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Gustavo Petro, el camino transitado de ex guerrillero a presidente

Al igual que Daniel Ortega, Dilma Rousseff, «Pepe» Mujica y Sánchez Cerén, el presidente electo de Colombia dio el pasó de la lucha armada a la puja electoral.

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El economista Gustavo Petro se convirtió este domingo –aunque quedan algo más de dos meses hasta su asunción- en el quinto integrante de una organización guerrillera que, vuelto a la vida civil, gana la presidencia de su país en las urnas.

Con su victoria en la segunda vuelta, Petro sigue el camino del uruguayo José Mujica, de la brasileña Dilma Rousseff, del nicaragüense Daniel Ortega y del salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, sin contar, claro, a los hermanos Fidel y Raúl Castro, que ostentaron el gobierno en Cuba por décadas.

En general, estos exguerrilleros-exmandatarios sufrieron cárcel y torturas, volvieron a la vida civil, moderaron sus discursos y, aunque se enrolan en la izquierda y la centroizquierda, ya no llaman a terminar con el capitalismo.

Petro fue miembro del Movimiento 19 de Abril, conformado en 1970 y desmovilizado en 1990. Entre sus muchas acciones insurgentes, la organización armó dos de enorme resonancia: el robo de la espada de Simón Bolívar, en 1974, y la toma del Palacio de Justicia, en 1985, hecho que marcó una bisagra para el grupo, porque terminó en una masacre.

El nicaragüense Ortega se alistó muy joven en la resistencia a la dictadura de Anastasio Somoza y muy velozmente llegó a la conducción del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Estuvo preso, se exilió en Cuba, volvió en forma clandestina a Nicaragua y se coinvirtió en uno de los principales comandantes del Frente.

La Revolución Sandinista triunfó en 1979 y 1984 Ortega fue electo presidente. Perdería después en 1990, 1996 y 2001, pero volvería al poder en 2006 y ya no lo dejaría, aunque ahora severamente cuestionado por exaliados y toda la oposición. Su última reelección fue criticada por la OEA, la UE y varios países de la región.

La adolescente Rousseff, hija de una maestra y un exiliado comunista búlgaro, comenzó a militar a los 16 años en Política Operária (POLOP) en su natal Bello Horizonte y tres años después entró de lleno a la lucha guerrillera, primero en el Comando de Liberación Nacional (Colina) y después en Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VARP).

Pasó entonces a la clandestinidad y adoptó los alias de Luiza, Wanda y Estela. Fue detenida a los dos años y condenada a seis años por el delito genérico de subversión. Sufrió torturas y logró una reducción de pena, que le permitió quedar libre tres años después.

Estudió economía y tras un paso por el Partido Laborista Brasileño (PDT) se mudó en 2001 al Partido de los Trabajadores (PT). Después de ocupar varios cargos en la gestión de Luiz Inácio Lula Da Silva fue elegida para sucederlo. Fue presidenta desde enero de 2011 a agosto de 2016.

Otro caso fue el de Sánchez Cerén, salido del riñón mismo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y hasta fue uno de sus máximos comandantes durante el conflicto armado interno de El Salvador, que se extendió de 1980 a 1992.

Fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz en 1992, coordinador general del Frente en el proceso de conversión en partido político legal y diputado del 2000 al 2009. Secundó desde la vicepresidencia a Mauricio Funes, a quien sucedió desde junio de 2014.

Finalmente, el uruguayo Mujica, un verdadero referente de la izquierda regional, tiene la hoja de vida más pesada en materia de guerrilla: fue baleado, estuvo preso cuatro veces, se fugó dos y hasta integró el llamado grupo de los “nueve rehenes”, los tupamaros que la dictadura encerró en condiciones infrahumanas.

Fue amnistiado en 1985, con la vuelta de la democracia, y lanzó el Movimiento de Participación Popular (MPP), integrante del Frente Amplio.

Desde 1994 fue electo legislador por tres períodos consecutivos. En 2005 asumió como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, en 2008 regresó al Senado y al año siguiente fue elegido presidente con más del 52% de los votos. Asumió en 2010, estuvo hasta 2015 y después regresó al Congreso, hasta que abandonó la vida política.

