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Buenos Aires

Violencia fatal en Moreno: un adolescente asesinó a puñaladas a un joven tras disputa futbolística

Un joven de 19 años fue asesinado a puñaladas por un adolescente de 16 años y otros cuatro cómplices tras una discusión originada en un partido de fútbol barrial en Cuartel V, Moreno. El hecho, que conmocionó a la barriada, refleja la escalada de violencia que atraviesa los espacios recreativos en barrios vulnerables.

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El-Argentino-Patrulla Policía bonaerense

Una discusión deportiva terminó en asesinato

Nehemías Ariel Brítez Almada, un albañil de 19 años de nacionalidad paraguaya, murió tras recibir múltiples puñaladas, una de ellas en el corazón, cuando intentó defender a un amigo durante una pelea. El incidente ocurrió en una cancha ubicada en la intersección de las calles Luis de Tejeda y Máximo Paz, en Moreno.

Según testigos, todo comenzó con una discusión por una jugada polémica durante el partido. El adolescente acusado, visiblemente alterado, abandonó momentáneamente el lugar para regresar minutos después acompañado por cuatro hombres armados con cuchillos y palos.

«Se metió para separar, para defender a un amigo. No se metía con nadie, tenía muchos proyectos y fue asesinado por la espalda», relató Omar, cuñado de la víctima, en declaraciones a medios locales.

Investigación y detención

La fiscal Alejandra Piqué, titular de la UFI de Responsabilidad Juvenil N°6 de Moreno y General Rodríguez, investiga el caso como un «ataque planificado» con roles definidos entre los agresores. Hasta el momento, solo el menor de 16 años fue detenido e imputado por homicidio agravado.

Las autoridades continúan buscando a los otros cuatro implicados, entre ellos un hombre identificado por su apodo «Chicato», quien también habría participado activamente en la agresión mortal.

El adolescente detenido fue trasladado al Centro de Recepción Malvinas, mientras la Policía Bonaerense intensifica los operativos para capturar al resto de los sospechosos.

Reacción comunitaria y contexto social

Tras confirmarse la muerte de Brítez Almada, familiares y amigos se presentaron en una de las viviendas de los presuntos agresores e intentaron incendiarla, evidenciando la tensión social que generó el crimen.

«Queremos justicia y seguridad. ¿Cómo salimos a trabajar a las 4 de la mañana? ¿Cómo juegan los chicos si no sabemos si pueden ser atacados?», expresó el cuñado de la víctima.

Fuentes judiciales no descartan que el trasfondo del crimen incluya viejos conflictos vecinales entre las personas implicadas. Según familiares de la víctima, los agresores pertenecerían a una familia con antecedentes y causas pendientes en Paraguay.

Puntos clave

  • Un joven de 19 años fue asesinado a puñaladas tras una discusión en un partido de fútbol barrial
  • El principal acusado es un adolescente de 16 años, detenido e imputado por homicidio agravado
  • La víctima intentó defender a un amigo y recibió una puñalada en el corazón
  • Se busca a otros cuatro cómplices que participaron en el ataque
  • Familiares denuncian falta de seguridad en el barrio y exigen justicia

Buenos Aires

Usaba otro nombre y se escondía en Lima: así cayó «Papá», el tío de Pequeño J

Luis Alan Valverde Rodríguez fue detenido en Lima mientras usaba una identidad falsa, más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela. La Justicia federal le embargó bienes por 1.000 millones de pesos y ahora comienza la carrera por su extradición.

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Circulaba por Huachipa, en las afueras de Lima, con documentos a nombre de Miguel Gerardo Celestino Timaná. Pero detrás de esa identidad prestada estaba Luis Alan Valverde Rodríguez, alias «Papá«, el hombre que la Justicia federal argentina señala como el máximo jefe de la organización narco que secuestró, torturó y asesinó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela, cayó la pieza que los investigadores ubican en la cima de la estructura criminal.

