fbpx
Conectate con El Argentino

CABA

Hace una semana que 23 familias duermen en la calle por grave error del Gobierno porteño

Rodeados de pedazos de ladrillos, cemento, comida y colchones que les fueron donados, las familias, entre quienes hay mujeres embarazadas, niños y niñas, viven debajo de la autopista, dentro del Barrio Padre Carlos Mugica (ex Villa 31).

Publicado hace

#

Desde hace una semana, veintitrés familias del barrio Padre Carlos Mugica, en la zona de Retiro, duermen con colchones en la calle, expuestas a la lluvia y a «la inseguridad», mientras aguardan respuestas del Gobierno porteño sobre la situación de sus viviendas que resultaron afectadas por una demolición en el marco del Plan de Urbanización, que incluso incendió por completo uno de los inmuebles.

«Es muy doloroso perder todas tus cosas: los recuerdos de tus hijos, lo vivido ahí, las cosas que me he comprado con tanto sacrificio. Y en un error del gobierno tiraron todo. No estamos pidiendo algo que no nos corresponde, estamos pidiendo nuestras casas», dijo a Télam María Isabel Báez, una vecina del barrio cuya casa sufrió un incendio.

Rodeados de pedazos de ladrillos, cemento, comida y colchones que les fueron donados, las 23 familias, entre quienes hay mujeres embarazadas y niños, viven y duermen en la calle, debajo de la autopista Arturo Illia dentro del Barrio Padre Carlos Mugica.

«Estamos acá, en el bajo de la autopista todos juntos, en la misma situación, sin respuesta. Sin seguridad de que estén bien nuestras casas. No nos dieron respuesta de cuándo podríamos volver», contó Gladis Zunilda Espinoza Sanabria (33), que vivía con sus dos hijos de 15 y 9 años y su madre, de 50, en una de las viviendas afectadas.

Hace exactamente una semana, alrededor de las 14 la empresa Villarex SA, contratista del Gobierno porteño para los trabajos de demolición de viviendas, tiró abajo una losa como parte del Plan de Urbanización pero terminó provocando el derrumbe de otra losa lindera, lo que afectó a otras casas habitadas por casi 30 familias.

A partir del derrumbe, las personas fueron evacuadas y tres horas más tarde se desató un incendio -cuyo origen aún se desconoce- en la planta baja de una de las viviendas que dañó por completo ese inmueble donde vivían María Isabel Báez, su esposo y sus hijos.

«Desde que pasó esto no comparto más con mis hijos. Los tengo en casas ajenas porque tengo miedo acá: el barrio no es seguro y yo estoy viviendo en la calle», dijo la mujer, que quiere mostrarse «fuerte» frente a ellos, pero siente que ya no puede porque está «muy triste» y cansada producto de una discapacidad que tiene. En tanto, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires está otorgando a las familias comida y productos de higiene, según contaron a Télam.

Si bien en un primer momento había colocado un baño químico, luego lo quitó y dispuso el uso de uno en una oficina de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) donde también las familias pueden dormir, pero el problema es que tiene una capacidad limitada a 10 personas.

Cuando ocurrió el incidente, la administración de Horacio Rodríguez Larreta ofreció a las familias alojarse en hoteles o Centros de Integración Social, pero por miedo a sufrir robos en sus casas y como algunas de ellas tienen mascotas, la mayoría decidió vivir en la calle, cerca de sus viviendas.

Cuatro vecinos, acompañados por el Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) del barrio, legisladores y otros organismos, se acercaron el viernes pasado a la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°12 para radicar una denuncia por lo ocurrido.

«Nos recibió, en nombre de la Fiscalía N° 12 la señorita Delfina Erecart y nos comunicó, sin darnos ningún argumento válido, que no les iba a tomar la denuncia a los vecinxs y que la Fiscalía ya había actuado de oficio», dijo a Télam Javier Martínez, coordinador del CAJ del barrio Güemes, ubicado dentro del Padre Carlos Mugica (ex Villa 31).

También comentó que «ante la insistencia de querer dejar radicada la denuncia, la respuesta fue: que era fecha de feria, que estaban de guardia y que en los próximos días, quizás los citarían para que puedan declarar».

Esta mañana, un muchacho de unos 20 años cortaba maderas de un cajón de verduras para reavivar un fuego, mientras un hombre de unos cuarenta años picaba morrones, cebollas y papas y los arrojaba dentro de una olla grande para cocinar un guiso de verduras y pollo para los vecinos, mientras al lado se formaba una ronda con las familias afectadas, legisladores del Frente de Todos y distintos organismos.

