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Buenos Aires

Matan de un balazo a una adolescente de 13 años

Su padre resultó herido a golpes al ser asaltados por al menos tres delincuentes en su casa, en la que funciona un negocio de venta de materiales para la construcción, en la localidad bonaerense de Virrey del Pino

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Una adolescente de 13 años fue asesinada hoy de un disparo en el tórax y su padre resultó herido a golpes al ser asaltados por al menos tres delincuentes en su casa, en la que funciona un negocio de venta de materiales para la construcción, en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, partido de La Matanza, informaron fuentes policiales y judiciales.

El crimen ocurrió esta mañana, cerca de las 10, en Machado y Concordia, en la mencionada localidad del sudoeste del Gran Buenos Aires, donde la víctima, identificada como Jennifer Campos Calle (13), residía junto a su familia de nacionalidad boliviana, en la que era hija única.

Según las fuentes, al menos tres delincuentes armados llegaron hasta el lugar en un Peugeot 208 color blanco, del que dos de ellos descendieron e irrumpieron en el interior de la vivienda, en la que funciona un pequeño corralón.

Tras ingresar, los asaltantes se toparon con el matrimonio dueño del lugar y su hija Jennifer, a quienes amenazaron y redujeron con aparentes fines de robo, dijeron los informantes.

En esas circunstancias, uno de los delincuentes disparó al menos una vez y un la adolescente recibió un impacto en el tórax, mientras que su padre, Frans Campos Rioja (34), sufrió golpes en la cabeza.

Luego de las agresiones, los delincuentes abandonaron la vivienda y escaparon junto por lo menos un tercer cómplices que los aguardaba en el mismo auto en el que habían arribado.

Las fuentes indicaron que padre e hija fueron trasladados al hospital Simplemente Evita de González Catán, donde la menor de edad falleció producto de la herida recibida y el hombre fue asistido por lesiones graves.

Un investigador confió a Télam que los padres de la menor asesinada no pudieron aportar datos para la identificación de los sospechosos, cuyo auto quedó registrado en las imágenes de una cámara de seguridad del barrio, donde predominan las casa bajas y calles de tierra.

«Escuché un disparo, me tiré al piso y cuando de valor me armé, salí de la casa y veo al padre de la nena con la cabeza sangrando y escuché el grito de una mujer», aseguró una vecina, en diálogo con el canal Crónica HD.

La testigo añadió que observó a un hombre salir corriendo del lugar y al padre de la adolescente pidiendo ayuda.

«La nena practicaba taekwondo. Era hija única. Son gente normal, no andaban en nada raro», afirmó otra vecina.

Por otra parte, un amigo de Frans dijo que el hombre «estaba invirtiendo para hacerse un corralón, tenía su camioneta y hacía las cargas», y que «hace tres o cuatro años vivía en el barrio».

El crimen es investigado por el fiscal Matías Folino, de turno en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Temática de Homicidio de La Matanza, quien estuvo presente en el lugar al frente de las diligencias de rigor.

De acuerdo con los voceros, los peritos de Policía Científica secuestraron en la vivienda una vaina servida, al tiempo que se procura determinar si los asaltantes alcanzaron a robar dinero o algún otro objeto de valor.

Por el momento, los pesquisas manejan como principal hipótesis la de un intento de robo «al voleo», añadió el investigador consultado.

Buenos Aires

Usaba otro nombre y se escondía en Lima: así cayó «Papá», el tío de Pequeño J

Luis Alan Valverde Rodríguez fue detenido en Lima mientras usaba una identidad falsa, más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela. La Justicia federal le embargó bienes por 1.000 millones de pesos y ahora comienza la carrera por su extradición.

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Circulaba por Huachipa, en las afueras de Lima, con documentos a nombre de Miguel Gerardo Celestino Timaná. Pero detrás de esa identidad prestada estaba Luis Alan Valverde Rodríguez, alias «Papá«, el hombre que la Justicia federal argentina señala como el máximo jefe de la organización narco que secuestró, torturó y asesinó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela, cayó la pieza que los investigadores ubican en la cima de la estructura criminal.