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Lawfare

Ecuador: arrestan al juez que firmó el hábeas corpus para liberar al ex vicepresidente

Lawfare en la Región. El magistrado fue detenido «con fines investigativos», tras ser denunciado «por presunta usurpación y simulación de funciones públicas», un delito sancionado con una pena de uno a tres años de prisión.

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El Ministerio de Interior ecuatoriano anunció en las últimas horas la detención del juez Rubén Molina, quien la semana pasada concedió un hábeas corpus a favor del exvicepresidente Jorge Glas, condenado por recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

«La Unidad Judicial de la Policía de Ecuador, en coordinación con la Subzona de Inteligencia de Manabí, aprehendieron al ciudadano Rubén M.B, quien tenía boleta de captura, para investigación por el delito de Usurpación de Funciones», publicó anoche la cartera en su cuenta de Twitter.

Molina fue detenido «con fines investigativos», tras ser denunciado «por presunta usurpación y simulación de funciones públicas», un delito sancionado con una pena de uno a tres años de prisión, precisó por su parte la Fiscalía.

La denuncia fue presentada ayer por el director general del Consejo de la Judicatura, Santiago Peñaherrera, y en cuestión de horas, la Fiscalía General del Estado anunció el inicio de una investigación previa en la provincia costera de Manabí, reportó el diario El Universo.

Según la Judicatura, Molina habría actuado sin jurisdicción en el hábeas corpus concedido a Glas y a Daniel Salcedo Bonilla, dado que el funcionario la perdió al ser acusado de prevaricato, en otro proceso judicial, y además está llamado a juicio por ese delito.

No obstante, también se le cuestiona el hecho de que su jurisdicción -la ciudad de Portoviejo (suroeste)- se encuentra lejos del lugar donde Glas está encarcelado, que es en la Prisión 4, ubicada en Quito.

El hábeas corpus presentado por Molina, quien argumentó que los padecimientos de salud del ex vicepresidente no fueron atendidos de forma especializada e integral, fue también rechazado por el Gobierno del conservador Guillermo Lasso por supuestas irregularidades en el proceso, consignó la agencia de noticias AFP.

«Las instituciones del Estado ecuatoriano interpondrán los recursos legales correspondientes y no tomarán ninguna decisión de excarcelación de ciudadano alguno que atente contra el ordenamiento jurídico y contribuya a la anarquía judicial a la que intentan llevarnos algunos jueces», señaló la secretaría de Comunicación.

Molina emitió su resolución el viernes último para otro prisionero, pero el magistrado «la hizo extensiva a favor» de Glas y Daniel Salcedo (sentenciado por corrupción), «sin que ellos hayan presentado la acción», señaló el lunes la secretaría de General de Comunicación de presidencia en un comunicado.

Agregó que la decisión del juez «apareció, repentinamente, en el Sistema Automático de Trámite Judicial Ecuatoriano» el pasado lunes.

Glas, quien fue vicepresidente del exmandatario Rafael Correa entre 2013 y 2017, recibió un hábeas corpus el 10 de abril pasado que le permitió salir en libertad condicional, pero este fue revocado por la justicia ecuatoriana casi un mes después.

Tras declararse nula la decisión, el exfuncionario fue trasladado a una prisión en Quito para cumplir su sentencia de seis años de prisión por recibir millonarias coimas de Odebrecht.

Glas también fue condenado a ocho años de reclusión por pedir sobornos a empresarios a cambio de contratos con el Estado en el caso denominado «Sobornos 2012-2016», en el que también fue sentenciado en ausencia Correa (2007-2017).

El ex vice se entregó a la justicia en octubre de 2017 en medio de la investigación por el caso Odebrecht. En enero de 2018 perdió el cargo cuando el Congreso declaró su ausencia definitiva en el puesto tras ser condenado. Entonces, se convirtió en el funcionario de más alto rango de Latinoamérica en ser sentenciado por la trama de coimas de la constructora brasileña.

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