«Estamos a la espera de cuál va a ser el operativo que disponga hoy la UPE (Unidad de Proyecto Especiales, a cargo de Tomás Galmarini). Hasta el momento no se presentó ni con los vecinos ni con nosotros», expresó a Télam la legisladora porteña por el Frente de Todos, María Bielli, quien se encontraba junto a los diputados Lucía Cámpora y Javier Andrade en la ronda.

Ayer, Nicolás Buitrago, defensor interino a cargo de la Unidad Especializada en Procesos de Urbanización e Integración Social, interpuso una medida cautelar ante el Ministerio Público Fiscal, en la que pidió la reconstrucción inmediata de las viviendas afectadas o proporcionar alternativas habitacionales a corto plazo, entre otros reclamos.

Desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño informaron a Télam que “una vez que la Guardia de Auxilio verifique el estado de las estructuras y brinde la autorización necesaria para un ingreso a las viviendas libre de cualquier riesgo, las familias podrán regresar a sus hogares de forma inmediata».

También sostuvieron que cuando esto suceda, acompañarán «el ingreso de las familias para relevar y evaluar tanto el estado de las viviendas como de las pertenencias de sus habitantes». Mientras tanto, los vecinos advierten que viven «con miedo» y en una situación «de inseguridad» y aguardan la reunión que tendrán en las próximas horas con la UPE.

«El lunes abrieron del otro lado del pasillo y robaron un motorcito de agua en nuestra casa y en otra, un televisor», señaló Gladis, al tiempo que contó que «hubo tiroteos» y que se sienten «inseguros porque estamos con los chicos». «Vienen, toman nuestros datos y se van. Nosotros queremos directamente una respuesta», concluyó la mujer.

El Argentino
Seguir leyendo
El Argentino
Click para comentar

Deja un comentario

CABA

ALERTA Sofía: continúa la búsqueda de Gianluca Tizziano Maschio Zapata, de 8 años oriundo de Córdoba

Sus progenitores lo sustrajeron del cuidado del abuelo, quien tiene su guarda. Fue visto en Rosario y dicen se trasladó a Buenos Aires.

Publicado hace

#

La Fiscalía de Instrucción y Familia de Feria de Bell Ville pidió hoy colaboración para dar con el paradero de Gianluca Tizziano Maschio Zapata, un niño de 8 años de la localidad cordobesa de Monte Maíz, que está con sus padres, sobre quienes pesa un pedido de captura y se cree que podrían haberlo trasladado a la provincia Buenos Aires.

El niño fue visto por última vez el domingo 22 de enero a las 11 en la estación de servicios YPF de Monte Maíz, cuando salía hacia la localidad de Isla Verde, del departamento Marcos Juárez, junto a sus progenitores, Carolina del Valle Zapata y Gustavo Maschio, informó hoy el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Córdoba.

«Se cree que el menor se encontraría en la provincia de Buenos Aires junto a sus padres, sobre quienes pesa pedido de captura», agregó el comunicado de MPF. 

Los padres del Gianluca no tenían el cuidado personal de su hijo, sino que la guarda recaía sobre su abuelo, Ricardo Daniel Zapata, con domicilio en Monte Maíz, pero se lo llevaron de la provincia por sorpresa.  

«Se los entregué bien, no noté nada raro. Hablamos dos minutos», dijo hoy el abuelo del niño, y explicó que el menor se encontraba en un proceso de revinculación con sus padres luego de que la justicia ordenara que abandonen el hogar donde vivían a raíz de situaciones de violencia.

«La jueza había dictaminado que lo podían ver tres horas cada 15 días», dijo en diálogo con TN Zapata, quien acercaba al niño a sus padres en cada encuentro porque no quería que ellos fueran a su casa.

También contó que a partir de la investigación sobre el caso se pudo saber que los progenitores estuvieron en la ciudad santafecina de Rosario y allí compraron boletos de micro para trasladarse a Buenos Aires.

«La última información que tenía yo es que estaban en el barrio de Palermo de Ciudad de Buenos Aires», dijo, aunque su aporte es distinto al que brindó el MPF de Córdoba, que indicó que «se cree que el menor se encontraría en la provincia de Buenos Aires».

El niño mide 1,20 de altura, tiene tez blanca, ojos y cabello corto negros, no usa anteojos, y al momento de su desaparición vestía bermudas rosa, zapatillas gris claro sin cordones, una remera blanca con una inscripción en negro y llevaba una mochila azul con las inscripciones y escudo del Club Deportivo Argentino, según datos aportados por la justicia a la prensa para pedir su difusión. 

Seguir leyendo

Las más leídas