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En un día Carmen Barbieri casi muere electrocutada y le apareció una hermana

Las últimas horas fueron convulsionadas para la conductora. Sufrió un accidente doméstico y una mujer dice ser hija de su padre, Alfredo.

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El-Argentino-Noelia-Santone

Por Noelia Santone

A Carmen Barbieri le vienen pasando muchas cosas. Horas atrás, se le incendió la cocina de su casa mientras intentaba hacer una hamburguesa. Se recalentaron los cables del horno eléctrico que daba a la pared, salió humo por todos los rincones y la conductora intentó controlar la situación tirándole agua al artefacto.

Esa acción, lejos de solucionar el problema lo complicó aún más. Al punto en que tuvo que llamar de urgencia a unos amigos para que la ayuden a solucionar el problema que, si pasaba a “mayores” podría haber atentado contra su vida por asfixia o ante el riesgo de quedarse electrocutada.

Pero, esa no fue la única sorpresa que recibió la artista. También, se enteró de una noticia que podría cambiarle la vida para siempre. Una mujer asegura ser su hermana, fruto de una relación extra matrimonial que habría tenido Alfredo, su padre y reconocido capo cómico, con una mujer también vinculada al mundo del espectáculo.

Al enterarse de la noticia, Carmen pidió el contacto de la persona para poder hablar con ella. “Me gustaría charlar con esta persona, conocerla. Si hay que hacer un ADN, estoy dispuesta, como no… Que me haya enterado de infidelidades de mi papá si, que tuviese una hija, no. Igual, todo puede ser en la vida y es lindo saber de donde viene uno”, aseguró Barbieri, ante las versiones que agregan más datos y hablan de que su papá sabía de la existencia de esta señora.

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A 212 años de la Revolución de Mayo

Veinticinco centavos, el módico precio de la gran ilusión.

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El-Argentino-Cabildo-25 de Mayo

Por Carlos Del Frade

No resulta casual que la imagen del Cabildo, emblema de la revolución de Mayo, valga 25 centavos. El módico precio de la gran ilusión, de la esperanza original. Pocos centavos vale la fecha patria. De allí que no está mal preguntar si tiene sentido celebrar algo el 25 de mayo. Si la historia solamente fuera una cuestión de fechas y sucesos que se produjeron ese día, no habría, efectivamente, muchos motivos para la celebración. Ciento sesenta y cinco personas, ni una más, ni una menos, decidieron inventar un país.

Tenían una edad promedio de 35 años. El problema era que la población del entonces Virreynato del Río de la Plata era de casi 600 mil personas y esas jornadas que van desde el 22 de mayo en adelante solamente le importaban a algunas familias de la ciudad puerto de Buenos Aires. Un hecho municipal saludado por los cañones de buques ingleses que esperaban esa señal para comercializar con los porteños. Poco para festejar. Sin embargo hubo un proyecto político que dio inicio a un proceso histórico de liberación, nacional y, simultáneamente, social.

Las ideas fuerzas de la plataforma política de mayo de 1810 se escriben en agosto de ese año: el plan de operaciones, redactado por Mariano Moreno sobre los principios de Manuel Belgrano. Está en los versos finales del himno mutilado: se vivirá con gloria cuando en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad.

Pero celebrar el 25 de mayo es darse cuenta que el cabildo tiene continuidad en el cruce de los Andes y en el reparto de tierras de Artigas y Güemes; y cuestiona el presente porque sigue válido el sueño colectivo inconcluso de la igualdad. La noble igualdad pierde por goleada en el presente.

De allí la necesidad de descubrir la huella por la que caminan las mayorías. O somos continuadores del proyecto original o somos cómplices testigos de la perpetuación de la pesadilla que imponen las minorías. Esa es la cuestión. En la respuesta existencial de cada uno de nosotros está la resolución del misterio, de celebrar o no el 25 de mayo.

Nosotros festejamos. Porque sabemos que somos insistidores en la pelea por la igualdad, el viejo sueño amanecido en 1810.

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