El cierre de la firma que producía Yogs, Shimmy y Sancorito se suma al de Fate y La Suipachense en pocas semanas. Detrás de cada quiebra hay un denominador común: consumo destruido por más de dos años de pérdida salarial, apertura importadora sin red y un modelo económico que no ofrece ninguna política productiva de reemplazo.
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