AMBA
Atrincherado en Merlo: mató a un vecino y murió en tiroteo con la policía
José Antonio Soria, empleado de seguridad privada, inició la balacera por «ruidos molestos» de una casa lindante.
Un empleado de una empresa de seguridad privada mató de dos balazos a un vecino porque le molestaban los ruidos provenientes de su casa, tras lo cual se atrincheró en el techo de una vivienda vecina, desde donde efectuó disparos que hirieron a dos policías y a su sobrino, hasta que murió en un tiroteo con la Policía, en la localidad bonaerense de Merlo, informaron este viernes fuentes policiales y judiciales.
El hecho se inició anoche cerca de las 20 en una casa ubicada en la calle Cossio al 570, del barrio Pompeya, de ese distrito de la zona oeste del conurbano, adonde acudieron agentes del Comando de Patrullas a raíz de un llamado a la línea 911 que alertaba sobre la presencia de una persona herida.
Al llegar los efectivos encontraron a un albañil, identificado como Gastón Blanco (36), herido de un balazo en la pierna izquierda y otro en el abdomen, tendido el patio trasero de una vivienda y frente a una pileta.
Voceros policiales dijeron que tras el hallazgo se pidió una ambulancia que trasladó al herido al hospital local para su atención, aunque la víctima no logró sobrevivir a las graves heridas.
Asimismo, los policías advirtieron que al otro lado de la medianera, en una casa lindante, había un hombre armado con una escopeta y con un chaleco antibalas colocado que se escapaba por el techo. El sospechoso, luego identificado como José Antonio Soria, un empleado en una agencia de seguridad privada de 52 años, comenzó a disparar hacia los efectivos, quienes debieron replegarse.
El agresor, al verse rodeado, se atrincheró en el techo de esa casa, por lo que los agentes solicitaron apoyo a móviles de otras comisarías, que se acercaron y desplegaron un operativo cerrojo en la zona para evitar la fuga y que otros vecinos resultaran heridos.
Cerca de la medianoche, arribó al lugar personal de la División Especial de Seguridad Halcón, cuyos efectivos estuvieron apostados en los alrededores esperando las órdenes de la justicia para actuar y detener al agresor.
Durante el tiempo que permaneció en el techo, el acusado efectuó varios disparos y alcanzó a herir, aunque de levedad, a dos policías y a su sobrino cuando se acercó con intenciones de convencerlo para que deponga su actitud.
Finalmente, efectivos del grupo Halcón subieron al techo para detenerlo, momento en que, según las fuentes, el hombre disparó y se produjo un tiroteo en el que murió. Fuentes policiales informaron que, de acuerdo al testimonio de vecinos, el hombre atrincherado tenía en su vivienda armas largas, cortas y chalecos antibalas.
Un vecino que se identificó como Yoel dijo esta mañana que el albañil asesinado «era una excelente persona», mientras que el vigilador era muy «agresivo» y tenía varias denuncias por violencia.
Sobre el motivo por el que atacó a Blanco, los pesquisas creen que fue porque le molestaba los ruidos que provenía de su vivienda y de la pileta, que lindaba con los fondos de su casa.
En la investigación del hecho interviene el fiscal Fernando Capello, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 del Departamento Judicial de Morón, quien determinó que Soria registraba al menos tres denuncias por violencia contra vecinos.
Fuentes de la pesquisa detallaron que una de ellas es del 9 de julio de 2016, por lesiones de arma de fuego en medio de un conflicto vecinal; otra del 7 de julio de 2003 por idéntico delito en Mariano Acosta y una restante por amenazas contra un vecino que lo denunció en el destacamento policial del barrio Pompeya.
Los cuerpos del Blanco y Soria fueron trasladados a la morgue judicial de Morón, donde se realizaran las autopsias de rigor.
AMBA
AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos
El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.
Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.
AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.
Menos zonas, otra vara para medir
Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.
La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.
Quién paga más y quién paga menos
Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.
En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.
Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.
Hogares con suba, comercios con rebaja
El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.
Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.
Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.
El excedente y la promesa de la tarifa social
El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.
La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.
Las tarifas en la vidriera de la privatización
La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.
Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.
La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.
Lo que tenés que saber:
- El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
- La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
- La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
- La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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