clínicas más reconocidas, «cerca del 100%». «Todavía hay disponibilidad, y trabajamos en una mesa de coordinación público-privado para que el sistema pueda acompañar la suba de casos», señaló.
Expresó asimismo que en la Ciudad «un 30% de las terapias están ocupadas por gente de provincia (de Buenos Aires), lo que es habitual», a la vez que dijo desconocer cuántos porteños son derivados a la provincia de Buenos Aires para su atención médica.

Según datos oficiales de la Ciudad, la ocupación de camas de terapia intensiva en el sector público volvió a superar su pico y alcanzó el 83,5 por ciento en el distrito. El último reporte señala que la ocupación de camas UTI aumentó 1,8 puntos porcentuales en 24 horas, ya que el domingo ese porcentaje era de 81,7.
Según la última actualización, en el sistema de salud público de la Ciudad de Buenos Aires sólo quedan disponibles 76 camas de terapia intensiva, sobre un total de 450, ya que hasta el más reciente conteo señala que permanecen ocupadas 376 plazas.
Para dar cuenta del complejo entramado de ocupación de camas en la ciudad, el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, contó en declaraciones televisivas que en la Ciudad «las obras sociales y las prepagas se quedaron sin camas» y «empezaron a usar las clínicas del conurbano que habitualmente utilizan los obras sociales sindicales o provinciales, por lo que el 50% de las personas que están en terapia intensiva de los hospitales públicos son pacientes de las obras sociales que no consiguieron lugar en esas clínicas».
«Es algo que sucede porque no tienen lugares donde derivar», explicó respecto a lo que genera la situación epidemiológica de la ciudad no sólo en su sistema sanitario, sino también en el de la provincia.
El fin de semana, en declaraciones radiales, el presidente Alberto Fernández había advertido sobre esta situación al señalar que “las personas que se enferman (de coronavirus) en la ciudad de Buenos Aires deambulan buscando una cama y terminan atendidos en el Gran Buenos Aires» porque en Capital Federal “hay una saturación de camas”, aunque el Gobierno porteño “no toma en cuenta ese dato”.
Fernández lamentó que “el odio nos está llevando al peor de los mundos”, tras graficar esa situación concreta, y cuestionó a los sectores que, en plena pandemia de coronavirus, hacen un “debate político” y “judicializan” sus medidas para enfrentar la segunda ola que atraviesa la Argentina.
El Presidente anticipó en este marco que trabaja junto al gobernador Axel Kicillof para “ampliar el número de camas de terapia intensiva en la provincia de Buenos Aires» frente a esta situación en la que «muchos porteños que se enferman” de coronavirus «terminan allí».
AMBA
AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos
El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.
Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.
AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.
Menos zonas, otra vara para medir
Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.
La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.
Quién paga más y quién paga menos
Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.
En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.
Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.
Hogares con suba, comercios con rebaja
El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.
Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.
Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.
El excedente y la promesa de la tarifa social
El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.
La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.
Las tarifas en la vidriera de la privatización
La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.
Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.
La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.
Lo que tenés que saber:
- El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
- La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
- La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
- La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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