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Kicillof coordinó las restricciones nocturnas con los intendentes y unificó horarios con CABA

El gobernador bonaerense explicó que tomó la decisión de establecer el límite de 1 a 6 en lugar de 23 a 6 después de «hablar mucho con los municipios» y justificó la decisión explicando que el objetivo fue «estar en el misma rango que la Ciudad» de Buenos Aires.

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El gobernador bonaerense explicó que tomó la decisión de establecer el límite de 1 a 6 en lugar de 23 a 6 después de «hablar mucho con los municipios» y justificó la decisión explicando que el objetivo fue «estar en el misma rango que la Ciudad» de Buenos Aires.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, dijo que puso las mismas restricciones a la nocturnidad que la Ciudad de Buenos Aires porque hay municipios del conurbano que limitan con la Capital Federal, y eso hace necesario aunar criterios en el AMBA para bajar los contagios de coronavirus.

Al mismo tiempo sostuvo que «hay una parte de la oposición que es penosa» con sus críticas al Gobierno y que «las medidas que proponen son todo el tiempo para que se enferme la gente».

Kicillof explicó que tomó la decisión de establecer el límite de 1 a 6 en lugar de 23 a 6 después de «hablar mucho con los municipios» y justificó la decisión explicando que el objetivo fue «estar en el misma rango que la Ciudad» de Buenos Aires.

«Tratamos de coordinar lo mejor posible, pues buena parte de nuestro conurbano -que linda con la Ciudad- iba a tener diferencias, y cualquier diferencia en este contexto es complicada», abundó el mandatario en declaraciones al programa Rayos X, de Radio 10.

En la Provincia, si bien se fijó el cierre de la actividad comercial desde la 1 y hasta las 6, no se prohibió la circulación de gente en esa franja horaria.

Consultado por esta situación, Kicillof explicó que prefirieron esa resolución antes que «poner multas más grandes» en lo que se refiere a fiestas o reuniones clandestinas.

Además, aclaró que «la Provincia no es lo mismo que nada; si nos comparamos con Uruguay somos seis veces más grande, entonces el volumen que tiene y la diversidad, la dimensión nos vino generando medidas que hay que tomar con mucha complejidad y consenso también entre todas las autoridades, porque la verdad yo puedo dictaminar algo que si no se va a cumplir o no estamos preparados no serviría», sentenció Kicillof.

En ese contexto, el gobernador advirtió que hoy «la dinámica es de crecimiento muy fuerte de los contagios, sea por la causa que sea, y el modo de contagio está comprobado que es por contacto. Con lo cual la forma de evitarlo es reducir los contactos, generar las medidas de cuidado que conocemos. La verdad que por ahora no hay más que eso».

«Obviamente, mezclado con cosas fundamentales, como la llegada de la vacuna; acá en Buenos Aires nosotros ya tenemos más o menos 40 mil vacunados, está creciendo muy rápido la vacunación con las primeras dosis» remarcó.

«En los próximos días estaríamos recibiendo probablemente un embarque de China y también seguramente el segundo lote de vacunas (Sputnik V) y lo que hay que hacer es acelerar la vacunación», dijo Kicillof.

«Mi llamado a la sociedad sería ‘no nos contagiemos antes de vacuna'», sentenció Kicillof en un mensaje directo a la población.

«A medida que vayamos viendo como evoluciona se irán flexibilizando las restricciones. Este es un juego delicado entre decisiones, cumplimientos, concientización y también, lamento decirlo, miedo», explicó.

Kicillof sostuvo que «se le perdió el miedo a la enfermedad producto en parte de que los contactos bajaron, y es lógico que así suceda; parecía que se estaba extinguiendo o bajando muy fuerte».

«Pero ahora que están subiendo hay que volver a, no sé si querés llamarlo miedo, respeto o lo que sea, pero también es un factor que hay que tener en cuenta porque si no se percibe el peligro real e inminente que hay, también las medidas parecen extemporáneas o forzadas», advirtió.

Además criticó la postura de la oposición ante las medidas adoptadas por el Gobierno. Consideró que «hay una parte de la oposición que ya es penosa. Pasaron de decir ‘Alberto va a tomar medidas tremendas’ a decir que ‘Alberto no tomó medidas’. Es muy difícil».

Sobre las propuestas que plantea la oposición, Kicillof sostuvo que «las medidas que proponen son todo el tiempo para que se enferme la gente. Nosotros tenemos que tomar las medidas que hay que tomar, empezando por defender la salud y la vida. Estamos tomando las medidas con seriedad y responsabilidad».

«Lo que pasó y lo que está pasando con el coronavirus es bastante perturbador. En Europa y en Estados Unidos no esperaban una segunda ola, menos de esta magnitud. El crecimiento fuerte de casos en el hemisferio Norte estaba mayormente asociada a la temperatura», sostuvo el mandatario.

«Se nos adelantaron mucho los pronósticos. Lo que sabemos es que los contagios provienen del contacto y la circulación. Lo que más contagia es la presencia en los lugares cerrados. Pero esperemos que de nuevo mejoremos el nivel de cuidado y las medidas de prevención, para que baje el nivel de contagio lo antes posible», se esperanzó.

Detalló que «en el Conurbano llegamos a tener a principio de septiembre 5.300 casos y hará un mes bajó a 1.300. Ya la semana pasada estábamos en casi 4.000. La forma de evitar el contagio es reducir el contacto»,

Acerca del inicio de clases de este año dijo que «estamos trabajando para que las cosas se puedan hacer. Mi intención es que siga la temporada y haya comienzo de clases presenciales. Pero dependerá de la situación epidemiológica».

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AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos

El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.

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El Argentino Diario-AySA.
Agua más cara para 6 de cada 10 hogares: AySA pide subas del 22,6% en plena privatización.

Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.

El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.

AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.

Menos zonas, otra vara para medir

Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.

La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.

Quién paga más y quién paga menos

Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.

En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.

Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.

Hogares con suba, comercios con rebaja

El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.

Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.

Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.

El excedente y la promesa de la tarifa social

El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.

La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.

Las tarifas en la vidriera de la privatización

La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.

Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.

La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.

Lo que tenés que saber:

  • El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
  • El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
  • La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
  • La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
  • La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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