Valverde Rodríguez, ciudadano peruano de 40 años, también conocido como «Serranasho«, es tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», el imputado más visible de la causa. Fue detenido el lunes 12 de octubre, cerca de las 15, por la Policía Nacional del Perú en un operativo coordinado con Interpol. Tenía un pedido de captura nacional e internacional dispuesto el mes pasado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N° 2 de Morón, quien además ordenó un embargo sobre sus bienes por 1.000 millones de pesos.

El anuncio oficial y la promesa de extradición

La noticia la difundió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a través de su cuenta de X: «Desde Interpol Lima me informaron que hoy, cerca de las 15, detuvieron en Perú al ciudadano peruano Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de ‘Pequeño J’, buscado por la Justicia argentina por homicidio agravado en la causa del triple crimen narco de Florencio Varela. Ahora vamos a iniciar el proceso de extradición para traerlo a la Argentina y que responda ante la Justicia. El que las hace, las paga».

El eslogan oficial choca con los tiempos reales de la causa. El antecedente inmediato es el de su propio sobrino: «Pequeño J» fue capturado en Perú el 30 de septiembre de 2025, el gobierno peruano oficializó su extradición recién el 31 de enero de 2026 y llegó a la Argentina el 4 de mayo. Entre la captura y el traslado pasaron más de siete meses, un plazo que las familias de las víctimas conocen de memoria y que anticipa un camino largo antes de que «Papá» se siente frente a un juez argentino.

Un clan familiar en la cima de la estructura

Los investigadores sostienen que Valverde Rodríguez ocupaba un rol de liderazgo dentro de la organización, a la que la causa denomina «Clan Valverde». El uso de documentación falsa para moverse en Lima refuerza la hipótesis de una red con recursos y logística suficientes para mantener prófugos a sus integrantes durante meses.

En el caso de su sobrino, el auto de procesamiento sostuvo que Valverde Victoriano «ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas». Tras su llegada al país, «Pequeño J» declaró desde la cárcel de Marcos Paz, negó haber participado en los asesinatos y no respondió preguntas. Su defensa anunció que apelará el procesamiento.

Si la acusación ubica a «Pequeño J» como el ejecutor operativo de la trama, la captura de su tío abre la posibilidad de reconstruir quién daba las órdenes. Ese es el punto que la causa todavía debe probar.

La noche que se llevaron a Brenda, Morena y Lara

El 19 de septiembre de 2025, las tres jóvenes subieron a una camioneta en la rotonda de La Tablada con la promesa de una fiesta en la que cobrarían dinero. Terminaron en una vivienda del barrio Villa Vatteone, en Florencio Varela, donde fueron torturadas para que revelaran el paradero de una droga que supuestamente había sido sustraída a la banda. Tenían entre 15 y 20 años; Lara, la más chica, era adolescente.

El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó en su momento que las torturas fueron transmitidas en directo por una red social a un grupo cerrado de 45 personas. Las autopsias revelaron que las primeras lesiones se produjeron mientras las víctimas estaban con vida. No fue un ajuste de cuentas entre bandas: fue el sometimiento planificado de tres mujeres jóvenes, usadas como mensaje por una organización que creyó que podía matarlas sin pagar el costo.

Una causa que avanza a cuentagotas

La investigación pasó al fuero federal en noviembre de 2025 y acumula una larga lista de imputados por triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, entre otros delitos vinculados al narcotráfico. El 5 de septiembre de este año, a días del primer aniversario, se concretaron otras cuatro detenciones. En el camino también quedó el caso de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», que fue investigado, beneficiado con la falta de mérito y finalmente extraditado a Perú.

Al cumplirse un año del crimen, Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, resumió el reclamo de las familias: «Sin verdad no hay justicia. Esperemos que se ilumine un poquito a los jueces cuando llegue la hora de impartir justicia». La detención de «Papá» es un avance concreto, pero la verdad que reclaman los familiares sigue dependiendo de que la extradición no se convierta en otra espera interminable.

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