Valverde Rodríguez, ciudadano peruano de 40 años, también conocido como «Serranasho«, es tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», el imputado más visible de la causa. Fue detenido el lunes 12 de octubre, cerca de las 15, por la Policía Nacional del Perú en un operativo coordinado con Interpol. Tenía un pedido de captura nacional e internacional dispuesto el mes pasado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N° 2 de Morón, quien además ordenó un embargo sobre sus bienes por 1.000 millones de pesos.

El anuncio oficial y la promesa de extradición

La noticia la difundió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a través de su cuenta de X: «Desde Interpol Lima me informaron que hoy, cerca de las 15, detuvieron en Perú al ciudadano peruano Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de ‘Pequeño J’, buscado por la Justicia argentina por homicidio agravado en la causa del triple crimen narco de Florencio Varela. Ahora vamos a iniciar el proceso de extradición para traerlo a la Argentina y que responda ante la Justicia. El que las hace, las paga».

El eslogan oficial choca con los tiempos reales de la causa. El antecedente inmediato es el de su propio sobrino: «Pequeño J» fue capturado en Perú el 30 de septiembre de 2025, el gobierno peruano oficializó su extradición recién el 31 de enero de 2026 y llegó a la Argentina el 4 de mayo. Entre la captura y el traslado pasaron más de siete meses, un plazo que las familias de las víctimas conocen de memoria y que anticipa un camino largo antes de que «Papá» se siente frente a un juez argentino.

Un clan familiar en la cima de la estructura

Los investigadores sostienen que Valverde Rodríguez ocupaba un rol de liderazgo dentro de la organización, a la que la causa denomina «Clan Valverde». El uso de documentación falsa para moverse en Lima refuerza la hipótesis de una red con recursos y logística suficientes para mantener prófugos a sus integrantes durante meses.

En el caso de su sobrino, el auto de procesamiento sostuvo que Valverde Victoriano «ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas». Tras su llegada al país, «Pequeño J» declaró desde la cárcel de Marcos Paz, negó haber participado en los asesinatos y no respondió preguntas. Su defensa anunció que apelará el procesamiento.

Si la acusación ubica a «Pequeño J» como el ejecutor operativo de la trama, la captura de su tío abre la posibilidad de reconstruir quién daba las órdenes. Ese es el punto que la causa todavía debe probar.

La noche que se llevaron a Brenda, Morena y Lara

El 19 de septiembre de 2025, las tres jóvenes subieron a una camioneta en la rotonda de La Tablada con la promesa de una fiesta en la que cobrarían dinero. Terminaron en una vivienda del barrio Villa Vatteone, en Florencio Varela, donde fueron torturadas para que revelaran el paradero de una droga que supuestamente había sido sustraída a la banda. Tenían entre 15 y 20 años; Lara, la más chica, era adolescente.

El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó en su momento que las torturas fueron transmitidas en directo por una red social a un grupo cerrado de 45 personas. Las autopsias revelaron que las primeras lesiones se produjeron mientras las víctimas estaban con vida. No fue un ajuste de cuentas entre bandas: fue el sometimiento planificado de tres mujeres jóvenes, usadas como mensaje por una organización que creyó que podía matarlas sin pagar el costo.

Una causa que avanza a cuentagotas

La investigación pasó al fuero federal en noviembre de 2025 y acumula una larga lista de imputados por triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, entre otros delitos vinculados al narcotráfico. El 5 de septiembre de este año, a días del primer aniversario, se concretaron otras cuatro detenciones. En el camino también quedó el caso de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», que fue investigado, beneficiado con la falta de mérito y finalmente extraditado a Perú.

Al cumplirse un año del crimen, Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, resumió el reclamo de las familias: «Sin verdad no hay justicia. Esperemos que se ilumine un poquito a los jueces cuando llegue la hora de impartir justicia». La detención de «Papá» es un avance concreto, pero la verdad que reclaman los familiares sigue dependiendo de que la extradición no se convierta en otra espera interminable.

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